¿Querían ver la motosierra en acción? Ahí la tienen… estropeándonos el porvenir como nunca antes.
El país ya acumula suficientes indicios de futuro desmoronamiento estructural, cuya sintomatología se mantiene relativamente oculta, hasta que cuando aflore todo a la superficie, los daños generales sean indetenibles… al menos hasta que amaine el temblor, y buena parte de la estructura se haya reducido a escombros.
Para entonces serán pocos, o ninguna persona que siga creyendo en aquello de que esta maraña de bárbaros y forajidos de guante blanco venían a acabar “con la casta”. Por supuesto, siempre quedará un remanente cada vez más brutalmente fanatizado, que seguirán gritando “viva la libertad” desde la cima de un páramo sin pies ni cabeza.
Pero mucho antes que llegue ese inexorable momento, se requiere honestidad intelectual y un mínimo interés por la cosa pública, para asumir el cuadro general de nuestra realidad.
El inicio del ocaso de jamoncito y su peligrosa secta de promotores de la violencia y persecución social no necesariamente va a visualizarse en términos electorales. Ese aspecto es una completa incertidumbre, que volveremos a mencionar más abajo.
Como señalaba, el principio del fin para la confianza en la supuesta magia de ribetes místicos que encarna Javier Milei, viene de la mano de la paliza simbólica que le asestó el JP Morgan en su recomendación de “salirse” de las posiciones en moneda local y colocarse en dólares. La resultante patética y recurrente de toda bicicleta financiera. Una vez más. Muy similar a lo que le ocurrió a Macri en 2018 incluso y a pesar de haber vencido en las elecciones de medio término en 2017.
El gobierno no tiene manera de pagar, a no ser por la voluntad del FMI de hacerse el distraído hasta tanto no vuelva a erigirse un gobierno que se precie de defender la soberanía nacional. Entonces ahí una vez más, el FMI volverá a negociar a cara de perro. Mientras tanto y como anunciábamos la semana pasada, el superávit comercial producido por la energía la licúa la salida de divisas por turismo. Sube la deuda. Bajan las reservas…
El mundo arde en pujas geopolíticas que por momentos alcanzan intensidades máximas, donde Argentina es un personaje absolutamente menor, a no ser por el presidente caricaturesco que celebra premiaciones harto truchas, las cuales ya ni siquiera son tomadas en cuenta por la cloaca de sus guerrillas digitales.
Precisamente es a causa de ese marco general, que el régimen imperante apela a la violencia, las amenazas y las persecuciones, sin que los “republicanistas” se hagan mayores problemas. Por cierto, a mediano plazo ya no les convendrá permanecer pegados a una construcción tan… pongámoslo en términos desmedidamente benévolos… extravagante. Y si de republicanos y demócratas de paladar negro hablamos, sería deseable que dijeran una palabra frente a la locura de la causa armada para encarcelar a la Directora de Sensibilización y Promoción de Derechos del Ministerio de Mujeres y Diversidad de la provincia de Buenos Aires, Alexia Abaigar, a quien horas atrás la Cámara Federal de San Martín decidió excarcelarla y revocar de este modo el fallo de la jueza Sandra Arroyo Salgado, al entender que no existe riesgo de fuga y que carece de antecedentes penales.
Junto a ella, apresaron a otras cuatro personas por colocar un pasacalle y dejar bosta ante el domicilio del diputado más violento de la Cámara, hablamos de José Luis Espert, quien por cierto se caracteriza por convocar a colgar gente en Plaza de Mayo, previo paso por tortura y bala. Lo que cualquier jurista afirma que no debía pasar de una contravención municipal, derivó en que lleven a Alexia al penal de Ezeiza, una cárcel de máxima seguridad. Como señalaron oportunamente Eduardo Aliverti, Juan Grabois y la propia Cristina Kirchner desde su reclusión domiciliaria, debo sumarme a este considerando desde la honestidad intelectual que siempre se esgrime y reclama desde este pequeño medio zonal: Estamos en presencia del Código Penal de un terrorismo de Estado de baja intensidad. Importantes comunicadores de primera línea señalaron este fin de semana recientemente atravesado, que numerosas fuentes consultadas de los tribunales de Comodoro Py se mostraron “asombrados” por lo que hizo la jueza Arroyo Salgado.
Otras consecuencias del desguace nacional
En medio de una tremenda ola de frío polar, la motosierra se mostró en toda su cruel dimensión, incluso contra los intereses de cientos de miles de votantes del jamoncito.
Desregularon el precio de las garrafas, y por otro lado no hubo planificación alguna, aún sabiéndose que llegaría el frío intenso. Alrededor de medio país –acaso con Mar del Plata como ciudad más emblemática del drama en cuestión- se quedó sin gas. Y no previeron nada en un cuadro de emergencia. A su vez, en Vaca Muerta el gasoducto Perito Moreno opera al 70% de su capacidad… porque las autoridades decidieron dar de baja la segunda etapa de su extensión, allá lejos… hace un año. En su reemplazo, avanzaron con una iniciativa privada que daría resultados recién para el invierno de… 2027, ¿Qué tal? Sin que ello garantice siquiera abastecimiento para las provincias de Santa Fe, Córdoba y el norte del país. También están paralizadas las construcciones de dos plantas en Chubut, que redundan en problemas de conexión en Bariloche y varias otras ciudades de esas latitudes patagónicas.
Por cierto, es justo enfatizar que la infraestructura deficitaria en estas materias ya se arrastra desde hace décadas. Con el “pequeño detalle” de que este gobierno nacional agravó todo. Damas y caballeros, he aquí la motosierra en toda su dimensión, animal, grosera y grotesca. Milei es esto, y significa esto con exactitud.
Sin embargo, huelga reiterarlo. Hoy, aquí y ahora, la claridad cada día más notoria de este andar escandaloso del oficialismo, no significa que vaya a ser aprovechado de modo alguno por la oposición.
Algunos lograrán construir listas unificadas, aparentemente con mucho más de necesidad que de un genuino espíritu de trabajo conjunto. Pero las nuevas mayorías imprescindibles para salir del pozo actual, aún requieren de mucha mayor apertura y grandezas multi-recíprocas, hacia y junto a otros sectores que encuentren la raíz de sus próximos pasos políticos en la construcción de un sendero de unidad en defensa de la convivencia democrática. Y eso sólo para empezar.
Así llegamos a otro cuello de botella, que precisa ser resuelto cuanto antes: El desafío de crear nuevas melodías para que finalmente, las canten los mismos intérpretes de las últimas décadas. Esos que, aún así las cosas, pretenden hacernos creer que “lo nuevo” ha llegado de la mano de ellos para curar nuestras heridas sociales. Varios de los cuales, vale exponerlo, aún dejan entrever contra su voluntad, una interrogante que el común denominador de la ciudadanía tiene presente, aunque no estén demasiado consustanciados con la política nacional. Esto es: ¿Cuál es el capital político real que pueden ostentar unos cuantos de esos caciques?, derrotados en sus propios distritos, o sin otros laureles que la portación de apellido, pensando mucho más en la rosca de los armados de listas, que en enfrentar en toda su dimensión al desesperante panorama nacional que ya muestra su propia punta de iceberg.
Para muchos, la consigna es, tan sólo, “después se verá”. ¿Después, cuándo? ¿Con quiénes? ¿Con qué programa? ¿Con qué seguridades de cara al pueblo trabajador, de que esos actores no cambiarán de vereda ni bien asuman un cargo legislativo? ¿Qué es lo que “se verá”? ¿Para cuándo la edificación sobre bases sólidas y perdurables, que nos permitan construir la esperanza de un porvenir marcadamente superador del pasado?
¿O en verdad seguiremos haciendo playback autoconvenciéndonos de llegar renovados y saludables (por no decir «mejores»), mientras los edificios de la arquitectura institucional nacional caen lenta pero pesadamente, uno tras del otro, delante de nuestras narices?
