Y para oponer el arte a la insensatez de la demencial dirigencia que nos expone en todo su cinismo el control de la sartén por el mango cada día, desde acá les oponemos arte y cultura popular, por lo cual hoy les presentamos a Robert Lee Burnside.

Nacido en Mississipí en 1926 fue un exponente clásico del «Country Blues»… «aunque no solamente eso en el final», nos relata el autor de este informe con aires a plantaciones de algodón, habida cuenta que el artista que hoy presentamos era un trabajador de las plantaciones, luego también ferroviario, y así iba viviendo, «a los saltos, como todos los nativos», remata Julio.

En su búsqueda por triunfar en el mundo de la música, Robert Lee Burnside se traslada a Chicago, donde padece una gran tragedia, ya que allí le asesinan al padre, a su hermano, y a algún tío.

A su retorno a Mississipí, luego de atravesar otras situaciones de infortunio, en paralelo su estilo musical continúa evolucionando, aunque sin mayor éxito comercial. Hasta que en 1992 y gracias a formar parte de una película, comienza a cobrar gradualmente notoriedad en el mundo de las discográficas y logra grabar varios discos de gran calidad. Lo cual le permite, hacia el final de su camino existencial, vivir de las regalías de sus producciones musicales, hasta su muerte en Memphis, allá por 2005.

Esperamos que este informe y velada huellera sea un disparador para que se despierte el interés por explorar en el conocimiento del gran Robert L. Burnside.

«Disfruten de la música. Disfruten de la vida», nos aconseja Julio, y como puntapié inicial, nos propone cerrar este viernes, con estas caricias melodiosas para nuestros oídos.

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