Hablar de inseguridad lleva muchas veces a involucrar sentimientos personales. A las víctimas o allegados de un hecho delictivo, cualquier explicación muchas veces resulta inútil, más cuando el delito tiene desenlace fatal o consecuencias muy graves.
Después, también está la amplificación mediática de los hechos de inseguridad, en donde un crimen se trasforma en una película dramática repetida hasta el hartazgo.
La seguridad también es una cuestión política, porque de una manera u otra, involucra a todos los poderes del Estado.
La inseguridad y sus causas
Lo primero que hay que decir es que la generación del delito es multi-causal, donde la situación social es uno de sus desencadenantes pero no el único, muchos especialistas sostienen que la pobreza en si no determina el aumento del crimen, pero que el aumento de la desigualdad y la marginalidad sí impactan directamente sobre la comisión de ilícitos.
El estado y la inseguridad
Obviamente lo primero a determinar para cualquier política de seguridad es qué cosas se consideran delitos, por ejemplo: El aborto era un delito, la oferta de sexo en vía pública también lo era, y la venta de marihuana es delito en algunos países, y en otros no.
Esta tarea la realiza el Congreso que construye las leyes, si bien el poder más involucrado es el judicial, que es el responsable de aplicar las leyes, y en última instancia está el poder Ejecutivo, que al comandar la policía y las cárceles se convierte en el actor inmediato cuando se comete el crimen, o también al momento de trabajar en la prevención del mismo.
Lo curioso es que siendo el poder Ejecutivo el último escalón en cuanto al tratamiento de los delincuentes, es el señalado como responsable del aumento o disminución del crimen, y más si hablamos en los niveles políticos.
El estado nacional y el estado provincial manejan efectivos policiales, el poder municipal no tiene esa facultad, entonces ante un crimen resulta impropio culpar en primera instancia al municipio. Aunque sí es cierto que un Municipio puede ayudar mucho en el tema preventivo y social para bajar los índices de delincuencia.
Medir la inseguridad
Para instrumentar políticas adecuadas es necesario medir en términos objetivos qué aumenta o disminuye cuando hablamos de índices de inseguridad.
Es necesario recurrir a estadísticas, y para evitar mediciones dudosas, se usa el índice de homicidios dolosos (o sea, donde está claro la intención de matar, los accidentales se llaman culposos).
Y a nivel internacional la ONUDD (Base de datos de Estadísticas de homicidios internacionales de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito) toma un valor de muertes cada 100.000 habitantes por año.
Aplicando estos criterios, si queremos medir el índice de homicidios en Morón, nos encontramos con la dificultad que no existen estadísticas municipales, las que sí hay son a nivel del Departamento Judicial Morón (Morón, Ituzaingó, Hurlingham y Merlo) que albergan un total de 1.280.000 habitantes.
Según el Ministerio Público Fiscal del fuero criminal y correccional en La Departamental Morón en el 2021 se cometieron:
Homicidios 38
Homicidio criminis causa 6 (Homicidios para cubrir otros delitos)
Otros homicidios agravados 9
Homicidio en ocasión de robo 1
Esto genera 4,21 Homicidios dolosos cada 100.000 habitantes
En el año 2022 la estadística criminal fue
Homicidios 28
Homicidio criminis causa1
Otros homicidios agravados 3
Homicidio en ocasión de robo1
2,73 Homicidios dolosos cada 100.000 habitantes.
Como se ve hay un descenso del índice cuestión que se verifica viene sucediendo. Ahora, ¿Esto es mucho o es poco? Bueno, depende si lo comparamos con Jamaica, que es el Estado del mundo con el índice global más elevado de homicidios, con 52,13 asesinatos al año cada 100 mil habitantes. Nuestro índice promedio no llega al 7% del jamaiquino; de hecho también lo podemos comparar con el vecino Bolivia, que cierra la lista latinoamericana como el país con la menor tasa con 3,49 homicidios cada 100 mil habitantes. Si seguimos comparando con otras regiones podemos ver: Canadá 2 homicidios cada 100 mil habitantes; Estados Unidos 6 o China 1.
Evidentemente no tenemos una situación como la canadiense pero tampoco somos Jamaica o EEUU, lo cual nos sirve para pensar que la situación está lejos de ser preocupante o grave.
Entonces uno se pregunta por qué la derecha política tiene el tema como caballo de batalla, y más eligiendo al menos responsable de los poderes políticos, que es la intendencia. El tema es largo y vamos a seguir tratándolo.

