Hoy, 16 de septiembre, se cumple el 48º aniversario de un evento que marcó una herida profunda en la historia de Argentina: la Noche de los Lápices. Este día nos convoca a recordar y reflexionar sobre la valentía y el sacrificio de aquellos jóvenes que, en medio de una dictadura brutal, se alzaron con la fuerza de sus ideales, solo para ser silenciados por la represión.
En la penumbra de la noche del 16 de septiembre de 1976, la dictadura cívico-militar desató su violencia sobre un grupo de estudiantes secundarios en La Plata. Estos jóvenes, con sus ideales en alto y sus lápices en mano, eran símbolos de la resistencia estudiantil y del fervor por una Argentina más libre y justa. Eran jóvenes que, a través de sus sueños, encarnaban la esperanza de una nación que anhelaba un futuro de democracia y derechos.
Las aulas que antes resonaban con sus risas y debates se convirtieron en el escenario de una tragedia. Aquel septiembre, el poder de los lápices se vio opacado por la brutalidad de un régimen que buscaba borrar toda oposición. Sin embargo, en el doloroso silencio de esa noche, la valentía de estos jóvenes se convirtió en un grito que no pudo ser acallado. Sus nombres, aunque su historia se haya silenciado a la fuerza, siguen vivos en la memoria colectiva y en cada rincón de nuestras instituciones educativas.
Uno de los testimonios más profundos sobre este trágico evento se encuentra en el libro La Noche de los Lápices (1986), escrito por María Seoane y Juan Pablo Martínez. En esta obra, los autores ofrecen una mirada intensa y conmovedora sobre la vida de los jóvenes secuestrados y el contexto en el que se desarrollaron los hechos. El libro no solo narra los eventos con precisión histórica, sino que también captura la esencia de la esperanza y la resistencia que definieron a estos jóvenes. A través de una narrativa evocadora y detallada, Seoane y Martínez reviven la lucha por la justicia y los derechos humanos, subrayando la importancia de no olvidar el sacrificio de estos jóvenes luchadores.
La narrativa de Seoane y Martínez es una invitación a adentrarse en el pasado y a comprender la magnitud del impacto que la represión tuvo sobre la juventud argentina. Sus páginas nos recuerdan la urgencia de mantener viva la memoria y de rendir homenaje a aquellos que dieron su vida por un futuro mejor. La obra se erige como un testimonio imprescindible para cualquier persona que desee comprender la magnitud de la tragedia y la resistencia de aquellos que se opusieron al régimen.
Hoy, al conmemorar el 48º aniversario de la Noche de los Lápices, nos detenemos para rendir homenaje a estos jóvenes, para recordar sus rostros y sus historias, y para renovar nuestro compromiso con los valores que defendieron con tanta determinación. Su legado sigue vivo en nuestra lucha diaria por los derechos humanos, en nuestra memoria y en nuestra determinación de nunca olvidar.
Que su sacrificio sea un faro de esperanza y un recordatorio de la resistencia de la juventud ante la adversidad. Que cada lápiz que tomemos en nuestras manos sea un símbolo de nuestra determinación de construir un futuro en el que el respeto y la justicia prevalezcan.
Giuliana Belén Canosa – Estudiante de la Facultad de Filosofía y Letras,
Universidad de Buenos Aires (PUÁN)

