Brutal. En su tercer defensa del título en ciento ochenta días, Alex Pereira no defraudó y noqueó a Khalil Rountree en el cuarto round.

Con precisión quirúrgica y paciencia para esperar los tiempos de la pelea, el campeón fue de menor a mayor, cedió los dos primeros rounds, y a partir del tercero aprovechó la merma física del retador (era la primera vez que peleaba a cinco rounds) para castigarlo prácticamente como se le antojó.

Empezó muy arriba Rountree, saliendo de la presión de Pereira con combinaciones rápidas y largas, nunca de menos de tres golpes, que terminaban en un volado de derecha que encontró muy seguido a Poatan. Pero ya a partir del final del segundo round se notaba que las manos de Khalil llegaban con menos fuerza, se refugiaba cada vez más contra la jaula y sus respuestas eran más lentas.

El tercer y cuarto round fueron un paseo de Pereira, muy preciso con el jab para abrir la guardia y con el gancho de izquierda asesino que tiene entrando cada vez más seguido, el final era inminente. Pudo haber parado antes la pelea el árbitro Marc Goddard y así evitar más castigo en el cuarto, sí, pero el corazón de Khalil Rountree no se dio por vencido hasta esa combinación de golpes al cuerpo de Pereira que lo mandaron a la lona, para ya no levantarse más.

Ya no hay calificativos que dimensionen lo que significa Alex “Poatan” Pereira en la historia de los deportes de combate. Campeón en dos categorías en Glory Kickboxing, decide hacer la transición a las Artes Marciales Mixtas, viene a la UFC y vuelve a ser campeón en dos categorías distintas nuevamente. Con la posibilidad de subir a los pesos completos ante el inminente retiro de Jon Jones, su horizonte es ilimitado.

Gran victoria de un campeón para la historia.

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