No hubo mucho para contar de este encuentro disputado a mitad de semana, que sirvió para cerrar la fase regular de un torneo muy irregular para los equipos que integraron la zona B de la Primera Nacional
Y llegó el final de temporada para el Deportivo Morón, con una performance que rápidamente deberá ingresar en el terreno del olvido: 9 victorias, 14 empates y 15 derrotas, 27 goles a favor y 38 en contra. Poco más para añadir.
En cuanto al partido que finalizó igualado sin goles contra Temperley, el gallo convocó para este último juego a muchos juveniles, varios de los cuales tuvieron de este modo, algo de rodaje para comenzar a mostrar algo de su potencial. Una vez más, volvió a destacarse la figura de Mariano Bracamonte, quien ya estaría siendo apuntado por un club de la Superliga para intentar contar con sus servicios el próximo año. Así las cosas, el veloz volante lateral tuvo las mayores chances de quebrar la paridad en los segundos 45 minutos.
Tras un primer tiempo anodino, en la segunda parte Morón hizo méritos con la enjundia y voluntad de los pibes para alcanzar la victoria, pero como sucedió durante todo el torneo, nuevamente fracasó en la definición. Un problema ya grave, que deberán tener en cuenta los directivos cuando comiencen a delinear el proyecto de cara a la próxima temporada.
Si hay que destacar algo del partido, es que a pesar del intenso calor soportado en un día y horario por demás incómodos (jueves a las 15 hs), y tratándose de un encuentro en el cual ambas instituciones sólo jugaban para completar el fixture, unos 6000 hinchas del gallo se acercaron al Nuevo Francisco Urbano y alentaron al equipo, una vez más y a pesar de la pobre campaña realizada. Situación que vuelve a dejar en claro la vigencia de una frase que ya está incorporada en el sentir de la fiel y sufrida parcialidad del Deportivo Morón, y que adquiere cada vez más sentido: «Morón es grande por su gente»
A continuación compartimos algunas notas realizadas por Javier Vega, una vez concluido el partido:

