No obstante, si uno trata de descifrar en profundidad la decisión judicial, da la sensación de que el motivo puede llegar a ser otro. En un mundo ideal, en el que los Estados se preocupasen por la seguridad y el bienestar social, la decisión adoptada por sobre Pavel tendría visos de ser lógica.

Pero cuando esos mismos Estados son los que no se preocupan prioritariamente por el impacto social de la difusión de información falsa y tampoco por la comisión de grandes delitos, el motivo puede ser otro. Y la razón y el problema que enfrentan puede llegar a ser el control sobre la información. Pueden aseverar que intentan controlar la plataforma para frenar ciberdelitos que circulen o se produzcan en ella.  Pero pueden emplearla, en realidad, para perseguir a quienes tomen posicionamientos contrarios a la postura del Gobierno.

En esta época, los Estados, como nunca antes, intentan excluir las disidencias discursivas.  Estamos marchando hacia la distopía del discurso único que Orwell supo prever en su “1984”. Es ese monopolio que no admite la existencia de canales alternativos por donde fluya información sin control. Así nos encontramos el verdadero problema de la libertad de expresión, que no es la libertad de los periodistas para emitir discurso, sino la del ciudadano de a pie para informarse.

El modelo deseado es el de Facebook, donde todos se portan bien o hay castigos, restricciones o imposibilidad de publicar. “Portarse bien”, claro, significando la sumisión a unas “normas de la comunidad” que son el reglamento sinárquico internacional para la distopía del Ministerio de la Verdad que quieren imponer.

Lo presionan a Dúrov para que claudique y permita el control de los Estados sobre Telegram a cambio de evitar una condena de hasta 20 años… Y detrás de los Estados, sabemos que vienen las élites, o establishment, que se encargan de controlar a los dirigentes políticos.

La actividad económica,  comunicación con inversores, las recaudaciones de fondos y otras gestiones críticas pasaban por las manos de Dúrov. Como efecto de esta detención, el desarrollo de la aplicación podría estancarse en tres meses, ya que todo es planificado con al menos un trimestre de antelación.

La falta de dinero nuevo dificultará mantener el funcionamiento de Telegram, lo que podría obligar a la empresa a limitar las funciones de las cuentas gratuitas para que los usuarios se pasen a la función de pago. La situación en el aspecto económico será extremadamente difícil, pero el deterioro no se verá inmediatamente, ya que tardará varios meses.

Otro problema que puede aparecer es que muchos usuarios teman ahora que Telegram sí acceda a violar su privacidad por temor a una sentencia larga de prisión para Pável Dúrov, a quien le podrían dar hasta 20 años de cárcel. Su arresto en Francia ha desatado especulaciones sobre el futuro de la empresa de mensajería instantánea.  El interés sobre su persona posee dos caras: tiene menos de legal que de político. Y así como Meta se inclinó hacia los gobiernos occidentales…  ¿Que intentan hacer con Telegram?

Fuentes:

Wired (https://www.wired.com/story/telegram-ceo-pavel-durov-arrest/)

Mobile Research Group  (https://mobile-review.com/all/articles/analytics/budushhee-telegram-posle-aresta-pavla-durova-chto-zhdet-polzovatelej/)

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