Por: Lic. Verónica Araceli Lofiego. La autora es  vecina de Morón. Maestra de Educación Musical – Profesora de Música- egresada del Conservatorio de Música de Buenos Aires ”Manuel de Falla”. También es Licenciada en Gestión de la Educación -(Universidad de Morón.) Ejerce como docente de Educación Artística (Música) en escuelas públicas dependientes de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y escuelas privadas de la Ciudad, así como también se desempeña en las mencionadas áreas en escuelas dependientes de la Dirección General de Cultura y Educación de la Provincia de Buenos Aires.

El Bullying es una forma de maltrato intencionado y perjudicial de un niño, adolescente o joven hacia otro compañero. No se trata de una agresión cualquiera en el ámbito escolar: es el hostigamiento y la violencia sostenida en el tiempo, y requiere de una complejidad relacional entre un niño o adolescente que no puede controlar sus niveles de agresividad, y su capacidad de percibir al otro como sujeto de derecho, y una víctima con cierto grado de vulnerabilidad.

El hostigamiento sucede en la escuela, porque es el primer ámbito exogámico de la familia y se extiende a partir de las redes sociales a otros espacios, perdurando en el tiempo.

Si bien el bullying y la discriminación existen desde hace tiempo, no siempre trascendía el entorno escolar, como ocurre hoy en día.

En el año 2013, aprobada la Ley N°26.892, se impulsa la promoción de un abordaje integral de la convivencia escolar y la prevención de las situaciones de violencia en las escuelas.

La Provincia de Buenos Aires en relación al acoso escolar, contribuyó al promulgar la Ley N°14.750 en el año 2015, que permite a las instituciones educativas investigar e intervenir en caso de violencia entre alumnos. En ese sentido, se procura la promoción de acuerdos de convivencia para combatir el acoso escolar, la discriminación y la violencia.

Lamentablemente y a pesar de ello, el bullying no cesa y cada vez son más los niños, adolescentes y jóvenes que lo sufren.

Es probable que quien es agresivo en la escuela también lo sea en su hogar, pero tal vez, esas conductas no sean visibilizadas o quizás, se observan y no se evalúan ni se atienden.

La segregación de un niño o adolescente por parte de sus pares en el colegio, facilita este tipo de conducta porque instalan el foco en la posible víctima, y además alientan al agresor a trasgredir barreras que otros no se animan.

Hay señales de alarma que pueden indicar si alguien está siendo víctima del bullying, es fundamental en la familia y en la escuela estar atentos.

Propiciar y fomentar en las instituciones educativas junto a los niños, adolescentes y jóvenes, la escucha atenta y el encuentro entre pares. Trabajar fuertemente la convivencia, la relevancia de poner límites por parte de los adultos, profundizando los valores de respeto, tolerancia y empatía. A través de juegos, de charlas y representaciones poder visibilizar el problema y de este modo, cambiar posturas y acciones. Poder hablar sobre lo que está pasando.

Así mismo, es prioritaria la comunicación con las familias. Poder comunicar las sensaciones y el sentir de aquellos que sufren siendo víctimas de la situación y los afecta profundamente. Pensar en no minimizar los pedidos de ayuda de los alumnos, tanto el de la víctima como el victimario, ya que ambos sufren de un modo u otro.

En nuestro país, siete de cada diez niños y adolescentes sufren Bullying y otras formas de violencia escolar. De acuerdo con datos aportados por un estudio realizado entre marzo de 2022 y abril de 2023, la Argentina se encuentra entre los primeros países con más casos de Bullying y ciberbullying del mundo.

“Un enemigo silencioso que se nutre de la soledad, la tristeza y el miedo”.

Por c2002403

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