Nunca me interesó el automovilismo. Eso de ser hincha de una marca siempre me pareció raro. Lo que sí me gusta es la pizza que sobró del sábado a la noche. Esos restos de pizza fría el domingo a la mañana casi que maridan con el turismo carretera.

No sé si esas carreras de coches todavía existen.

Ahora es domingo a la mañana, y pienso en que a determinada edad es difícil agregar nuevas pasiones. De hecho, ya no me apasionan demasiado las viejas pasiones de siempre. Siento como que tengo que sostenerlas. Vamos perdiendo la intensidad en el gusto. Tenemos más o menos 10 mil papilas gustativas que se regeneran cada dos semanas. A medida que envejecemos dejamos de regenerarlas,  y para lograr una misma intensidad debemos multiplicar el estímulo.

O sea, jamás volverás a comer un flan con crema como el que devoraste aquella tarde en un Morón de 1990.

En fin, llueve… y este domingo se escurre como otra gota de arena.

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