La Organización Internacional del Trabajo (OIT) adoptó por unanimidad la Declaración de la OIT sobre la justicia social para una globalización equitativa el 10 de junio de 2008.
La pobreza y las desigualdades dentro de los países están aumentando, y eso se aprecia en muchas partes del mundo. En la Argentina es algo muy evidente. Las crisis económicas y sociales de los últimos años se vieron agudizadas por las actuales políticas económicas.
Esto ha ocurrido entre grandes transformaciones, como las crecientes perturbaciones en las economías vinculadas a la globalización, los importantes cambios demográficos, crecientes flujos migratorios y situaciones prolongadas de fragilidad. El mundo del trabajo no ha salido indemne de estas convulsiones.
Para lograr la Justicia Social es necesario la erradicación de la pobreza y promover el empleo pleno y el trabajo decente, así como también el acceso al bienestar social integral, condiciones indispensables para cumplir con el objetivo de una Justicia Social en nuestra sociedad.
Así las cosas, para lograr el desarrollo y la Justicia social son indispensables la seguridad y el mantenimiento de la Paz, y a su vez (hay una interrelación) no podemos tener paz y seguridad sin una sociedad integrada, con paz y seguridad en la cual todos los ciudadanos podamos ejercer nuestros derechos y libertades.
Es evidente que, para lograr y para sostener el desarrollo social y la justicia social, es necesario un crecimiento económico de base los más amplio posible, tanto en su distribución como en su desarrollo sostenible.
La falta de una Justicia social, integración, falta de respuesta del sistema político a los múltiples desafíos de la actualidad, puede llevar a crecientes descontentos respecto al funcionamiento de las instituciones y a una crisis de legitimidad.
Con el riesgo que las consecuencias de dichas crisis nos lleven a una espiral de fractura social y profundización de las desigualdades.
El día de la Justicia Social nos invita a reflexionar sobre la situación actual, y a pensar cuáles pueden ser los caminos y las políticas más adecuadas para brindar una mejor calidad de vida e integración a todos los argentinos.
Sólo juntos como sociedad podremos edificar un horizonte más esperanzador.


La teoría es interesante… Pero la Justicia Social en nuestro país es prácticamente imposible, ya que la mayoría de los partidos políticos son cómplices del endeudamiento externo y de las imposiciones del FMI. Y cada vez que aparece un partido tratando de basamentar pequeñás líneas hacia la Justicia Social, el resto siempre ataca históricamente con denuncias de corrupción, a falta de mejores políticas. En la última década se ha visto ese accionar que nos viene desde los Hipólito Yrigoyen y Juan Domingo Perón y que hoy se amplifica con la complicidad de los medios y un gran sector de la ¿Justicia? Lo cierto es que sin un proyecto verdaderamente nacional es imposible pensar en la Justicia Social.