por Carlos Cajaraville para Diario Huellas – ciudadano argentino residente en Caracas

Hoy 24 de Julio la oposición ha denunciado en conferencia de prensa, que hay testigos de mesa a los cuales aún no le han dado la credencial …no puedo aseverar si es cierto o no.

Hay 9 listas de oposición al Gobierno Chavista, pero se ha llegado a polarizar entre la lista de Maduro y la de Edmundo González Urrutia. Lo que quiero comunicar y dejar bien en claro es que hoy en Venezuela reina la incertidumbre, como en todo proceso eleccionario donde las listas en pugna están muy cerca una de otra.

La oposición que está conducida por María Corina Machado Zuloaga, ha logrado con una campaña muy bien orquestada, incorporar en el imaginario colectivo la idea de que la oposición “ya ganó”. Esto ocurrió a partir de su fallido lanzamiento como candidata a Presidenta. La mencionada dirigente supo capitalizar la ausencia de una figura que aglutinara a la oposición, la cual se encontraba huérfana después del desastroso desenlace que produjo Juan Guaidó, una figura negra dentro de la historia reciente de este país.

María Corina tiene en su contra un pedido formal que hizo al gobierno de los EEUU para que intervenga militarmente en Venezuela, para sacar al actual presidente del poder. Esto le valió la proscripción para poder ser candidata, por resolución de la Corte Suprema de Justicia.

A raíz de este evento, hace poco más de un mes ella eligió a Raimundo como candidato de la oposición. Un personaje que se inscribió en el Consejo Supremo Electoral en representación de un partido que, sin este apoyo, no hubiese figurado en los resultados.

Es bueno aclarar que en primera instancia María Corina eligió a otra candidata, la cual también estaba inhabilitada para poder serlo.

Toda esta situación es la que genera un manto de sospecha por saber si los militares venezolanos acatarán un voto, que pueda llevar a presidir este país a un personaje que pidió a una potencia que invada su país para derrocar a un gobierno constitucional, del cual ellos son parte integrante pues está expresamente indicado en la Constitución que Venezuela tendrá un gobierno de característica cívico-militar.

Por otro lado, Maduro arrastra varios problemas también.

En primer lugar, un desgaste de su figura después de 25 años de poder revolucionario.

En segundo lugar, el peso de la corrupción descubierta en la industria petrolera, durante la presidencia de un tal El Aissami, quien fuera figura importante dentro del gobierno de Hugo Chávez, que llegara a ocupar importantes cargos como ministro y gobernador. El fiscal general de la República está investigando una denuncia por el robo de más de 25.000 millones de dólares, razón por la cual ya se encuentran detenidos él y más de 25 ex funcionarios.

En tercer lugar, si bien es cierto que la economía ha tenido un repunte en los últimos dos años y que el gobierno ayuda a una gran parte de la población, esto no alcanza para cubrir las necesidades básicas, por lo que el descontento se ha generalizado.

Maduro basó su campaña en la defensa de la Revolución, en sus logros económicos de los últimos años, en haber logrado que el país políticamente se pacifique, y en haber combatido la delincuencia para hacer un país más seguro. Habrá que ver si esto le alcanza.

Lo que sí es cierto es que la maquinaria partidista del PSUV (Partido Socialista Unido de Venezuela) está muy bien engrasada y que de las más de 30 contiendas electorales que se produjeron en este tiempo, solo perdió una.

Veremos cómo los 21 millones de votantes se pronuncian esta vez, y si el domingo aparece en el horizonte una nueva sorpresa como la que vivimos en nuestra Argentina, o bien si todo este marco alcanza para lograr una nueva victoria de la Revolución.

Personalmente no vaticino una derrota del gobierno liderado por Nicolás Maduro; de hecho  desearía que eso no ocurra, ni por las buenas ni por las malas.

Por c2002403

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