El hambre, entendida como la imposibilidad de ingerir alimentos según nuestras propias necesidades, o la necesidad de comer , así como la dilapidación en la producción de alimentos que se descartan o desechan sin que puedan consumirse, son dos aristas que nos muestran la insensatez humana, la falta de solidaridad y de misericordia. Ambas también se relacionan con el cambio climático.
Todos los seres vivos necesitamos alimentarnos, ingerir alimentos de diferentes tipos que nos permiten realizar nuestras funciones vitales: respirar, pensar, caminar, trabajar, etc. Esos alimentos que se relacionan con el ambiente (clima, suelos, biomas) donde vivimos y la cultura, que en relación al ambiente que hemos y seguimos recreando, nos proveen de proteínas, vitaminas, minerales, carbohidratos fundamentales para el desarrollo y funcionamientos de nuestros órganos. En el caso de los seres humanos, y también en todos nuestros antecesores, la alimentación y sus modificaciones, según las épocas, produjeron cambios en nuestro cuerpo, en nuestro comportamiento y a su vez incidieron en el ambiente.
No siempre los seres humanos podemos obtener nuestros alimentos: diferentes causas de origen ambiental, social y económicas en ocasiones lo impiden. Trabajos realizados en la década de los años ’60 ya nos denunciaban el problema. Según Masseyeff “La necesidad sexual y la necesidad de nutrirse para sobrevivir son, sin duda, las dos palancas más poderosas del comportamiento de todos los animales. ..Para muchos pueblos la búsqueda de alimento es, aún en nuestros días, la tarea que ocupa todo el tiempo y el pensamiento”[1]. Por su parte De Castro manifiesta que “la primera manifestación del hambre en el nordeste de Brasil es la insuficiencia calórica de la dieta. De esta insuficiencia deriva en gran parte, la reducida capacidad de trabajo de esa …otra deficiencia específica de la dieta regional es la carencia permanente de proteínas, la falta de aminoácidos en cantidades adecuadas al perfecto desenvolvimiento y equilibrio funcional del individuo…la primera manifestación es el crecimiento lento y precario del hombre, con estatura por debajo de lo normal. A estas manifestaciones especificas del hambre hay que agregar los estados discretos, disimulados del hambre, las consecuencias sobre la salud física y mental”. [2]
Para los habitantes de las áreas rurales y periurbanas, el hambre puede relacionarse con la falta de acceso de tierra, al agua y las semillas de manera estable, suficiente y de calidad para la producción de alimentos con destino ya a la familia, actividades domésticas, o para la venta en el mercado, los llamados cultivos de renta, que les posibilitan obtener recursos monetarios así obtener alimentos en los mercados formales e informales.
La carencia de tierra, así como la existencia de un vincule legal endeble llevan, más allá de sus cosmovisiones respecto a los bienes comunes naturales, a su utilización reiterada, a su explotación, sin respetar los ciclos naturales. En este caso el laboreo continuo lleva a la mineralización de materia orgánica, lo cual determina una emisión continua de dióxido de carbono al ambiente, además de la pérdida en las características químicas, físicas y biológicas. Un caso particular lo constituye el caso de los productores de tabaco en Misiones, quienes ante la carencia de tierras y capital firman contratos con las grandes empresas, el denominado proceso de integración vertical, donde las tabacaleras le “entregan” insumos a los campesinos para que estos realicen, en sus propios predios el proceso productivo, entregando el tabaco al final del ciclo. Las empresas fijan en el contrato el tipo de variedad a sembrar, los precios a pagar y el tiempo de entrega del producto y cobro. De esta manera, los mismos campesinos, ante la carencia de tierra y capital, se autoexplotan a fin de obtener mayores ingresos, sobreutilizando también a los bienes naturales, la tierra y el bosque por ejemplo. En algunos casos la carencia de tierra, y la vegetación asociada, hace que se sobre explote el bosque y el monte para obtener leña, para cocinar y calefaccionar las viviendas. La quema de vegetales no solo implica la pérdida de ecosistemas enteros, el árbol no es solo madera tal como se piensa en la industria forestal, sino que también se emite dióxido de carbono.
Como ya fue mencionado, la industria tabacalera “provee” a los productores, con descuento a la cosecha, los fertilizantes y plaguicidas que se utilizarían el ciclo productivo. Estos insumos generan gases de efecto invernadero en todo su ciclo, desde su fabricación y transporte hasta su aplicación y desecho y quema de envases. La carencia de bienes junto a la exigencia de satisfacer las necesidades más básicas, puede llevar a un sobreuso de aquellos a fin de obtener recursos económicos y alimentos.
En las ciudades, y también en zonas periurbanas y rurales, el hambre se relaciona con la imposibilidad de obtener ingresos suficientes a fin de obtener la canasta de alimentos necesario para que cada miembro de la familia alcance una vida plena y sana. En ocasiones, no se alcanza a obtener los alimentos necesarios, con lo cual las personas, máxime los niños, se ven afectados en su desarrollo, por ejemplo del sistema nervioso, aspecto que se manifiesta en sus posibilidades de aprendizaje y en el desarrollo de una vida autónoma. En otras ocasiones, las familias realizan tareas de reciclaje en las peores condiciones dada la exposición a materiales contaminantes y al humo permanente que existe en los basurales y en los que generan en la quema de cables[3].
La dilapidación de alimentos, esto es la producción de alimentos que no se cosechan, no alcanzan a comercializarse en los mercados o que se descomponen en las heladeras de los supermercados y viviendas constituye un grave problema. Primero es una afrenta a la inteligencia humana, una humillación, porque es un proceso que se da al mismo tiempo que el hambre. Mientras que millones de personas en el mundo padecen las consecuencias del hambre por otro lado cantidades de frutas y, hortalizas, no llegan a cosecharse por “falta de precio”. Esta situación suele darse cuando el costo de cosechar y transportar es mayor que los ingresos obtenidos, dadas las condiciones de concentración de empresas en la fase de la comercialización. Así, las naranjas, y mandarinas se pudren en las plantas, las acelgas, los repollos y los tomates son “quemados” con glifosato para luego preparar el suelo, reiniciando el ciclo de otros cultivos, Según estimaciones, un tercio del total de los alimentos que son producidos se desperdicia y es responsable de hasta un 10% de las emisiones mundiales de los gases de efecto invernadero (Gustavsson, J. )[4]
Otro desperdicio de alimentos se da en los mercados cuando por su precio no son accesibles o por sus condiciones de calidad preferidos por los consumidores. En ambos casos los productos se arrojan a vertederos ó a contenedores donde se descomponen, se pudren, generando gas metano. Coexisten varias causas que nos posibilitan explicar este fenómeno; la producción de alimentos, ejemplo las hortalizas, esperando “la pegada”[5] determina que muchas veces se produzcan más cantidades que aquellas que realmente se comercializaran en el mercado, la oligopolización de empresas en la fase de mercadeo y en especial la carencia de dinero, dado los bajos salarios, que imposibilitan su adquisición en el mercado.
La carencia de bienes naturales y su acceso discontinuo, la insuficiencia de ingresos llevan a la imposibilidad de alimentarnos de manera adecuada, así como la concentración en el acceso a los bienes comunes naturales, la comercialización concentrada en pocas empresas, las dificultades de acceso a los mercados, los bajos salarios llevan a la dilapidación de alimentos.
¿Qué hacemos para solucionar estos problemas socioambientales y al mismo tiempo mitigar y adaptarnos al cambio climático? Solo a modo de inicio, que retomaremos en el próximo número, cabe reflexionar sobre:
- El acceso estable a la tierra, agua y semillas de calidad propias de cada comunidad y adaptadas al clima, suelos y modos de alimentación.
- La autoproduccion de alimentos.
- La recreación de mercados de cercanía en cada territorio
- La generación de emprendimientos productivos locales
- La articulación de consumidores y productores ( Los huertos donde la comunidad sostiene a la agricultura)
- El compostaje adecuado de los alimentos no consumidos
- El acceso continuo a salarios dignos
[1] Masseyeff R.1969. El Hambre. EUDEBA. Buenos Aires . Argentina
[2] De Castro Josué, 1965.Una zona explisiva de América Latina, El nordeste Brasileño. Solar /Hachette. Buenso Aires
[3] Esta claro , y lo demuestran los ejemplos de asociaciones de recicladores, que puede realizar tareas de reciclaje y compostaje de manera sustentable reduciendo la exposición a procesos y sustancias contaminantes, tal como veremos en próximos números
[4] Gustavsson J. y otros 2011. “Global food losses and food Waste” World wide found for nature. Citado en GAIA “De basura cero a cero emisiones”. 2022. Santiago de Chile
[5] El alza ocasional, rápida y momentánea de precios en el mercado de hortalizas



Excelente nota
Tan clara
Tan desesperante también