Lo contrató alguien que viene fracasando en juntar dólares para activar la economía, que no consiguió la nafta para quemar el Banco Central, y que compró el paquete completo de recetas que este alquimista mayor, de apellido Sturzenegger (significa “caerse” o “borde” en alemán) había preparado para otra ejecutora de órdenes de la embajada norteamericana.

Los que ponen palos en la rueda son los sindicatos. Es curiosa la imagen que usan, muy a tono con el tiempo de la IA, la robótica, la inversión científico técnica y la productividad incrementada.

Ya  intentaron muchas veces reducir o eliminar a los representantes reales de la clase trabajadora real: desde el golpe de la fusiladora/”libertadora” de 1955 o con el plan Conintes de Frondizi en 1960, hasta la Banelco del hombre aburrido… que ordenó matar manifestantes en diciembre del 2001, cuando la cosa se le fue de las manos.

Autoconvencidos republicanos que no cumplieron nunca con el art 14 bis, y esas frasecitas que hablan de control obrero de la producción o reparto de las ganancias les suena a comunismo. Los dueños de los recursos, desde los que extraen riquezas, la quieren toda para ellos, como en la época de la esclavitud.

Ese artículo constitucional fue el resultado de una discusión de 80 años, desde su origen como principio en 1949, pasando por la venganza de clase de 1958 y la revisión-ajuste de 1994. Y conservó vigencia para una sociedad que considera que el fruto del trabajo debe ser distribuido de un modo más o menos justo, aunque cada uno puede discutir qué entiende por tal.

Luego y del modo previsto, cada acuerdo de convenio colectivo de trabajo fue remozado, renovando o como les gusta decir a los nuevos rivadavianos, modernizando los términos de la disputa: sindicalistas y empresarios cada vez que discuten la porción de la torta, modifican las condiciones en que se produce y se reparte.

Lo inaceptable para los dueños es que haya alguien que les discuta, como así también tener que pagar una parte por vivir en una sociedad que le da seguridad, salud, escuela, alumbrado, vías de transporte imperfectos, pero estable y disputable.

Les permitimos vivir en ciudades cerradas y toleramos que se fuguen lo que querían. Ahora quieren dejar a la intemperie al resto.

Se impuso en nuesta patria la impostura de los dueños y ahora, luego de liberarse de molestas obligaciones a las ganancias y otras minucias, acomodan leyes a su beneficio para asegurar sus privilegios de verdadera casta dominante (es interesante estudiar la sociedad hindu en esto y ver la errónea aplicación local).

Perfeccionan así el sistema de injusticia apelando a nuevas reformas que les de lo que queda de la sarten. Facilidades para sacar la riqueza conseguida con trabajo argentino y evadido a cuentas o propiedades en otros países. Acovachado, no reinvertido. Generando intereses (plata con plata). No pagando lo que les corresponde,

Nunca la postura de los más débiles fue sólo abrazarse a lo que había: hace años que buscamos acuerdos para lograr reducir la explotación, mejorar la vida de los que ponen el cuero y se les devuelve una parte de lo que producen. Como el proyecto de reducción de la jornada laboral a 40 hs semanales.

¿O de dónde salió la ley de teletrabajo para que no se aprovechen de vos fuera del horario que te pagan, sino de un bloque sindical peronista?.

Sin mencionar la necesidad de que la licencia por paternidad sea igual a la de las compañeras: 2 días al hombre frente a los 90 corridos con goce de sueldo. Apenas alcanza para conocer al pibe/piba, comprar algo para sus primeros días y registrarlo.

Es falso que hace falta una reforma laboral en convenios que se regulan entre partes y que miden cada pelo y cada huevo periódicamente. Lo que falta es crecimiento económico. Es la voluntad de los dueños de generar producción, proteger sus mercados y no regalarse a los amos del norte.

Dejar de jugar a la ruleta de la especulación entre monedas. Si no crecemos no hay consumo, y la guita no circula.

Si no lo hacen ellos hay que preparase para hacerlo nosotros con las empresas del Estado: Fabricaciones Militares, Astilleros Río Santiago o Ferrocarriles Argentinos, por ejemplo. Recuperar los puertos, construir una Marina Mercante, una empresa de alimentos estatal. Miren como hizo China y aprendan un poquito de desarrollo.

Lo que se necesita es control del trabajo informal, que los laburantes de redes se auto-organicen y peleen con sus patronales el control del algoritmo y sus derechos de seguridad social.

Y no comamos vidrio que nos venden como gelatina dura: con el gobierno de la voracidad y la codicia no hay posibilidades de debatir un centímetro de humanidad.

Hay que cambiar las políticas.

Y sino, cambiar al gobierno, hacer un plan y ejecutarlo con las y los mejores de lxs nuestrxs.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *