Compartimos como cada semana el análisis político de coyuntura que ofrece el Dr. Jorge Rachid: «El gran ganador de estas elecciones ha sido el pueblo ausente en un 50 por ciento»…
Este análisis amerita reformular la política en especial de los dirigentes. Políticas que se vuelven endogámicas, trabajan para adentro: se festejan bancas… bien ganadas; se festejan triunfos municipales… bien ganados… mientras tanto, el enemigo nacionalizó hábilmente la elección en CABA. Nosotros la municipalizamos. Cada uno elige una estrategia y la despliega. El problema es con quiénes se despliega y qué objetivos se persiguen.
Esto se dirime en un campo diferente al que estamos acostumbrados a analizar, en la medida que esta democracia limitada por el mercado nos impone un orden fijado por ese mismo mercado, nos impone la metodología, y nos amputa la patria…
El pueblo sufre el dolor social porque el mercado es el ordenador, y la patria está fragmentada y provincializada en sus recursos, en su salud, educación y en su seguridad social… entonces aparecen personajes como estos que, inteligentemente, llevan adelante políticas de entrega.
Habrá que reformular nuestro contacto con el pueblo. Primero aprehender los objetivos doctrinarios, filosóficos, políticos e ideológicos, y después la metodología para llevarlos a cabo. Y esto no sucede en la política actual.
Tenemos la responsabilidad de construir un nuevo modelo social solidario, biocéntrico como planteaba Francisco… y esta construcción no se está haciendo. Se repiten modelos endogámicos en función de listas electorales que no garantizan la unidad.
La unidad verdadera se consigue construyendo la Argentina bicontinental, volver a los Brics, reconstruir la Unasur, terminar con la Ley de Entidades Financieras y decir desde ahora que NO vamos a reconocer la deuda externa argentina por ilegítima y espuria. Además, tenemos que declarar No Grata la presencia de la IV Flota en nuestro territorio, que es la imagen más patética de la colonización de Estados Unidos sobre nuestro país.
O el pueblo está presente como protagonista de la historia, o está ausente como testigo, alejado de las urnas, y de una democracia que no representa la legitimidad del poder popular.
Sigue siendo Patria o Colonia.
