Ramponelli es un militante peronista recientemente electo concejal por Unión por la Patria y preside la Comisión de Seguridad del Concejo Deliberante de Morón.

Selser es un militante de la UCR y durante la gobernación de María Eugenia Vidal ocupó la dirección del Patronato de Liberados.

Para Ramponelli, lo primero que merece el tema es un abordaje «respetuoso», de lo contrario “se termina trabajando sobre el dolor para hacer política”. “Claro, uno trabaja con números y estadísticas, pero todo esto desaparece ante un hecho violento y allí  entran los discursos que piden cárcel o bala”, enfatiza.

Esto es llamado demagogia punitivista, o sea cuando se pone la pena elevada por delante de cualquier análisis.

El concejal también señala que, a veces de manera simplista, se pide que la policía resuelva todo, cuando en verdad si no se trata de hechos de fragancia, la policía siempre actúa por orden de la Justicia, que es la responsable del castigo a los delincuentes.

«Si no se entiende que las fuerzas de Seguridad actúan en un marco jurídico -señala Agustín Ramponelli- se cae en la justicia por mano propia y entramos en la ley de la selva«.

Otro tema de conversación fue qué se hace con los delincuentes cuando éstos están presos, o cuando salen liberados, y allí es válido incorporar las reflexiones de Ítalo Selser.

En este sentido, Ítalo plantea que los lugares de donde provienen la mayoría de los delincuentes son ámbitos portadores de una gran injusticia social, y que muchas veces el delito es responsabilidad de un conjunto de instituciones sociales que no actúan correctamente.

El Patronato de Liberados -según nos explica Selser- «tiene la función de ayudar a reencauzar la vida de los que han cumplido su pena, y eso es vital para la paz social».

Sobre este tema, el concejal Ramponelli opina que hay que trabajar para asistir a las víctimas y también a los privados de su libertad, «para que no salgan peor de lo que entraron«. Y que contraponer ambas tareas es caer en la demagogia y hacer antipolítica. 

Otro eje en discusión fue el de las potestades de los diferentes poderes del Estado: por ejemplo existe una ley que exige que los colectivos tengan cámaras, y que las empresas incumplen.

«Hay concejales de la oposición que querían interpelar al intendente sobre este tema» señala Ramponelli «sin saber que el municipio no tiene poder sobre las líneas nacionales o provinciales.  O sea que no puede obligar a cumplir esas normas».

El tema seguridad, como se ve, es harto complejo, y cualquier simplificación conduce a un agravamiento de la situación y no a la solución del mismo.

2 comentarios en «La inseguridad no está segura (3ª parte)»
  1. Es inentendible hacia donde apunta la nota. Las dos opiniones son respetables y válidas, pero ¿ cual el sería el puente vinculante con lo que sucede en la actualidad?
    Más que sobre seguridad o inseguridad, parecería ser sobre cuales serían los roles teóricos del funcionamiento de las instituciones y se evita tocar situaciones concretas de la temática sobre lo que sucede en el distrito.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *