La medida abarca a trabajadores y trabajadoras de todas las áreas, y afectará en forma directa no sólo a los propios despedidos y a sus familias, sino también a la población que concurre al nosocomio y verá limitada la atención para sus dolencias
Recibimos a través de un integrante de Diario Huellas la peor de las informaciones, pero que forma parte del cuadro de situación general que ha decidido implementar el gobierno nacional en su afán por achicar («destruir», según declaraciones del propio Presidente) el Estado, con la inestimable colaboración del nutrido espectro de diputados y senadores que acaban de firmarle un cheque en blanco para todas estas prácticas, con la aprobación de la «Ley Bases».
Nos testimonia en audio un trabajador del Hospital Nacional «Profesor Alejandro Posadas», enrolado en la CICOP (Asoc. Sindical de Profesionales de la Salud de la Provincia de Buenos Aires), que se incluye en la nómina de despedidos en las últimas horas:
«Hay casi 90 despedidos, en su mayoría se trata de profesionales de áreas sensibles: Echaron a la única bióloga molecular que se encarga de detectar, entre otras cosas, los casos de leucemia: También echaron a endocrinólogos, kinesiólogos, fisiatras, enfermeros que se encargan de cubrir las terapias, por lo cual es un ataque no sólo a los trabajadores y a nuestras familias, sino a los pacientes que se van a quedar sin atención».
Añade el trabajador de la salud en cuestión, que mañana lunes realizarán una asamblea para evaluar «los siguientes pasos a dar, ya que hay mucho miedo en el hospital. La idea es nacionalizar estos despidos y desnudar todas las consecuencias que ello va a tener para la atención de los sectores sociales que menos tienen, que son los que concurren al hospital», describió.
Nubarrones cada vez más oscuros avanzan con total decisión desde el horizonte…
La carta pública de un trabajador del Hospital Posadas. Un testimonio por demás elocuente
Soy Luis Sucher, trabajo contratado en el Hospital Posadas hace 25 años, actualmente en el área de atención de consultorios, estoy todos los días en atención a los pacientes. El viernes me llegó una notificación de que las autoridades tomaron la decisión de no renovarme el contrato. Sumado a esto, soy delegado de Cicop, lo que vuelve aún todo más ilegal y persecutorio.
Mi despido se da junto al de muchos compañeros y compañeras, que los veo cotidianamente, poniendo sus conocimientos y esfuerzos al servicio de mantener una atención de calidad, decenas de excelentes profesionales han sido despedidos, en una actitud que pone en riesgo la atención, dejando servicios al borde del colapso. Se trata prácticamente de un desguace de áreas específicas: Fisiatría, Emergencias, Neumonología, Clínica, Kinesiología, Enfermería, Biología Molecular aplicada al tratamiento de cáncer, Administración, Radiología, Hemoterapia, todos excelentes profesionales que no van a poder seguir atendiendo a la población. En mi caso, siento mucha bronca con el despido de mi endocrinóloga, que me detectó un cáncer de tiroides y a lo largo de estos años me ha tratado de forma excelente desde lo humano y lo profesional. Siento que con estos despidos, le roban el mismo derecho a cientos y cientos de pacientes, que están bajo tratamiento y quieren enfrentar sus padecimientos, en su caso, con cánceres de tiroides. Este esquema se puede aplicar a cada profesional despedido y a sus pacientes, no es un ataque a tal o cual trabajador, sino es un ataque a un servicio elemental como es la salud pública. A quienes estuvimos en la primera línea en la pandemia, esa salud pública que no le importa al gobierno y la ataca y desfinancia, mientras habilita cada vez mayores negocios del sector privado. Este ataque se replica en múltiples sectores del estado, y se basan en la enorme precarización laboral, todos somos contratados, una herencia neoliberal que ningún gobierno cuestionó, que se sumó a priorizar el pago de deudas fraudulentas ahogando presupuestariamente la salud. ; en el Inti, el ex Ministerio de la Mujer, Discapacidad, todos sectores que hacen a la vida del pueblo. Por eso tenemos que defender la salud pública y de calidad, pelear por mi reincorporación y de los más de 90 trabajadores de la salud que fueron despedidos.
El gobierno viene ampliando la brecha a favor de los grandes empresarios y aumentando la pobreza y la indigencia. Que ajusten a los de arriba: ¡ni un despido! Pero es una pelea que no podemos dar solos, necesitamos el apoyo de nuestros pacientes y otros trabajadores, para defender juntos el hospital. Como supimos construir la relación con nuestra paciente emblema que fue la querida Nora Cortiñas, que estuvo en cada medida de lucha acompañándonos y que hoy seguramente ya estaría poniéndose a disposición. También necesitamos unirnos con todos los sectores solidarios que nos están haciendo llegar sus abrazos, su apoyo, su disposición.
Esto no cae del cielo, durante años hemos estrechado lazos con nuestra comunidad y sus demandas, sus peleas, en defensa de la salud, pero también de la educación, el transporte, la vivienda y muchos reclamos más. La unidad y la coordinación, ya fue un arma que nos permitió volver cuando fuimos despedidos en el gobierno de Macri. Retomar lo mejor de nuestra tradición, es garantía de que vamos a pelearla. No conocemos otra forma.
Necesitamos también de los sindicatos, herramienta de las y los trabajadores para la lucha, por eso exigimos a ATE y UPCN asambleas comunes de afiliados y no afiliados, para definir cómo enfrentar este ataque en común. Desde la Cicop estamos preparando para el lunes a las 12 hs una primera asamblea para definir entre todos los pasos a seguir.
Nuestro Hospital tiene una enorme tradición de lucha y organización en los años ‘70, en defensa de la salud y con participación activa en la dirección del hospital. Con su lucha lograron poner en pie un directorio de los trabajadores elegido por votación directa. Nuestro hospital salió una y mil veces a las calles defendiendo la salud pública y a todos los sectores que salieron a pelearla. Nos sentimos orgullosos de esa tradición. ¿Alguien en su sano juicio se puede imaginar ¿qué puedan desterrar esa tradición? Se que muchos de ustedes no, por eso les convoco a que peleemos juntos no solo por volver, sino por una salud pública de calidad como se merecen nuestros pacientes, que muchas veces se encuentran con límites que les ponen los voceros de los empresarios como este gobierno, que con este nuevo acto sigue demostrando su odio hacia los trabajadores y sectores populares.
El actual gobierno pretende convertir la salud del pueblo en un negocio. Pero la salud de las grandes mayorías trabajadoras es un derecho humano que no podemos permitir que nos quiten.
¡Reincorporación de todos lxs despedidxs! ¡Defendamos la salud pública, gratuita y de calidad!
