Carlos Borgna analiza el conflicto global, el desgaste de Trump y la encrucijada del campo nacional y popular en Argentina
Referente de la Red de Comunicadores del Mercosur y comunicador popular con vasta trayectoria nacional y particularmente en «su» Rafaela, Carlos Borgna traza un mapa inquietante del escenario internacional y nacional. Desde el conflicto en Medio Oriente hasta el hervidero social en Estados Unidos y la crisis política argentina bajo la presidencia de Javier Milei, el entrevistado advierte sobre un mundo en tensión creciente y un país que aún no logra articular una mayoría alternativa. “No sabemos qué puede pasar la semana que viene”, resume.
Medio Oriente: una guerra que no será breve
Carlos, ¿cómo estás observando este escenario internacional?
“Estamos, me parece, al principio de una situación que se va a prolongar en el tiempo. No creo que estemos ante algo que se va a resolver en una semana. Desde el punto de vista político-militar, esto recién empieza”.
Para Borgna, el conflicto actual no puede entenderse como un episodio aislado. “Los norteamericanos violentaron la mesa de negociaciones. Israel siempre juega en tándem con ellos. Y los iraníes aprendieron del ataque que tuvieron en 2025: camuflaron sus misiles, reacomodaron su estrategia y hoy es evidente que todas las bases militares de Estados Unidos en la región están siendo atacadas” dispara.
Subraya además la dificultad para acceder a información confiable. “No manejamos datos de primera mano. La comunicación en un 80% está en manos de agencias afines a Estados Unidos. Pero cuando el conflicto deja de ser bilateral y se involucran otras naciones, la información empieza a filtrarse por corresponsales locales y agencias alternativas”.
Europa y el límite de la intervención
El tablero europeo añade complejidad. Borgna destaca el posicionamiento del presidente español, Pedro Sánchez:
“España le dijo a Estados Unidos que levante sus aviones de la base que tiene allí porque no quiere involucrarse directamente. Me parece que Sánchez se manifestó correctamente y con dignidad, casi en soledad dentro de la actual Europa”.
Sin embargo, advierte que otras potencias harán gestos pero evitarán comprometerse en el frente directo: “Habrá declaraciones altisonantes, recordatorios de capacidad nuclear, movimientos diplomáticos. Pero no creo que se metan de lleno”.
El error de cálculo de Trump
Uno de los ejes más filosos de su análisis se dirige a la Casa Blanca y a Donald Trump.
“Se corroboró la capacidad de los servicios de inteligencia israelíes y norteamericanos para descabezar liderazgos. Creyeron que eliminando a la conducción política y militar iraní, la estructura se desmoronaba. Trump prácticamente dijo: ‘Bombardeamos, eliminamos todo, ahora que la gente salga a la calle’. Pero los que salieron fueron los iraníes a defender al gobierno”.
Para Borgna, esa lectura fue errónea. “La hipótesis era que el bombardeo generaría una rebelión interna. Eso no ocurrió. Y ahí queda en evidencia que hubo una lectura sesgada sobre la magnitud real de los movimientos opositores en Irán”.
El comunicador evita simplificaciones: “Uno no puede ser taxativo ni para un lado ni para el otro. Puede haber represión, puede haber descontento, pero también puede haber sabotajes y operaciones. Lo que quedó claro es que la movida militar no produjo la consecuencia política esperada”.
Un conflicto de alcance imprevisible
Borgna enumera factores que podrían escalar la situación: la continuidad de los ataques iraníes, la posible intervención de Hezbollah, el papel de los hutíes en Yemen, el cierre del Estrecho de Ormuz y el impacto económico global.
“Los norteamericanos creyeron que en 24 horas liquidaban todos los lanzamisiles iraníes y eso no fue así. Irán sigue con capacidad militar. Hay países con bases norteamericanas que pueden soportar tres, siete o quince días de ataques, pero después no tienen más reservas. ¿Cómo van a manejar eso?”.
La pregunta energética es central: “¿Qué va a pasar cuando el precio del petróleo se vaya por las nubes? ¿Cómo va a impactar en el mercado internacional? Nadie lo sabe”.
Rusia, China y el “león herido”
Ante la hipótesis de una ampliación del conflicto hacia Eurasia, Borgna es claro:
“Estados Unidos es un león herido. Sabe que los verdaderos enemigos están en Rusia y en China. Y tengo la sensación de que entiende que a los enemigos hay que destruirlos, no pactar con ellos. La teoría Trump es esa: hablamos, hablamos… y en un momento pateo la mesa. Si te puedo matar, te mato”.
No obstante, introduce una advertencia histórica: “No es sencillo sostener dos frentes simultáneos. Recordemos lo que ocurrió cuando Hitler abrió el frente soviético”.
Sobre China, distingue matices. “Hay mucha declaración política, pero los chinos se mueven dentro de límites claros. En Cuba están inyectando recursos para energía eólica y tecnología, pero no en el plano bélico. Se posicionan estratégicamente sin entrar en confrontación directa”.
Estados Unidos por dentro: malestar y contradicciones
Borgna compara el clima actual con la época de Vietnam.
“No recuerdo un hervidero tan grande en la población civil desde aquella época. Ahora hay una masividad que no se veía. Las medidas migratorias de Trump fueron muy controversiales. Y cuando empiecen a llegar cadáveres, si esto se prolonga, la situación interna se va a complicar”.
Recuerda que tras Vietnam se prohibieron imágenes de féretros de soldados muertos: “Esas escenas pueden tener un impacto enorme en el contexto actual”.
Sin embargo, llama a la cautela analítica: “Trump tiene desgaste, sí. Pero ganó en el interior profundo, donde pesan factores económicos, culturales y religiosos. El sistema electoral indirecto magnifica esas victorias. No debemos proyectar nuestras expectativas”.
Y agrega: “Hay una mentalidad norteamericana funcional a la guerra, a la industria armamentística y a los negocios globales. Eso sostiene una base social muy concreta”.
Argentina: la paradoja Milei
¿Cómo analizás la situación nacional?
“Siempre hay que empezar por revisar los errores propios. Milei conserva un núcleo duro del 30 o 35 por ciento. Incluso personas que cerraron sus negocios lo siguen apoyando porque no ven alternativa” advierte.
Borgna describe un fenómeno social inquietante: “Hay un plan sistemático de liquidación de pymes, al mejor estilo de la ley de la selva. Sin embargo, hay sectores que creen que el presidente está andando por el camino correcto y que la culpa es del gobierno anterior”.
También apunta al blindaje judicial: “Hay hechos que encuadrarían en juicios complicados para el presidente y su entorno. Sin embargo, el aparato judicial le está dando cobertura. Incluso hay declaraciones que parecen prefigurar fallos”.
La oposición y la calle
Para Borgna, el error estratégico es pensar que todo se dirime en el Congreso.
“Hay una malformación en creer que las batallas se libran solo en el Parlamento. La historia del peronismo demuestra que cuando ganó algo, lo ganó en la calle. No obstante ello: transformar el acto de movilizar en algo sistemático debe ser rediscutido en un marco democrático”.
Cita el ejemplo de Santa Fe: autoconvocatorias docentes, conflictos policiales y protestas dispersas en múltiples ciudades. “No hace falta juntar 50 mil personas en una plaza. Cuando multiplicás protestas en 20 o 25 ciudades, la lectura política cambia”.
Aclara que no se trata de un nuevo sujeto político, pero sí de un proceso en gestación: “No se pasa de la inercia total a la lucha frontal de un día para el otro. Pero el movimiento viene por abajo. Ya no todo está tan quieto”.
2027: un horizonte incierto
¿Hay tiempo para construir una nueva mayoría?
“Después de décadas, tenemos la sensación de que no sabemos qué va a pasar la semana que viene. ¿Qué impacto tendría un indulto a torturadores? ¿Qué ocurriría si avanzan contra las universidades? Son situaciones que pueden estallar”.
Para Borgna, la oposición arrastra un problema estructural: “Se disputan internas con personalismos que no ayudan. No hay una conducción unificada del campo nacional y popular. Pero el pueblo está intentando desarrollar acciones de resistencia, aunque descoordinadas”.
Y concluye con una advertencia abierta: “Es muy difícil elaborar un escenario previsible hacia 2027. Lo que sí está claro es que distintos sectores populares están intentando pegar un salto de calidad en la resistencia. No tienen la vaca atada. Y la historia no está cerrada”.
En la experimentada mirada que brinda Carlos, el mundo transita un momento de redefiniciones profundas. Estados Unidos busca recomponer hegemonía, Rusia y China administran sus movimientos estratégicos y el conflicto en Medio Oriente amenaza con expandirse. En Argentina, mientras tanto, la sociedad oscila entre el desconcierto, la adhesión persistente y los primeros signos de rearticulación.
“Hay que entender dónde está parada la gente y por qué lee la realidad como la lee”, insiste. Su diagnóstico no es fatalista, pero sí claro: el tiempo de las certezas quedó atrás. El escenario global y el nacional están abiertos, en disputa, y el desenlace dependerá —como tantas veces en la historia— de la capacidad de organización, lectura y acción de los pueblos.
Escuchá la entrevista completa a Carlos Borgna desde nuestro canal de youtube:





“Hay que entender dónde está parada la gente y por qué lee la realidad como la lee”, frase rescatada.
Muy buena entrevista y la extracción de ideas.
Recomiendo escucharla completa en Youtube.