De vasta trayectoria en el ámbito judicial, fue consagrado como el histórico Fiscal del Juicio a las Juntas Militares, que puso a las más altas cúpulas del Proceso de Reorganización Nacional tras las rejas en 1985. Strassera falleció en 2015 a los 83 años por problemas respiratorios.

Hay que contextualizar que la democracia estaba naciendo y, por tanto, estaba sumamente frágil.

El accionar de Strassera marcó una bisagra en la Justicia y la democracia argentina, posicionó al país en un lugar de prestigio internacional.

Por eso hay que resaltar que Strassera, Antonio Trócoli, Moreno Ocampo, los miembros de la CONADEP y muchos otros fueron algunos de los protagonistas fundamentales de un gran acto de la transición democrática.

El llamado Juicio a las Juntas fue un hito en la historia política y jurídica nacional, a punto tal que pasó a merecer integrar los libros tanto de nuestra historia como educativos. Un acto de justicia para siempre, como, de algún modo, lo certificaron esas dos palabras finales de su alegato. “Nunca más” que indicaron el compromiso para que aquellos crímenes no se repitieran. La Argentina no debía acercarse nunca más a ese séptimo círculo del infierno, que Strassera citó en su alegato.

Hay que señalar que, durante el Juicio a las Juntas, todo lo que Strassera se proponía probar tenía una novedad trágica, no porque muchos no conocieran los hechos e incluso detalles de lo que había sucedido; no porque las organizaciones de Derechos Humanos no lo hubieran denunciado antes, sino porque el fiscal le presentó a los jueces de la Cámara, testigos que habían sido desgarrados por la enormidad de los crímenes que se animaron a denunciar. Sólo las víctimas conocían una parcela del infierno, si habían conservado la vida, o sus familiares habían podido reconstruir el final de algunos muertos. Sólo las víctimas habían sido arrastradas por sus captores hacia esos aguantaderos y pozos del dolor, donde los victimarios martirizaban y destrozaban a sus prisioneros. Strassera hizo una implacable síntesis de lo que la Conadep había investigado en tiempo récord y de cuyo informe fueron seleccionados trescientos casos.

El Fiscal vivió meses rodeado de testimonios que todavía hoy son difíciles de escuchar por la extrema perversidad de los hechos que relatan.

Strassera sobrellevó todo esto con modestia republicana… en el sentido más clásico del término. Fue un ejercicio de entereza moral.

Hay que señalar su compromiso y valentía cuando aceptó el nombramiento de Alfonsín como fiscal. Pues era un momento donde las cosas no fluían: los militares conservaban sus batallones (como lo demostraron varias veces) y no imaginaban que la justicia civil se iba a animar a tanto. Esos militares se habían negado a juzgarse, como se los propuso Raúl Alfonsín, y consideraban que la autoamnistía que habían declarado antes de entregar el gobierno (y que contó con un amplio apoyo de diferentes sectores de la política nacional) ya era suficiente.

Se ignoraban qué riesgos esperaban a los protagonistas judiciales del juicio. Ni Strassera, ni Moreno Ocampo, ni los jueces de la Cámara podían estar seguros de que lo que hicieran no iba a traerles consecuencias personales acordes con la gravedad de aquello que juzgaban. Todos estaban en peligro, y todos debían tener esa valentía que no tiene nada que ver con el desafío oratorio, sino con la firmeza.

Strassera encarnó como propia una formidable acusación que sentó, o volvió a asentar, bases morales de la Justicia argentina y se convirtió en un ejemplo a nivel mundial.

Todos recordaremos siempre ese 18 de septiembre de 1985 cuando expreso:

«Señores jueces: quiero renunciar expresamente a toda pretensión de originalidad para cerrar esta requisitoria. Quiero utilizar una frase que no me pertenece, porque pertenece ya a todo el pueblo argentino. Señores jueces: NUNCA MÁS».

Sin ninguna duda, Julio César Strassera hizo historia. Actuó con valentía y responsabilidad. Por eso consideramos en nuestro tiempo, es un justo e inmortalizado protagonista de la historia.

Recordarlo en nuestro presente, es una invitación que le hacemos a la Justicia para seguir su ejemplo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *