Anthony Joshua finalizó a Francis Ngannou en el segundo round con un recto de derecha fulminante y revivió su carrera. Después de las dos derrotas con Olexander Usyk, Joshua necesitaba probarse a sí mismo que su boxeo todavía podía ser, y que tenía mucho que ofrecerle a la categoría de los pesos completos.

Para ello, era de vital importancia recordarle al mundo de los deportes de combate que, si fue dos veces campeón de los pesos pesados, su prime no era cosa del pasado. Y vaya si lo hizo. Porque Ngannou, a pesar de venir de las MMA, había hecho un peleón contra Tyson Fury no sólo por haberlo llevado a la lona con un knock down espectacular, sino también porque lo llevó a la decisión en una pelea muy cerrada.

Y llegó a la pelea con Joshua con un hype enorme. Parecía no venir de una derrota con Fury, más la sensación era la de ser alguien que venía de una victoria, y de hecho más de uno lo vio ganar esa noche.

¿Serán entonces ciertos aquellos rumores de que Fury no se preparó como debía, por subestimar a Ngannou? Es posible a la luz de lo que pasó con Joshua. Porque el boxeo de Ngannou fue más letárgico de lo que se vio contra Fury, pero de las mismas características. Con la guardia muy abierta cuando sacaba el jab, con pocas combinaciones y muy repetitivas.

Joshua planteó una estrategia muy simple: no se expuso a la pegada potente de Ngannou, y después de marcar distancia con el jab cuando encontraba muy abierta la guardia, metía la derecha en recto o en cross. Esa combinación de uno dos mandó dos, tres veces a la lona a Francis, hasta que ya no se levantó más.

Joshua estuvo mucho más rápido, mucho más paciente y demostró su refinamiento. Todo el factor sorpresa que traía consigo Ngannou se desvaneció apenas empezó el primer round; Joshua no dejó que le pase lo mismo que Fury y los resultados de no subestimarlo y de preparar un gran campamento de preparación, fueron que quedó en evidencia el boxeo de uno y otro.

En la conferencia post fight se mostró muy cauteloso sobre la posibilidad de enfrentar al ganador del combate de unificación de los campeonatos de peso completo entre Fury y Usyk: sabe bien que el futuro ya le muestra nuevamente un horizonte después de tanta niebla, y el hecho de que Fury ya haya dicho que está dispuesto a enfrentarlo en caso de consagrarse campeón indiscutible y absoluto, lo ponen en una situación muy expectante.

En lo que respecta a Ngannou, tiene un contrato con PFL y es de esperar que vuelva a las MMA para pelear allí por el cinturón de peso pesado. Si se fue de la UFC siendo campeón para ganar más dinero, ya lo logró, en dos peleas de boxeo embolsó más que en toda su carrera en la UFC. Él mismo declaró anoche que su sueño boxístico de niño, de emular a Mike Tyson sigue en pie, pero tendrá que afinar mucho más sus herramientas para no encadenar una tercer derrota consecutiva en el cuadrilátero, de lo contrario Wilder, Andy Ruiz, Usyk o nuevamente Fury en una revancha que vendería millones de PPV, volverían a mostrarle que en este juego hay niveles, y que la sobre-estimación se paga demasiado caro.

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