En el contexto del Día Internacional de la Mujer, elijo este año evocar a tantas laburantes anónimas de fierro, con quienes comparto viajes nocturnos tanto en colectivo como ferrocarril. Esas mujeres postergadas, maltratadas y a la vez, irrompibles en su lucha por sobrevivir.
En este mundo nefasta y cuadrangularmente digitado por hombres, que nos obligan a marchar hacia los abismos en sus recurrentes disputas siempre con olor a muerte, abrazo y saludo a tantas compañeras, hermanas, amores antiguos, amigas incondicionales que me ha regalado esta existencia, y esbozo mi intimo deseo de que, algún día, alcancen su harto merecido derecho a gobernar el mundo entero.
A continuación, comparto unas breves líneas evocando a esas luchadoras de acero.
Pasajera nocturna
Una pasajera en viaje nocturno
contempla entre silencios
cómo se apagan todas las luces
a su paso
Intuye el pernoctar mismo
de las almas
mientras se cierran los ojos
del indiferente
frente al andar
exhausto
expectante
renovadamente decidido
de aquella mujer
ancestralmente lastimada.
Un sonido
Silencioso,
una mujer viendo pasar
a su propio destino,
una mujer considerando
su decisión tantas veces
reprimida,
Una mujer agonizando
en persecución de su ya
perdida primavera,
Una mujer esperando terminar
este largo recorrido
impuesto
reglamentado
cuadrangularmente construido
por Ellos…
Una mujer ansiando demoler
ese falso designio
mientras se abrazan,
se hermanan,
resisten incluso
bajo una lluvia de
lágrimas y piedras.

Qué hermosa reflexión -poema, cómo esas mujeres , nuestras ancestras, que no se doblegaron. Abrazo fraterno