Esta mañana conversé vía telefónica con el histórico dirigente del radicalismo de impronta alfonsinista, Dr. Juan Manuel Casella, con quien repasamos los primeros seis meses de gestión libertaria, los inminentes efectos devastadores tras la votación de la Ley Bases y las facultades delegadas al primer Mandatario, y también analizó críticamente la necesidad perentoria de refundar por completo a los grandes partidos populares, en particular a la Unión Cívica Radical, que es lo que atañe al entrevistado, sobre pilares «modernos, sin perder nuestras referencias históricas, pero recuperando la esencia socialdemócrata» con la cual caminar juntos, de acuerdo a las afirmaciones del propio Casella, en políticas de acuerdo amplias con todas las fuerzas que busquen salvar y/o reconstruir la democracia en Argentina, orientada a la justa distribución de las riquezas, la optimización de la educación pública y la justicia social.

«El presidente ha dicho que su ideología es de extrema derecha, y que su objetivo consiste en convertirse en uno de los dirigentes más importantes de la extrema derecha en el mundo. Eso que ha afirmado, lo está ejecutando con cada viaje que realiza al exterior, y apunta a obtener prestigio en lo que podemos calificar como la línea ultra-derechosa del mundo, con Vox en España, con el neofascismo en Italia, seguramente hará lo mismo con Alemania, con Trump en Estados Unidos. En segundo lugar, el presidente afirma que es un topo metido en el Estado con el propósito de destruirlo. Es decir, romper con el orden institucional» arremetió Casella.

Aclaró que desde su cosmovisión, «El Estado es necesario para que la sociedad esté organizada… el Presidente está profundizando las tendencias que yo le había percibido antes de que fuera electo». «Frente a un Presidente que se define de ultraderecha y que se propone destruir al Estado, yo no puedo ser ninguna otra cosa que no sea ser su opositor: Rechazo totalmente los postulados de la ultraderecha, y creo que el Estado es un elemento esencial que hay que perfeccionar, corregir, pero hay que mantener, tiene que existir», clarificó.

Con respecto al plan de ajuste en plena ejecución, Casella lo tildó de «burdo, que produce efectos sociales duros porque aumenta la pobreza, sino además porque está efectuado de tal manera que se cortan funciones que el Estado debe desempeñar. En segundo lugar, el Presidente no se preocupa de la educación: La misma no aparece en ninguno de sus documentos. La Carta de Mayo no incluye a la educación en el texto. Me preocupa qué tipo de sociedad va a quedar en Argentina después de que Javier Milei cumpla su mandato» disparó.

Continuó con su análisis profundo, crítico y autocrítico, y siempre en el marco de una conversación absolutamente afable. «Este gobierno va a dejar una sociedad desigual, absolutamente contradictoria en términos sociales, con un sector minoritario de altos ingresos, una clase media extenuada y casi desapareciendo y por debajo de eso una pobreza extendida que ya está en un 53 por ciento»

Otra de sus preocupaciones la manifestó con meridiana claridad: «Me preocupa que hoy por hoy no veo la alternativa, no veo que se esté generando un proyecto político diferente al que ejecuta el gobierno. La pasividad social que el gobierno la considera apoyo pero en realidad es tolerancia social frente al ajuste, está en gran medida motivada porque la gente no encuentra la propuesta de un camino distinto. Y ahí están fallando los partidos políticos opositores, en primer lugar falla el radicalismo».

Arguyó que «los problemas estructurales de Argentina son graves y profundos: la pobreza es el primero. La falta de desarrollo es el segundo, la falta de crecimiento. El Producto Bruto Per Cápita es más bajo que en 2011, porque el producto ha caído y la población aumentó. El problema de la educación es grave. El problema de las relaciones exteriores es grave. En este momento no sabemos quiénes son nuestros aliados, si nos estamos peleando con nuestros dos mayores clientes, que son Brasil y China, esto es insólito y carece de toda razonabilidad. Los problemas estructurales se solucionan con políticas de mediano y largo plazo, aquellas que son más largas que un gobierno, y para ello hacen falta acuerdo, son esenciales. Para llegar a acuerdos tiene que haber un punto de referencia básico: Todos los que nos sentemos a buscar acuerdos tenemos que saber que la democracia es absolutamente imprescindible. Hay que sostener el sistema democrático en sus formalidades pero en su esencia como condición básica para alcanzar acuerdos».

Sintetizó en que los acuerdos para el desarrollo democrático requieren esfuerzos de los dos grandes partidos de origen popular, por un lado, «el peronismo que se libere de ciertos sectores autoritarios, y el radicalismo que vuelva a apostar con fuerza a su línea histórica socialdemócrata que tuvo (Raúl) Alfonsín. Esos acuerdos democráticos son posibles y necesarios. Sin esos acuerdos, la Argentina no saldrá de los problemas estructurales que tiene» alertó.

«Hace falta recuperar el entusiasmo de la gente por la democracia. Y para eso hace falta construir una nueva dirigencia. Hoy la dirigencia política argentina tiene un nivel de calidad mediocre, carece de grandes dirigentes. La forma en que Milei ejerce el poder agudiza y profundiza esa mediocridad, con un lenguaje de tal nivel de agresividad, degradación y grosería, que disminuye cualquier idea. Si no recuperamos el nivel dirigencial, nos va a costar mucho recuperar la confianza de la sociedad, y entusiasmarla… hoy necesitamos una dirigencia que esté dispuesta a transformar la realidad social y nacional. No se trata sólo de controlar el gasto público, sino además de fijarse cómo se crece y se distribuye el ingreso. Y para eso necesitamos una dirigencia política que esté dispuesta a proponer un camino de crecimiento y de distribución

Tampoco se guardó críticas a la dirigencia opositora variopinta, al actual gobierno: «Veo dirigentes opositores muy asustados todavía por el triunfo electoral de Milei. Tienen que superar ese temor: Las ideas valen por sí mismas y se imponen cuando son correctas, aunque inicialmente parezca que no».

«Considero que las políticas de Milei y su propuesta de destruir al Estado desde adentro, debe conmover a los radicales y buscar transitar otro camino, teniendo en cuenta que la definición de ultraderecha de este gobierno es todo lo contrario de lo que fue el pensamiento histórico de la UCR: Frente al nazismo o al fascismo, el radicalismo siempre estuvo en contra. Este presente debe movilizarnos para hallar una salida que posibilite reconstruir a la UCR, no por un acto de nostalgia, sino en función del futuro, que esté a la altura de lo que hoy es el mundo; un radicalismo que tenga las ideas y la vocación de combatir la pobreza, eliminar la pobreza, distribuir el ingreso, y además que tenga un método de comunicación que se adapte a lo que el mundo es hoy. Nosotros seguimos atados al discurso tradicional, que ya no alcanza», subrayó.

A continuación, les compartimos el reportaje completo para que puedan escuchar toda la declaración del Dr. Juan Manuel Casella, tan necesarias para nutrirse de pensamiento crítico siempre dentro de los estándares de convivencia democrática, que desde el gobierno nacional se propone poner en real peligro por estas horas.

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