Las principales reformas que se introdujeron a la Constitución Nacional, en 1949, fueron las siguientes:
• Inclusión de los derechos sociales del trabajador, de la familia, de la ancianidad, y el derecho a la educación.
• Instauración de las bases para un nuevo orden económico que contemplaba el rol decididamente intervencionista del Estado.
• Establece una nueva concepción del capital y la propiedad privada, considerando al capital al servicio del bienestar social y condicionaba la propiedad privada a su función social.
“…Hoy día, cuando repasamos aquella reforma, no podemos dejar de sorprendernos por sus avances sociales y su profunda filosofía humanista. Es posible que la técnica jurídica pueda agregarle algunos retoques progresistas, pero la Reforma en sí misma y el debate realizado en la Convención Constituyente representan piezas de antología, lo que no hace sino reafirmar que el proyecto peronista explicita la más importante concreción política del sentimiento cristiano y su concepción del hombre en la trayectoria histórica de un pueblo.
La Reforma Constitucional de 1949 tiene, pues, por su planteo liberador, vigencia permanente. En todo momento proyecta la Nación hacia el futuro, precisamente porque fue una nueva y gran Nación, ámbito de un Pueblo feliz. Cuando el último de sus detractores no permanezca siquiera en el recuerdo, la Reforma Constitucional del Peronismo seguirá marcando rumbos revolucionarios, esté su letra legalmente vigente o se encuentre viva en la memoria de su pueblo…”.

