Si pensamos en situaciones extremas y desastres meteorológicos, cuando los atravesamos y sufrimos, cuando perdemos todo. Hablamos de gente amada, de bienes, de presente y futuro. Aún en esos momentos buscamos culpar a alguien, buscamos responsabilizar a un ser, a un grupo y así, de esta manera, deslindar y desentender responsabilidades.
Por: Lic. Verónica Araceli Lofiego
¿Y si por un momento hacemos lo que hay que hacer?, delinear un camino y seguirlo más allá de las diferencias, solo por el otro. Ese otro que somos todos, los que sufrimos, los que seguimos acá, los que cada mañana nos enojamos y a pesar de todo, salimos ilusionados en que será un buen día, o al menos, mejor que el anterior.
Somos solidarios y comprometidos estamos presentes cuando nos necesitan, comprometidos en los social y acostumbrados a poner el cuerpo. La realidad agota, desanima y entristece.
En nombre de la sociedad se habla y comenta siempre. La sociedad que tenemos, la crisis en valores y falta de empatía. La sociedad rota sin deseos y rumbo… no es así. En estos momentos críticos y desesperantes observamos y vivimos otra realidad. Entonces tengamos memoria y no hablemos de ella “la sociedad” fuera de nosotros, porque somos todos, somos parte de ella soportamos y sufrimos, nos solidarizamos y a pesar de todo, seguimos acá. Rescatemos lo esencial y prioritario, hablemos y actuemos en consecuencia. Tenemos deseos e ilusiones, proyectos y dudas, estudio y trabajo, ausencias y necesidades, posibilidades o la soga al cuello… salimos juntos, codo a codo, con empatía y resiliencia.
A veces siento que los gobiernos son detalles, un tono de color ocasional…es preciso que estén a la altura de las circunstancias. El fondo es otro y lo construimos juntos con respeto, coraje y anhelos. Transitamos por un camino y los dirigentes parece estar en otra dimensión, otras pensamientos y necesidades. Cuando acontece la destrucción es preciso estar ahí, ponerse la camiseta, asumir la tarea y accionar. Cuantas palabras que se dicen a diario, se repiten de memoria, por decir y al pasar, restándole un verdadero sentido. Recuperemos la palabra con contenido, con firmeza y valores. Con la certeza y convicción que alcanza con pronunciarla, para garantizar lo que vendrá. La palabra con sentido y “fuerza de Ley”, “se dice se hace”.
Abrazo a Bahía Blanca y a todos los que sufren día a día. Es preciso anticipar, planificar, invertir y organizar la tarea por el bien común, común a todos y para cada una de las personas que conformamos nuestra querida Argentina, tan abandonada y desprotegida.
