Pasaron las elecciones nacionales en la República Bolivariana de Venezuela, pero… ¿Pasaron, realmente? ¿O será el inicio de una nueva escalada de tensiones dentro y fuera de dicha nación soberana, cercada por un contexto geopolítico internacional en abierta disputa pero con el bloque occidental mayoritariamente alineado con las directrices de los Estados Unidos y principales aliados rodeando y contribuyendo a entorpecer, desde hace muchos años, al normal desarrollo del país caribeño en cuestión?.

Para no caer en hipocresías de doble vara que se modifican según el paladar político de cada medio o comunicador en particular, diremos que el resultado electoral quedó inconcluso desde anoche con el 80 por ciento de los cómputos escrutados, y en el cual el candidato y actual presidente venezolano, Nicolás Maduro, obtenía algo más del 51% de los votos, seguido por el candidato Edmundo González Urrutia, que apuntalado por la líder de la derecha opositora, María Corina Machado, habría obtenido algo más del 44% de los sufragios. También participaron otras ocho candidaturas de tono menor, por lo que la elección estuvo fuertemente polarizada, y contó con una participación del 59% del electorado.

Otro dato cuando menos llamativo es el muy bajo porcentaje de ciudadanos venezolanos residentes en el exterior que estuvieron legalmente autorizados para ejercer su derecho al sufragio.

Voces desde amplios sectores internacionales piden por el conteo definitivo de votos y la muestra pública de los mismos

Ante todo, hay potencias que ya han declarado legítimo el triunfo de Nicolás Maduro, tales los casos de China y Rusia, y gobiernos fuertemente alineados con el gobierno chavista, como son los casos de Cuba, Nicaragua, Honduras y Bolivia. Pero el grueso del resto de la comunidad internacional, pide claridad y datos concretos y definitivos. Sin llegar al extremo de quienes hablan y agitan la hipótesis del fraude electoral, entre los que se encuentra el gobierno de nuestro país.

Más allá del muy esperable desconocimiento del resultado electoral que se presagiaba en las huestes de la derecha venezolana, y si bien la elección transcurrió ejemplarmente en paz y contó con varios cientos de veedores internacionales de amplísima orientación política e ideológica, lo concreto es que 9 países de nuestra región solicitan el conteo definitivo urna por urna.

El Centro Carter, avalado por el propio gobierno encabezado por Nicolás Maduro, también reclama que el Consejo Nacional Electoral (CNE dirigida por 5 vocales, de los cuales, dos son de la oposición.) publique el resultado electoral, mesa por mesa, para disipar todo halo de sospechas sobre el resultado final del escrutinio en la nación bolivariana.

Hay acusaciones recíprocas de ataques informáticos que han imposibilitado saber el resultado final. En tal caso, ¿Cómo se dirime dicha cuestión? ¿Cómo se apaga la incertidumbre hoy generalizada en el pueblo venezolano?

Para reforzar la línea del Centro Carter, el presidente de México, Andrés López Obrador, pide cautela y espera el recuento final del escrutinio en sintonía con Brasil y la gran mayoría de la comunidad internacional.

En tanto, el gobierno brasileño, encabezado por Luis Inácio Lula Da Silva, celebró el “carácter pacífico” de los comicios en Venezuela, pero marcó una distancia con el anuncio de la victoria del presidente Nicolás Maduro al sostener que “acompaña con atención al escrutinio”

El comunicado del gobierno brasileño reafirmó que «el principio de la soberanía popular debe ser observado por medio de la verificación imparcial de los resultados» y pidió esperar la publicación de todos los datos «detallados por mesa de votación» como «un paso indispensable para la transparencia, credibilidad y legitimidad del resultado». 

«No pongo en duda necesariamente lo que está siendo dicho, pero el Gobierno (venezolano) dijo que suministraría todas las actas y eso aún no ocurrió», explicó el excanciller brasileño Celso Amorim, quien es asesor de asuntos internacionales de Lula y se encuentra en Caracas desde el viernes y permanecerá allí hasta este martes.

Buena parte de las líneas de coherencia diplomáticas del mundo, con la posición de Noruega entre los ejemplos más contundentes de este enfoque que insta a la prudencia, pero incluso también con numerosos gobiernos latinoamericanos de distintas orientaciones, observan con cautela y expectación a la vez en este proceso electoral, y reclaman la apertura y conteo de los votos.

No se puede señalar con la misma altura moral y diplomática a lo actuado por la República Argentina, cuyo primer mandatario y toda su primera línea diplomática junto a principales aliados, poco menos que convocaron a la insurrección cívico militar en el país caribeño. Para muestra, dejamos los twits de Mauricio Macri y la respuesta que le espetó la ex embajadora en Venezuela, Alicia Castro

Por supuesto, no se podía quedar afuera de esa línea extremista, y desde la red de su “amigo” Elon Munsk, el presidente Javier Milei arengó:

Javier Milei @JMilei

DICTADOR MADURO, AFUERA!!!

Los venezolanos eligieron terminar con la dictadura comunista de Nicolás Maduro. Los datos anuncian una victoria aplastante de la oposición y el mundo aguarda que reconozca la derrota luego de años de socialismo, miseria, decadencia y muerte.

Como telón de fondo a tamaña incertidumbre, huelga admitir por un lado, que durante los últimos años el gobierno venezolano logró sortear algo más de 900 sanciones económicas internacionales que empujaron al mencionado país a una hiperinflación sin equivalencias en los anales de la historia, y al consiguiente estado de hambruna entre muy amplios sectores de su población, con el desesperante saldo de 8 millones de migrantes hacia diversas latitudes, 200.000 de ellos, aproximadamente, actualmente residentes en Argentina. Son datos de la realidad, sin montarnos en enfoques ideológicos que terminan distorsionando los datos duros de la cotidianidad como primera e indispensable lectura, para recién después poder abordar argumentaciones, que muchas veces sólo sirven de excusas para defender o para denigrar a tal o cual gobierno, según corresponda a cada interés sectorial.

Alguna fuente que recibimos desde Caracas, nos asegura que en el recuento definitivo de la votación, el presidente Nicolás Maduro logrará ampliar un poco más la ventaja que se afirma ostentar con el 80% de los votos computados, y cito argumentación basado en ciertas características del votante de aquel país: “Maduro crecerá en el 20% que faltaba por escrutar anoche, porque la derecha votó temprano, y los sectores chavistas y populares, como sucede siempre, lo hicieron más tarde”. Todo a ser verificado rigurosamente, pero tratándose de una opinión desde el teatro de operaciones, despojado del calorcillo dinerario de los grandes multimedios y sus líneas editoriales alineadas a tal o cual bando, valía la pena compartirla. Y amplía nuestra fuente reservada desde Caracas: “¿Por qué los otros ocho candidatos opositores no denuncian un supuesto fraude?, no tienen argumentos legales o fácticos, simplemente no pueden demostrar lo que alegan, el asunto es mentir y luego irte a la guarimba, pero no les va a resultar, Venezuela no es Bolivia, porque en Bolivia lo hicieron, les duró muy poco, pero lo hicieron, y hubo muertos, persecución, y mucho daño, en Venezuela hubo paz, y van a defender esa paz”.

Al momento de cerrar estas líneas, comienzan a salir a las calles de Venezuela manifestantes de sectores de la oposición, si bien aún no se han manifestado convocatorias a la masividad en las mismas desde la dirigencia antichavista en dicho país. No obstante, se palpa un significativo silencio por ejemplo, de la propia Machado, desde que en horas de la medianoche, declarara vencedor a su «alfil» por una diferencia abrumadora, no verificada con ningún dato concreto.

Así las cosas, la calma podría volver a espesarse en el hermano país del caribe durante las próximas horas. Fundamentalmente, como es de esperar, su Estado Nacional es quien cuenta con las principales herramientas para normalizar la situación interna general.

De momento, se espera que, lejos de apurar –como se hizo hace un rato- la confirmación de un resultado que no ha terminado de ser escrutado y mucho menos expuesto públicamente para darle la transparencia que amerita, tanto para satisfacer expectativas internacionales como para dar por cerrada la probable escalada de disputa en el plano interno, prime la sensatez y se sepa escuchar la voz incluso de gran parte de los gobiernos no necesariamente aliados del  venezolano, pero sí respetuosos de su soberanía y legitimidad, y se lleven a cabo todas las medidas pertinentes para echar luz sobre toda incertidumbre, y garanticen esa tan ansiada paz, que sólo se alcanzará en plenitud cuando no quede el menor halo de sospechas flotando en el aire, a diestra y siniestra. Y unos y otros deban aceptar la decisión soberana de la ciudadanía que concurrió a las urnas.

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