El hecho ocurrió un frío jueves 16 de junio de 1955, cuando alrededor de las 12.40, una escuadra de 40 aviones de la Marina de Guerra y de la Fuerza Aérea,inició sus bombardeos y ametrallamientos.  Su objetivo principal era matar al Presidente Juan Domingo Perón, y, de paso, atacar, además de la Casa Rosada, el Ministerio de Hacienda, la sede de la CGT, el departamento de Policía y la residencia oficial de Perón, en Palermo.

La agresión a nuestro pueblo y a un gobierno constitucional que había sacado nada menos que el 62,49 % de los votos dejó entre 309 y 370 muertos y más de 1000 heridos. Fue la antesala del golpe de estado que darían tres meses después. Golpe del que se ufanaba uno de los principales jefes sediciosos, el almirante Rojas, diciendo orgulloso que no había gastado un solo peso del pueblo, ya que las municiones se las había entregado la Marina Real Británica (Royal Navy).

Durante medio siglo, los hechos fueron ocultados, desvirtuados y aún hoy, son tergiversados por muchos.  Recién en 2005, al cumplirse 50 años de los bombardeos sobre Plaza de Mayo, Néstor Kirchner pidió perdón como presidente de los argentinos. Primero por los “nueve granaderos (que) murieron ese día, nueve chicos jóvenes, como los del ’76, la misma edad, las mismas ganas de vivir, de soñar y de pensar”, dijo emocionado. Fue el primer acto oficial y público de reconocimiento hacia los gloriosos héroes granaderos muertos en aquella ocasión.

Bastante más de un siglo había transcurrido desde que los últimos Granaderos de la Independencia habían combatido por la causa que les dio origen. Y 52 años pasaron, a partir de su recreación, cuando le tocó al Regimiento, el cumplimiento de la nueva misión que el Gobierno le encomendara como Escolta Presidencial. En aquel 16 de junio, tuvieron que volver a luchar y derramar la sangre de sus integrantes.

Ese día, el Regimiento de Granaderos intervino en la defensa de la Casa Rosada con 16 Oficiales, 47 Suboficiales y 265 Granaderos.

En esta heroica defensa, ofrendaron su vida 9 Granaderos, jóvenes de 21 años de la clase 1934 y resultaron heridos 3 oficiales, 3 Suboficiales y 19 soldados.

Los Granaderos caídos fueron: José Alodio Baigorria, Laudino Córdoba, Mario Benito Díaz, Orlando Heber Mocca, Pedro Leónidas Paz, Ramón Cárdenas, Oscar Adolfo Drasich, Rafael Sotelo Inchausti y Víctor Enrique Navarro.

Cayeron en los combates contra Batallón de Infantería 4 de la armada argentina que intentó tomar la casa de gobierno por la fuerza.  Todos en actos de arrojo y heroísmo, pese a estar rodeados, aguantaron hasta la llegada de un contraataque por parte de unidades del Ejército Argentino apoyado por tanques Sherman’s desde el sector del Ministerio de Hacienda. Lo hicieron en defensa de la Investidura Presidencial, cumpliendo con su deber, respetando las más sagradas tradiciones que representan al Regimiento de Granaderos a Caballo.

De acuerdo con el Libro Histórico del Regimiento Granaderos a Caballo “General San Martín” sobre los hechos del 16 de junio de 1955: Baigorria José Alodio, Córdoba Laudino, Díaz Mario Benito, Mocca Orlando y Heber Paz Pedro Leónidas (del 3. Esc.), todos integrantes de los efectivos que, al mando del Capitán Amaret, concurrían a reforzar el personal que defendía la Casa de Gobierno, que en esos momentos era atacado desde todas direcciones. La columna llega a Casa de Gobierno por Paseo Colón, se inicia el desembarque del personal en proximidades de la puerta de la Custodia, bajo un intenso y muy eficaz fuego de los rebeldes a menos de 150 metros, y en oportunidad en que el escuadrón avanza por saltos para entrar a Casa a reforzar la defensa, estos granaderos son alcanzados por los proyectiles de los rebeldes, muriendo en cumplimiento del supremo deber militar.

Cárdenas Ramón (de la Sec. Trac. Mec. del Esc. Ab.) Conductor de un vehículo de la columna que transportaba el refuerzo a la Casa de Gobierno. Al alcanzar el lugar que se ordenara, bajo el intenso y eficaz fuego de los rebeldes, maniobra con singular pericia y valor su vehículo para aproximarlo a la puerta de entrada a la Casa de Gobierno, con el propósito de que sus compañeros pue- dan descender más a cubierto. Es en esta circunstancia que el fuego rebelde, concentrado sobre la Columna Motorizada, lo alcanza hiriéndolo de muerte.

Drasich Oscar Adolfo. Conductor del micro-ómnibus, integrante también de la Columna que conducía los refuerzos antes mencionados. Al alcanzar el lugar indicado para el desembarque, con gran serenidad y sentado al volante, acciona la puerta del vehículo para permitir el descenso del personal. Permanece así en su puesto, mientras el fuego rebelde aumentaba en intensidad y eficacia, hasta que el último granadero ha descendido. En momentos en que se dispone a hacerlo él, es alcanzado por proyectiles que lo hieren mortalmente.

Inchausti Rafael Sotero (de la Sec. Trac. Mec. del Esc. Ab.) Conductor del otro vehículo de la Columna Motorizada del Regimiento, que transportaba también refuerzos para los defensores de la Casa de Gobierno. Conduce el mismo con gran serenidad a través del fuego enemigo hacia el lugar ordenado para el desembarque. En la marcha es herido; sin embargo, sobreponiéndose, continúa conduciendo hasta alcanzarla puerta Rivadavia. Detiene allí su vehículo, momento éste en que es herido nuevamente; cae sin vida sobre el volante.

Navarro Víctor Enrique (de la Sec. A.a. del Esc. Ar. Pes.) Integrante de la fracción que tenía a su cargo la defensa antiaérea de la Casa de Gobierno en la terraza de la misma. Soporta, al igual que el resto del personal, con singular coraje los potentes ataques de la aviación rebelde. En oportunidad en que atraviesa la terraza para el abastecimiento de munición, es alcanzado y herido mortalmente por los proyectiles enemigos.

El general Perón rindió homenaje al otro día, frente a una formación del glorioso regimiento, a los 9 granaderos caídos en combate con estas palabras: “Acabo de comprobar que han asimilado la lección magistral de lealtad del Sargento Cabral”. 

 VIDEO Flores del 55

 

Daniela Marino, Martín Miguel Marino y Juan Carlos Marino.

Inspirada en poema de Miguel Angel Marino y en la letra de «Zamba del Angel»

Dijo mi madre que cuando ella falte

habrá un ser a mi espalda con mi forma y con alas… 

que se llama ángel y es mi bien…

Así fui rumbo a la plaza… 

a lo lejos mi escuela y tan cerca el abrazo a la patria…

La emoción se pintaba en mis ojos;

pero el cielo lloraba y la ausencia de colores

presagiaba el sombrío devenir… 

El tiempo se detuvo, las palomas volaron

al instante de la fatídica ráfaga helada, 

amarga como el odio…

Y por un paso, sólo un paso,

el destino hizo su mueca más absurda 

y aquel hombre no tendría un después.

El pobre cristo quedó vencido otra vez… 

Corrieron las almas en la plaza,

dejando sus cuerpos mutilados, 

el horror mundano y el tiempo robado…

ensordecieron los oídos del niño,

que no escuchó su prematuro adiós,

cegaron los ojos de quien no pudo ver al hijo que no nació…

Soledad del intento de gritar con los sueños,

la verdad de ésta mujer que no fue!

Y se muere el relato de mi madre, que un día,

me dio un ángel de guía con su amor…

Alas al viento en mis fantasías

con las que echo mis sueños volar  

sensación de gozo, angustia inefable,

sola con mi destino, la inmensidad

frágil pandorga, corto y alzado vuelo

La eternidad esta llamando,

nos estaremos encontrando en cada flor…

no tengo miedo al olvido…

si me seguís recordando

tal vez hoy, mi angel seas vos.

Video Homenaje del Regimiento Granaderos a Caballo “Genaral San Martín”

En defensa de la Casa de Gobierno y la Seguridad del Presidente de la Nación

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *