Compartimos el resumen de tres de los principales partidos disputados por la cuarta fecha de la máxima categoría de nuestro fútbol nacional
Huracán se hizo fuerte en el Ducó y ganó el clásico ante San Lorenzo
Los de Parque Patricios se quedaron con el clásico frente a San Lorenzo. Con un gol de Jordy Caicedo en el arranque del segundo tiempo, el Globo venció 1-0 al Ciclón en el estadio Tomás Adolfo Ducó, consiguió su primera victoria en el Torneo Apertura y desató una fiesta entre sus hinchas.
El clima fue el de las grandes noches desde el inicio. El Ducó lució colmado y el recibimiento marcó el pulso de un partido intenso, cargado de historia y rivalidad. Dentro de la cancha, el desarrollo fue parejo durante la primera mitad, con pocas situaciones claras y mucha disputa en el mediocampo. San Lorenzo tuvo mayor posesión, pero le costó generar peligro, mientras que Huracán apostó a la presión y a la intensidad.
En el complemento, el Globo golpeó rápido. A los cuatro minutos, un centro preciso encontró a Jordy Caicedo en el área y el delantero ecuatoriano, goleador del torneo, ganó en lo alto y conectó un cabezazo letal que dejó sin chances a Orlando Gill. El gol desató el festejo y marcó el rumbo del encuentro.
A partir de la ventaja, el equipo de Diego Martínez se mostró ordenado y sólido. Cedió algo de terreno, pero defendió con inteligencia y nunca perdió el control del partido. San Lorenzo intentó reaccionar, aunque careció de claridad en los últimos metros. La ocasión más peligrosa fue un remate de Alexis Cuello que se estrelló contra el palo derecho de Hernán Galíndez.
Huracán fue más intenso y efectivo, supo aprovechar su momento y sostuvo el resultado hasta el final. El cierre tuvo tensión y reclamos, pero el pitazo final confirmó la victoria del local y el desahogo de su gente.
Con este triunfo, el Globo se quedó con el clásico, sumó su primer éxito en el campeonato y ganó confianza de cara a lo que viene. San Lorenzo, en cambio, se fue del Ducó con bronca y sin respuestas. En Parque Patricios, la noche fue toda de Huracán.
Papelón en el Monumental: River fue goleado por Tigre y encendió todas las alarmas
River sufrió una derrota durísima en el Monumental. Tigre lo goleó 4-1, le dio un verdadero cachetazo futbolístico y dejó una imagen alarmante del equipo de Marcelo Gallardo, que fue superado en juego, actitud y planteo. Una noche para el olvido, de esas que pesan más por lo que exponen que por el resultado en sí.
Los más de 85 mil hinchas que colmaron el estadio se fueron con bronca y preocupación. El equipo que había mostrado señales alentadoras en las primeras fechas volvió a parecerse demasiado a su peor versión del año pasado: desordenado, frágil en defensa, sin peso ofensivo y con una alarmante falta de reacción ante la adversidad.
Desde el arranque, River mostró falencias graves. Tigre golpeó rápido y aprovechó errores groseros en todas las líneas. Las fallas defensivas fueron constantes, especialmente por el sector izquierdo, donde el local dejó espacios inadmisibles. La visita no perdonó y construyó una ventaja que reflejó con justicia lo que pasaba en el campo.
El mediocampo tampoco dio respuestas. Aníbal Moreno, hasta entonces uno de los puntos altos del equipo, cometió un error que derivó en un gol rival, mientras que Fausto Vera vio la roja en un momento clave y terminó de desarmar cualquier intento de reacción. River nunca logró hacer pie ni imponer condiciones.
Arriba, el panorama fue desolador. Los delanteros volvieron a quedar en deuda, sin gol, sin presencia y sin generar peligro real. La comparación con los atacantes de Tigre fue inevitable: Russo y Romero mostraron movilidad, contundencia y decisión, todo lo que le faltó al ataque millonario.
En el segundo tiempo, lejos de reaccionar, River profundizó sus problemas. Tigre manejó el partido con inteligencia, aprovechó cada error y terminó construyendo una goleada histórica en Núñez, de esas que quedan grabadas en la memoria del vencedor y duelen profundamente en el derrotado.
El gol de Lautaro Rivero sobre el final apenas sirvió para maquillar el resultado. El Monumental, en cambio, expresó su malestar con cánticos cargados de enojo, reflejo de un clima que volvió a tensarse después de algunos meses de calma.
Mientras el estadio sigue creciendo, el equipo dio un paso atrás enorme. Tigre se llevó una victoria inolvidable y River quedó expuesto, obligado a replantearse muchas cosas. Una noche negra, de las que dejan marcas y no se borran fácilmente.
Boca no sabe ganar afuera de casa: cayó ante Vélez en Liniers
Boca sumó otra derrota que profundiza su irregularidad como visitante. Vélez lo venció 2-1 en el estadio José Amalfitani, con una ráfaga letal en el segundo tiempo y una actuación destacada de Matías Pellegrini, autor de los dos goles del Fortín. El equipo de Guillermo Barros Schelotto fue más decidido y terminó justificando el triunfo ante un Xeneize que volvió a dejar dudas.
El partido tuvo un desarrollo parejo durante la primera mitad. Boca contó con algunas aproximaciones, pero sin profundidad ni claridad en los últimos metros. Vélez, con un equipo joven y dinámico, alternó buenas intenciones con imprecisiones propias de su inexperiencia, lo que mantuvo el marcador en cero hasta el descanso.
El complemento mostró otra cara del conjunto local. Vélez salió con mayor ambición, se adueñó de la pelota y asumió el protagonismo. En ese contexto crecieron varias figuras, especialmente Valdés, eje del juego y cerebro del equipo, que fue determinante en la construcción de los ataques.
La diferencia llegó en apenas tres minutos. Primero, Pellegrini definió con categoría tras una gran jugada colectiva; enseguida, el mismo delantero volvió a aparecer para aprovechar otra asistencia precisa y estirar la ventaja. Fue un golpe duro para Boca, que volvió a mostrar dificultades para reaccionar cuando queda en desventaja.
El Xeneize intentó responder con empuje más que con ideas. La jerarquía individual de algunos nombres no alcanzó para torcer el rumbo de un equipo que careció de identidad y plan de juego. Ni los cambios ni la pelota parada lograron cambiar la historia.
Sobre el final, el gol de Iker Zufiaurre le puso algo de suspenso al resultado, pero Vélez nunca perdió el control del partido y estuvo incluso más cerca del tercero que Boca del empate.
Con este triunfo, el Fortín confirmó su crecimiento y se ilusiona con seguir consolidando un proyecto que combina juveniles y buen funcionamiento colectivo. Boca, en cambio, se fue de Liniers con otra preocupación: volvió a fallar fuera de la Bombonera y dejó en evidencia la necesidad de encontrar una idea clara que sostenga su rendimiento.




