La Ley Conan, un proyecto que por ahora es un camino lleno de baches
Se ha instalado días atrás la propuesta que parte con mucha fuerza desde el interés del propio Presidente de la Nación, en referencia a promulgar la pretendidamente llamada «Ley Conan» contra el maltrato animal.
A tales fines, y para indagar con mayor profundidad en la misma, recurrimos a una institución colmada de prestigio y dedicación por nuestros queridos «hermanos de cuatro patas», como lo es El Campito Refugio, un santuario canino ubicado en Monte Grande (Bs.As.), que en promedio suele albergar unos 800 perros al mes, con numerosos ingresos y otros tantos egresos por adopción. Entre los mismos, hay cientos de ancianos, cieguitos e inválidos que se desplazan con sus carritos que les provee el refugio.
Una institución señera en esta materia, que al igual que otros numerosos refugios de mascotas abandonadas o rescatadas del maltrato animal en sus variadas y muy aberrantes variables, tienen sobrada autoridad en la materia como para opinar respecto al mencionado proyecto de «Ley Conan», impulsado desde el Ejecutivo Nacional y presentado por el diputado nacional Damián Arabia (Pro).
Si bien la propuesta legislativa en sí, conceptualmente es positiva y no dejamos de subrayar ese aspecto en términos muy generales, la misma posee unos cuantos agujeros negros que, de sancionarse tal como está redactada, ocasionaría severos inconvenientes a quienes dedican sus vidas a la protección y re-socialización animal. Amen de que luce incompleta y deja muchos aspectos sin contemplar dentro de la misma.
Así las cosas, es importante señalar y exponer dichas cuestiones, antes que las cámaras de Diputados y Senadores, tan ávidas en el último tiempo en levantar manos cuales resortes de juguetes rotos, hagan lo suyo en modo escribanía express y sin la menor revisión de lo presentado.
Sostienen desde El Campito Refugio que:
El aspecto positivo de este proyecto de ley, es el aumento de las penas previstas para quienes realizan estas prácticas contra la vida animal. El proyecto fija prisión de dos años hasta seis años y una multa de 100 a 200 veces el salario Mínimo Vital y Móvil al que matare a un animal infligiéndole malos tratos, haciéndolo victima de actos de crueldad o por mera perversidad
Por el contrario, entre los aspectos negativos, desarrollan una batería argumentativa, a saber:
«El delito de abandono está tan mal encarado que podría decirse que es una legalización del mismo que va a traer muchos problemas.
Dice el proyecto: «Abandonar a un animal bajo su responsabilidad en la vía pública o en predios públicos o privados, exponiéndolo a condiciones de desamparo, falta de higiene, carencia alimentaria o evidentes problemas de salud»
Es un tiro al corazón de los refugios. Y lo peor es que al diputado Damián Arabia se lo dijimos.
Toda la última parte es innecesaria primero porque va de suyo que el abandono los expone de esa manera.
Segundo, porque el inciso 1) ya penaliza la falta alimentaria, es redundante.
Tercero porque al igual que el delito de abandono de persona, cualquiera que deje un animal en la puerta de un refugio, y hasta atado en una plaza siempre podrá alegar que su conducta no expuso al animal porque se cuidó de dejarlo para que reciba auxilio.
Si «exponerlos a condiciones de desamparo, falta de higiene, carencia alimentaria o evidentes problemas de salud» es parte del tipo penal, para que se configure el abandono no es suficiente con dejarlo en la calle, sino que debe hacerse en condición tal que no pueda recibir auxilio. Es el típico planteo de un abogado defensor. Ya lo vimos cuando se trata de aplicar el abandono de persona. Entonces esa parte no debería formar parte de las condiciones de configuración del delito
Necesitamos que se revea eso.
Por último el análisis de los que impulsan estas leyes no pasa por las mejoras logradas sino centrándose en un marco que excluye a los animales de sus derechos desde el principio: la ley nada afecta a actividades aberrantes como la caza con jauría, la extracción de sangre con fines comerciales, criaderos de perros y gatos, espectáculos con animales, experimentación, biocidio ni abandono.
Una vez más asistimos a consultas para que terminen en proyectos decepcionantes».
Quizás sea demasiado esfuerzo solicitar a los «representantes del pueblo» estudiar y revisar la factibilidad y corrección de aquello que está decididamente mal planteado en el proyecto de ley, para su eventual mejoramiento, promulgación y puesta en aplicación concreta.
Ya lo sabemos: Ellos hacen su esfuerzo demostrándoselo al conjunto de la sociedad, que el mayor impulso lo aplican a la rosca de pasillos, al intercambio de favores («hoy por ti, mañana por mi») y una rauda rotación de mayorías que aplastan cualquier debate honesto y profundo, propositivo y constructivo.
De todos modos, insistiremos desde este medio en que cuando el presente y el futuro de seres vivos están en juego, urge sentarse a trabajar y revisar exhaustivamente cualquier propuesta, hasta depurarla adecuadamente, o descartarla y volverla a redactar, si así fuera necesario.



