Un 30 de mayo de 1956, moría en la cárcel de Ushuaia a los 74 años, privado de atención médica y mal alimentado, el Teniente General Juan Pistarini.
Pistarini fue un militar y político argentino, ministro de Obras Públicas durante tres gobiernos entre 1944 y 1952, y vicepresidente de Edelmiro Julián Farrell.
Entre sus trabajos se encuentran la construcción de 1 aeropuerto internacional, 95 hoteles, 28 centros deportivos de alto rendimiento, 1 estadio, 256 centros turisticos para el obrero, 1050 colegios, 260 secundarias, 180 refugios para ancianos, 105 Hospitales, 25 bibliotecas, 312 maternidades, 700 vacunatorios, más de 500 barrios obreros, cientos de edificios emblemáticos, rutas caminos y puentes.
Desde el Ministerio, Pistarini ordenó grandes obras para paliar los efectos del terremoto de San Juan de 1944; sus planes incluyeron también miles de kilómetros de rutas, además de las obras requeridas para adaptar la circulación, miles de escuelas, cuarteles militares, barrios residenciales para la oficialidad basados en el modelo de la arquitectura colonial de California, y una gran cadena de hoteles de turismo ideada por el gobierno.
Para ejecutar las obras del Aeropuerto de Ezeiza, Pistarini firmó contratos de obra con la empresa alemana GEOPÉ
Pistarini buscó extender las áreas de acción del Ministerio de Obras Públicas e intentó imponer un estilo de gestión pragmático y enérgico que tendía a valorar la rapidez y la eficiencia por sobre la burocracia.
Durante su gestión se priorizaron las obras destinadas a la construcción del Aeropuerto Internacional de Ezeiza y las que favorecían a la naciente Flota Fluvial del Estado (creada en 1946), demostrando que su interés se centraba en los sectores donde el gobierno ocupaba un rol protagónico en la producción, en contraposición al tipo de obras realizadas principalmente en la década del ´30, donde el Estado sólo se limitaba a construir la infraestructura necesaria para beneficiar el desarrollo de la explotación privada.
Pistarini también puso énfasis en los programas sociales del Gobierno, como viviendas, balnearios y colonias de vacaciones, obras que, hasta ese entonces, no formaban parte de la tradición del MOP.
Su nacionalismo no le impedía afirmar que Estados Unidos se había convertido en el centro de la técnica moderna tras la Segunda Guerra Mundial y una de sus mayores preocupaciones era que los profesionales del ministerio viajaran al país del norte para interiorizarse en las nuevas técnicas.


