Avanza la desocupación, crece el empleo no registrado y el cuentapropismo en un país que deja de producir, que sobrevive de la venta o el servicio antes que en crear riqueza. A la vez, las mineras, las empresas de energía, agroexportación y la especulación financiera con sus trampas de cada día, hacen pingües diferencias y la fugan.

Quienes evaden, quitan recursos al Estado que no hace, por ejemplo, las obras de infraestructura necesarias (como canales de desagüe), reduce personal imprescindible, universidades y achica jubilaciones a niveles de hambre y desesperación.

¿Qué le pedimos las y los trabajadores a nuestra dirigencia política?

Que deje de pensar en la chiquita, el cargo y la posición de cada agrupación, y reelabore sus estrategias para construir poder popular con proyectos, ideas y soluciones. La unidad debe ser el programa.

Con la amplísima experiencia de gestión, el gobierno de la provincia de Buenos Aires es uno de los pocos bastiones donde sobrevivieron políticas que abrazan y buscan proteger,  con el duro aprendizaje de hacerlo sin los recursos nacionales que le corresponden. Aún así, los límites que nos imponen la mitad de la economía en negro, el descontrol financiero, el peso del dólar planchado a fuerza de deuda y ruptura de cadenas de pagos, el cierre de empresas por sequía de consumo popular, el empobrecimiento a niveles infrahumanos y el avance de la droga (con apoyo presidencial, dado su blanqueo de riquezas malhabidas), crean muros cada vez más altos.

Necesitamos abrir esos muros o el gueto, asentamiento o villa miseria general nos inundará con resultados de implosión social creciente. Los pobres se mueren silenciosamente, los jubilados se suicidan, los pibes se matan como soldaditos de los narcos, los enfermos sin cuidado… y así las cosas.

El no voto que observamos es un hijo de esta desconexión entre la agenda de parte de nuestra conducción, que no acierta a levantar las banderas de esperanza necesarias.

Quizás necesitemos una renovación completa de líderes analógicos en el siglo de la pantallita y el logaritmo. Planificar la salida es más urgente mientras se agravan las consecuencias del martilleo cotidiano de la impiedad y el desamparo.

Y será preciso escuchar con más atención las nuevas síntesis, todas parciales aún, pero en camino de elaboración de proyectos: la sensibilidad ardiente de Juan Grabois, la mística con conocimiento en empresas nacionales y su potencial de desarrollo de Martín Ayerbe, la destreza invaluable de gestión de nuestros ministros, junto a la experiencia de cada liderereza barrial estirando lo posible para alimentar más, de cada trabajador/a del Estado con sus escaseces y posibilidades… hay mucho cuadro suelto u organizado con ideas y conocimiento acumulado para avanzar en armar un programa de emergencia. Científicxs y  técnicos a carradas y miles de egresados o avanzados de universidades públicas.

¿Cómo evaluar las empresas públicas de alimentos de La Rioja, sosteniendo la producción regional?

Achaval, Intendente de Pilar, adquirió una empresa de fabricación de viviendas: ¿cómo avanza eso?

Gildo Insfran, con un largo y exitoso gobierno provincial, reforma la Constitución en Formosa: ¿qué están debatiendo por allá?

Son demasiados los temas que no nos informarán los que varias veces al día regurgitan las suciedades que salen de la boca presidencial. Poco sabemos de lo que puede resolver las claves de la miseria patria.

No faltan reservas humanas y solidarias si alguien se atreve a juntar eso y hacer la sopa que nos ampare hasta el nuevo amanecer.

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