La sociedad se ha fragmentado en trozos cada vez más chicos, a tono con un mercado productor de ilusiones personalizadas y respuestas a la carta pero planificadas.

Desde la dictadura y en consonancia con tendencias profundas del capitalismo internacional, se redujo la fuerza laboral formalizada a la mitad. El otro sector se fue astillando en trabajadores sometidos a informalidad, monotributistas, planes sociales, economía popular y un largo etc de personas que sobreviven al día realizando tareas quizás no muy productivas, pero que ayudan a comer y no mucho más.

¿Cómo se puede unir sintetizando los intereses de los fragmentos, enlazando a los productores de bienes y servicios del mercado interno, a la vez que comprometer a empresarios a que levanten la cabeza, estudien y estimen en su real dimensión qué momentos y bajo qué políticas ganan y acumulan?… es una tarea que tiene muchos comentaristas, pero pocos planificadores.

Los debates cotidianos en medios y redes suelen ser muy variopintos en nombres y aspiraciones, pero escasamente aclaran intereses y contradicciones principales y secundarias. No “vende” reconocer que hay fuerzas internacionales interesadas en los recursos y capitales nacionales, como tampoco superar el análisis de los síntomas. Es más fácil salir a ponerle un micrófono a gente sufriente, incluso diciéndole a medias lo que tienen que decir, que informar sobre el estado de temas espinosos. Somos buenos para describir y generosos en hablar mucho explicando poco.

Por tomar un ejemplo: ¿Cuántas viviendas ociosas/desocupadas hay, cuyos dueños elijen inquilino con lupa, exigencias leoninas (porque ahora pueden) y aspiraciones de salvación? ¿Cuántos negocios parasitarios/intermediarios crecieron para unir desesperados y rentistas? ¿Por qué nadie pregunta un poco sobre créditos hipotecarios, construcción de viviendas a cargo del Estado?, ¿De dónde salen esas innumerables torres con permiso de último momento, que crecen como hongos en los lugares más caros y poblados?

Es bueno que cada familia tenga su casa. ¿Qué haremos para lograrlo?

Este es uno de los temas más masivos y urgentes, que requieren de una respuesta esperanzadora. Si nos amontonamos donde ya hay población y se concentran los negocios, sólo podemos obtener más concentración, contaminación, sobre-exigencia de servicios, tráfico y amontonamiento de autos y todas las lindezas del mercado libre.

Ya es claro que la destrucción del ferrocarril que ejecutó el caudillo riojano, secó pueblos y empujó a la población a los conurbanos. Luego y a la vez, el desmantelamiento de empresas en  parques industriales, despobló barrios adjuntos.

¿Qué respuesta tenemos, digo, antes de disputar lapiceras, cajas y contratos, para el problema de la falta de viviendas, apoyo a la industria regional, producción de alimentos descentralizados, tendido de servicios de modo ordenado, apoyo a la instalación de proveedores, forestación y creación de espacios verdes antes de llenar todo de cemento… un poco de planificación en vez de programas y planes superpuestos y repartidos según el cargo que haya conquistado cara “orga”…?

¿No aprendimos nada del loteo de ministerios? ¿No estamos dispuestos a tocar ningún interés/revisar cómo se hicieron las propiedades y fortunas desde la dictadura hasta acá? ¿No hay conocimiento acumulado y/o decenas de universidades listas para “empadronar” la apropiación de lo público, acumulación de riquezas mal-habidas, deudas infames y otras lindezas ilegales, hechas a medida de los acuerdos privados-estatal?

A la vez, ¿Se puede dar esa batalla con un rejunte de referentes, sin un partido unificado por principios, programa o lo que corno una de modo férreo las necesidades y esperanzas de millones? ¿O alcanza con un nombre prestigioso, con experiencia (incompletamente evaluada) o historia de coherencias? ¿Se puede hacer cargo una persona o un solo equipo de la creciente demanda de demoliciones, derechos a la vez adquiridos o incompletos, de una población que sólo reconoce como unidad el celular propio? ¿Y qué hacemos con las realidades regionales, no sólo de provincias agrupadas por redes productivas, exportadoras o de provisión interna, sino de un conurbano que define perfiles y corredores comerciales, pymes y todas las complejidades de una población creciente… y devastada?

Los mexicanos de las 4t dicen, “primero el programa, luego los equipos y al final lxs candidatxs”. Quizás se debiera aprender un poco de allí…

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *