Aunque dure poco, la confianza en que la política empiece a ganar podría llegar a ser esperanzadora. Más allá de propuestas trasnochadas que nos llevan a situaciones aún peores, por una vez el PRO, la UCR y Unión por la Patria alcanzaron una amplia mayoría para convertir en ley la Movilidad Jubilatoria marcando una derrota para el gobierno.
Aunque siempre sea “hoy por ti, pero también para mí”, las alianzas en el Congreso entre La Libertad Avanza y el bloque que responde a Mauricio Macri volvieron a resquebrajarse… aunque por poco tiempo.
Un amplio sector del Pro había apoyado el rechazo al DNU que otorga $100 mil millones a la SIDE aquel martes, y luego apoyaron en el Senado la Movilidad Jubilatoria, a pesar de que en Diputados había votado negativamente junto con el oficialismo.
Con la oposición abroquelada ante el mileinato, se obtuvieron dos tercios en ambas cámaras. El Ejecutivo va a vetar la Ley. El Legislativo tiene la posibilidad de insistir con la norma, siempre y cuando logre el apoyo de, al menos, dos terceras partes de los presentes.
Estos hechos muestran la debilidad del régimen cuando los partidos políticos marcan un límite. Es más, si este circunstancial acuerdo de peronistas, radicales y federales se extiende en el tiempo, incluso prescindiendo del Pro, se pueden llegar a encontrar cambios sustanciales. “El rey se está quedando desnudo” y gran parte de la sociedad no soporta este “no-plan económico que la sumergió en la pobreza”.
Todas las caretas comienzan a caer, ya que el barniz de la mentira se secó y agrietó. El “te amo, te odio, dame más” entre el presidente y Mauricio Macri fue sólo una ficción. Sus seguidores en las Cámaras ya avisaron que apoyan el veto del presidente a la Movilidad Jubilatoria.
Parece que estos dos políticos se encarnizaron contra los jubilados. Ambos parecen sufrir el “Complejo de Alejandro”. Lo demuestran tanto el resentimiento personal del presidente, como Macri tratando de delincuente a su padre Franco a horas de su fallecimiento. Tal vez y sólo tal vez, no estén unidos tan solo por los negocios que harán con los restos del país, sino además, por la tortuosa relación con sus padres. Desde ese lugar hoy proyectan el odio irracional a los más viejos.
Tampoco es casual este tipo de decisiones económicas. Los dos coinciden en tener la libertad de aceptar sin cuestionar, las órdenes del Fondo Monetario Internacional.
En el Report 16/346, de hace ocho años, el FMI propuso:
* Incrementar en forma gradual la edad de jubilación, en especial de las mujeres. Actualmente, las mujeres pueden jubilarse a los 60 años, con 30 años de aportes, y los varones a los 65 años, también con 30 años de aportes, pero ambos tienen la opción de jubilarse a los 70 años.
* Reducir el haber inicial de los futuros jubilados. Esto es bajar en un 20% el “ratio” del haber jubilatorio inicial (que hoy ronda un 65% del salario promedio de los últimos 10 años). A modo de ejemplo, el FMI dice que en muchos países el haber al momento del retiro jubilatorio es del 50% del salario e incluso menos.
* Cambiar la fórmula de actualización de la Ley de Movilidad de los ya jubilados. Esto se concretó en diciembre de 2017. Esa fórmula fórmula arrojó un aumento del 19,2%, frente a una inflación interanual del 40,5% y perjudicó en 2018 a los jubilados y demás beneficiarios de la Seguridad Social en $ 64.938 millones, según un Estudio de ASAP (Asociación Argentina de Presupuesto). Así se juegan y aceptan las decisiones foráneas en los regresivos períodos neoliberales.
En sociedades mediatizadas como la nuestra, todo lo que se difunde para justificar este tipo de decisiones gubernamentales son admitidas sin más. Existe carencia de discernimiento y de negación. Para argumentar su veto a la movilidad jubilatoria, que otorgaría a cada jubilado unos $ 13.000 mensuales, Milei hizo un cálculo “A perpetuidad” (sic) de u$s370.000 millones.
En realidad, esa misma realidad que nos golpea a diario, y que ha comenzado a jaquear al gobierno, es que el costo fiscal de la movilidad jubilatoria votada es de u$s2.200 millones por año, por lo tanto se necesitarían 168 años para llegar a la cifra declarada por Milei. Pero, si pasamos de la virtualidad o la “fake news” a la realidad, quizás nos podríamos dar cuenta de que en realidad no es “que no hay plata”. Tampoco es necesario hacer malabarismos impositivos o fiscales. Una vez más queda en claro que se están transfiriendo recursos desde los más desprotegidos o pobres a los sectores más ricos. El importe que se quitó al impuesto de Bienes Personales es exactamente el mismo que se necesitaría para cubrir la recomposición jubilatoria. Sintetizando, lo que pagará de menos José Adinerado por Bienes Personales es lo que evitará los aproximadamente $ 13.000 que iban a cobrar cada uno de los jubilados.
Cerrando la cuadratura del círculo, hasta la semana anterior, la policía acompañaba el avance de la marcha de los jubilados. Pero parece que este miércoles 28, cambió el protocolo de acompañamiento policial, por uno de apaleamiento. Moler a palos y gasear a nuestros mayores… no hay perdón. Mientras tanto, los medios amigos del poder, unánimemente informaban de incidentes y no de represión.
Planificando el avance de la ofensiva gubernamental sobre los jubilados, este viernes el presidente Javier Milei recibió en Casa Rosada a 19 legisladores de ambas cámaras del Congreso Nacional. De este modo, busca lograr que en diputados la oposición no logre los dos tercios que permitiría rechazar el veto presidencial a la reforma jubilatoria. Veto que se formalizó hace pocas horas con la promesa del bloque del Pro de rechazarlo.
La expectativa ahora, será ver si la oposición, es decir Unión por la Patria, la UCR y, eventualmente, los integrantes de Encuentro Federal logran acumular en diputados los dos tercios que son necesarios para rechazar el veto a la reforma jubilatoria y sea nuevamente votado en el senado.
Ahora, y desde hace un tiempo, las decisiones que se adoptan contra los jubilados dan toda la sensación de que es una planificación de genocidio social direccionado.

