Vivimos en esta más que curiosa época. Muchos son los que se preocupan más por que les pongan un “like”, un “me gusta” o que alguien lo deje de seguir en las redes. Eso les resulta más trascendente que saber qué le ocurre al vecino de al lado.
Allá lejos, y hace tiempo, Piero nos decía en su canción:
“Como contar lo que pasa
Con mi gente y su pobreza
Pero como contar lo que pasa país
Con mi gente y su tristeza
Ay país, país, país
Ay país, país, país…”
Mientras tanto, el personaje de “Futurama” esbozaba un esquema de la Matrix. Trasladado hoy a la realidad, “La Matrix” parecería estar en todas partes. Se la puede ver a diario en el trabajo, redes sociales y por Tv en directo. Se la puede escuchar en la radio, al pagar facturas abusivas,viendo la manipulación, o sabiendo de estafas o violaciones de derechos humanos, proyecciones falsas, devaluación, explotación, deshumanización, etc.
Para salir de ella, primero hay que saber qué es la matrix que nos rodea, discernir la realidad de la ficción. Es difícil y a la mayoría les cuesta mucho porque prefieren mantener su propio status quo mental, en vez de tener que darse cuenta que todo en lo que creían es irreal.
Saliendo del entorno, de ese contexto previo, hay que darse cuenta de que el mundo está cambiando. Lo que hasta ayer se veía como cierto, notorio, hoy ya no lo es, el mundo no es inmutable. Si no somos un país independiente, ¿por qué nos han de respetar los demás?.
Hoy estamos sumisos como nunca antes. Estamos subordinados a un poder foráneo, y muchos lo valoran y defienden porque han nacido sólo para eso.
Hay un ejemplo más que claro de estar subordinados, algo que comentamos allá por el mes de marzo, convirtiéndose en el primer hito del “cambio”. Fue el Memorándum de Entendimiento que firmó la AGP con el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de los Estados Unidos. Acuerdo sellado por el interventor de AGP, Gastón Benvenuto, el secretario de Empresas y Sociedades del Estado de la Jefatura de Gabinete de la Nación, Mauricio González Botto, el embajador de Estados Unidos, Marc Stanley, y el representante del Cuerpo de Ingenieros estadounidense, Adrien McConnell.
En un comunicado conjunto, ambos países destacaron la importancia de garantizar la eficiencia y transparencia en las operaciones portuarias, en medio de un escenario global marcado por el cambio climático y la necesidad de combatir actividades ilícitas en las vías navegables. Según el gobierno nacional, este acuerdo servirá para mejorar la eficiencia y transparencia de la gestión de las vías navegables, además de fortalecer procesos administrativos que garanticen su funcionamiento. Se prevé explorar futuras colaboraciones en seguridad para enfrentar desafíos comunes en la protección de las operaciones portuarias y de navegación.
La Hidrovía o río Paraná forma parte del sistema hídrico de la Cuenca del Plata, la quinta más grande del mundo. Con una extensión de 3.681 km, abarca 5 países -Argentina, Brasil, Bolivia, Paraguay y Uruguay- e involucra a una población de más de 40 millones de personas. Es recorrida por más de 4.400 embarcaciones al año, cerca de un 70% bajo bandera paraguaya. Se trata del instrumento crucial de la integración regional. Es de máxima importancia geopolítica para el desarrollo de las provincias y la protección de la soberanía nacional. El 80% de los productos agroindustriales que se exportaron desde Argentina en el año 2021 salieron por esta vía. A propósito, ¿qué interés tiene Estados Unidos en la Hidrovía?
En una de sus visitas, la jefa del Comando Sur (SOUTHCOM), generala Laura Richardson, afirmó que “el gobierno de Estados Unidos reitera su compromiso con la promoción de democracias prósperas en toda la región, subrayando los esfuerzos continuos para proteger la patria de las amenazas de espionaje global, especialmente aquellas planteadas por la República Popular China, y también se ha referido a la necesidad de enfrentar juntos (los norteamericanos y los argentinos) los desafíos transnacionales como el crimen organizado, el tráfico de drogas y la migración irregular”.
China, es la gran potencia en crecimiento y con condiciones de disputar espacios de poder. Los Estados Unidos han vuelto a mirar con creciente preocupación lo que denominan “su patio trasero”, nuestra Latinoamérica. Con su accionar buscan aislar el continente americano de cualquier influencia china o rusa. Sobre todo, en las áreas militar, tecnológica y de inversión en infraestructura.
Se fueron introduciendo en áreas estratégicas de los distintos países de la región como la Hidrovía. En este caso es debido por su importancia tanto para la explotación minera en el oeste argentino como para la actividad agroindustrial en la Cuenca del Plata, además de servir como ruta de acceso para los productos de los países que abarca hacia el Océano Atlántico. La mayor parte de nuestro comercio exterior argentino (alrededor de U$S 70 mil Millones anuales) circula por esta vía.
Casualmente, de cada tres barcos que parten del país, dos terminan su derrotero en China. Por las dudas de que nadie se haya dado cuenta, quien controle la Hidrovía podrá manipular nuestro comercio con China, así como también el de los demás países.
Es seguro que no hay -ni habrá- militares argentinos apostados en el país del norte, cuidando y analizando la Cuenca del Mississippi. Entonces, ¿a qué se debe la presencia de militares extranjeros en un área tan importante para nuestro interés nacional y el regional? Obviamente es debido a que el acuerdo no es recíproco. La historia nos muestra que, llegado el contexto oportuno, Estados Unidos no dudará en sacrificar nuestros intereses y recursos en aras del beneficio propio. Es un error que puede arrastrar graves consecuencias y que solo advierte el grado de subordinación irrestricta del gobierno argentino a los deseos e intereses de los Estados Unidos de América.
El Consejo Federal de la Hidrovía carece de un órgano centralizado para recopilar información sobre puertos, embarcaciones, zonas de producción, procesamiento, transporte y embarque, lo que facilita la comisión de actividades ilícitas mencionadas previamente. Esto favorece que se desarrollen ilícitos, y a su vez, es la excusa usada para la intervención norteamericana.
Como cualquier país que se precie de ser libre e independiente, en Argentina debe existir una administración nacional integral de la Hidrovía, y ésta debe garantizar la soberanía y el desarrollo económico del país. Hay que terminar con los cantos de sirena, esos que te animan a realizar algo, que te dicen que el Estado es un monstruo que no sirve, pero te están ocultando los posibles peligros o consecuencias negativas. Y esta es una de ellas.
Esa administración debe estar coordinada con las provincias y debe priorizar inversión en capacidades materiales y tecnológicas avanzadas. Es necesaria la modernización y puesta a punto de la infraestructura portuaria y de los canales navegables. Además, se deberán implementar sistemas de navegación y monitoreo de última generación. Nadie de afuera lo va a hacer pensando en beneficios para el país. Argentina no puede ser rematada con relatos económicos y políticos que no se aplican en ningún punto del planeta.
Nos vendieron la idea de que nuestra neutralidad histórica nos perjudicó, y la transformaron en subordinación. La realidad indica que Argentina no debe alinearse automáticamente con EE.UU., ni tampoco con China. El mantener una postura independiente nos permitirá actuar de manera soberana y en beneficio de nuestros propios intereses nacionales. Solo así se podrán construir alianzas estratégicas tanto en el escenario regional como en el global.
Si pensamos un país independiente y soberano, tenemos que pensar en su integridad territorial. Para ello, debemos de tener en cuenta que nuestras Fuerzas Armadas deben ser el pilar esencial que lo aseguren. No podemos divagar y ver qué pasa, no podemos depender de potencia extranjera alguna para nuestra seguridad. La soberanía y la dignidad nacional requieren de una política de defensa propia.
Un país, para ser fuerte y soberano depende de tener una base industrial y tecnológica sólida. Esto es algo que no se construye con teorías económicas de financiarización. Las Fuerzas Armadas pueden colaborar en la construcción de infraestructura vital para el país, como rutas, puentes y obras civiles, fortaleciendo la capacidad logística del país. Pueden ser un motor para el desarrollo nacional.
La política de defensa debe incluir a todos los sectores de la sociedad, “las fuerzas armadas, las fuerzas económicas y las fuerzas laborales, unidas en haz indisoluble por medio de una sólida cultura ciudadana, son los cimientos sobre los que debe edificarse nuestro porvenir para mantenernos económicamente libres y políticamente soberanos”. Es necesario promover un espíritu patriótico y una moral elevada, donde cada argentina y argentino, desde su lugar, pueda contribuir al fortalecimiento y la protección de la Patria.
Las FF.AA. serán autosuficientes, si hablamos de recursos materiales, o no serán nada. Sólo con el desarrollo de una industria nacional de defensa capaz de producir el equipamiento necesario será posible. Hay que terminar con la dependencia de proveedores extranjeros.
No se trata simplemente de mejorar el armamento. La autosuficiencia en recursos estratégicos, como la energía y los minerales, debe ser primordial. También deben serlo la educación, formación profesional y técnica, y la investigación científica, ya que son otros pilares fundamentales para fortalecer la capacidad nacional en términos de defensa.
Terminemos con el mito de que el Estado es el causante de nuestros dramas. Ya estamos viendo qué ocurre con el abandono por el Estado de una dirección racional de su política social, cualquiera que ella sea. Se avanza hacia desgobierno y la disociación paulatina y progresiva de las fuerzas productoras de la Nación. Desfinancian paso a paso las estructuras de educación y salud, porque esa es la manera de destruir y decir “yo no fui”. Nunca van a solucionar los problemas de la Patria, los mismos que ya más de una vez han intentado destruirla y libanizarla, por más maquillaje que se pongan. ¡Vayamos por una Patria justa, libre y soberana, donde no nos roben hasta la palabra Libertad!


