Nunca faltará un Kueider por acá, otros tantos por allá, dispuestos a escuchar… y sopesar… para levantar manos para sostener vetos, o apuntalar decretos. Sin embargo, es notorio que por estos días al gobierno le vienen entrando las balas. Todas.
Muchas de dichas lastimaduras resultan del producto de horrores ejecutivos que comete cada vez con mayor frenesí el grupete anquilosado en Balcarce 50
Una reciente derrota parlamentaria, por caso muy dura, pero que el propio gobierno transformó en una crisis interna de magnitudes, lo cual revela por si aún alguien no conociera ese entorno, la fragilidad estructural de la construcción política que ejerce el poder político en nuestro país desde hace año y medio.
Paralelamente, la repugnancia que genera al autor de estas reflexiones en formato editorial toda esta desesperación del pan-mileísmo por no ceder ni un milímetro en cuanto a dar un pequeño aumento a las jubilaciones, o aceptar una moratoria previsional, o asistir en lo básico a personas con discapacidad, a esta altura ya es inconmensurable. Y, como sucede con toda pesadilla, lo único que uno puede esperar… es a que se termine.
Ya no sos igual…
Milei está atrapado en que lo que encarna no tiene ni pies ni cabeza como proyecto sustentable. En un país fanatizado con una cultura bimonetaria, al gobierno le saltó la ficha desde las perspectivas con el dólar, ni más ni menos. “Si creés que está barato, agarrá los pesos y comprá, campeón” dijo el mayor endeudador de nuestra historia, el ministro Toto Caputo. Fue el principio de una subida del dólar que día tras día parece ir recrudeciendo los peldaños de su ascenso. Poco después, el propio Milei protagonizó otro de sus divagues al afirmar que priorizará vetar cuanto votasen los “degenerados fiscales” porque, llegado el caso, judicializará la decisión parlamentaria frente al riesgo asqueroso que significa aumentarles 20000 pesos a los jubilados. Ni hablar de la emergencia de los bahienses.
Es el problema insoluble de hacer menemismo sin dólares y sin la menor muñeca política… hasta Domingo Cavallo les dijo que esto no se sostiene. La única idea, o solución desde la perspectiva libertaria, reside en más y más endeudamiento a través del FMI, organismos multilaterales, o vía emisión de bonos. ¿Hasta cuándo?
Ni siquiera ganando las elecciones este gobierno –aún hoy, algo probable- zafará de la problemática de las divisas. ¿O acaso el mileísmo está tan enfrascado en su propia construcción imaginaria, que piensa que van a salir airosos de todo el drama por venir, que ellos se vienen encargando alevosamente de construir, ladrillo a ladrillo?
¿Construcción incipiente?
El principal frente opositor, con enclave bonaerense, debe mostrar aún volumen propositivo. Pero al menos ya representa un aviso de riesgo para los libertarios, al igual que la aparición de una enésima reedición de la “liga de gobernadores” que con sus permanentes veleidades y siempre aprestos a subirse a cuanta rosca esté en oferta, sin embargo en la hora estrictamente presente, le traen un gran dolor de cabeza a un gobierno que va quedando expuesto en toda su desnudez política y raquitismo de apoyos genuinos, más allá de Buenos Aires. Algo está moviéndose, y no es poca cosa. Y aunque en un principio no alcance para superar en términos electorales al gobierno en octubre, en el mejor de los casos para jamoncito y sus adláteres, gozarán de una victoria tan pírrica y fugaz como un helado que se derrite al sol. Inexorablemente.
En este marco, arrecian los cierres de comercios y en nuestro conurbano oeste bonaerense se puede observar esa problemática en todo centro comercial de la zona, mientras diversas multinacionales se van del país todas las semanas, quiebran empresas industriales y agropecuarias. El desempleo y la falta de trabajo retornaron como preocupación principal de los argentinos. Y va forjando un amplio espacio social que ya no atienden a los discursos de Milei, luego de haber probado en la praxis diaria que los mismos no son más que una horrenda burla cotidiana contra las amplias mayorías trabajadoras. Habrá que ver si ese vacío de bronca podrá ser llenado por una nueva versión de una construcción política y cultural de base popular.
Aguafiestas de la liturgia electoral
Así las cosas, añadiré que lamentablemente, el proceso electoral llega en el peor momento. Porque toda campaña electoral confronta, lastima, divide, deja heridos y rencores poco ocultos, lo admitan o no. No existen las alianzas perfectas, los frentes que satisfagan en plenitud a todos los actores involucrados. Hay demasiados matices y divisiones al interior de nuestra sociedad –y por ende, de la clase política como emergente de aquella – como para que toda construcción frentista pueda ir más allá de una serie de acuerdos más o menos coyunturales, sin programa definido que permita avizorar una perspectiva para los próximos años, quinquenios… o décadas.
Este escenario arriba justo en una etapa en la cual debemos construir una cultura del reencuentro, de la tolerancia, de la convivencia en democracia, y de la misericordia sobre bases de equidad como pilares que actúen transversalmente sobre todas las fuerzas políticas, sociales, sindicales y –quizás- empresariales, para intentar volver a salvar a un país amenazado de muerte como nunca antes.
Mientras tanto, caminamos
Ahora llegarán las semanas de la efervescencia por las campañas. Sobrevienen las chicanas, las desacreditaciones sistemáticas a la otredad, los denodados esfuerzos por demostrar que lo propio roza la perfección absoluta, y que si por esas ligeras casualidades del destino, algo hicieron o actuaron de modo cuestionable tanto en términos políticos como éticos… la culpa siempre será de otros, ya sean de aquí o de la Conchinchina.
Sepan que estos permanentes arrebatos de arrogancia y egolatría son uno de los aspectos que más exasperan a un grueso de la población, casi totalmente desinteresada de todo aquello que les parezca proceder o inherente a “la política”. Y que mientras no se logre recuperar el entusiasmo entre esas largas hileras de millones de compatriotas, todo ejercicio meramente electoral, no revitaliza a una democracia actualmente tan raquítica como desacreditada.


Yo espero que aparezca un híbrido de Gravois y Pol-Pot con medio kilo de anfetaminas y una AK-47 a arreglar esto. Pero no vá a pasar.