Vayamos por partes, diría don Jack. Las doce derrotas parlamentarias en serie que sufrió el gobierno la semana pasada, han sido el cachetazo más duro en lo que va de la actual gestión. Además de la media sanción para el financiamiento a las universidades y al Garrahan, se voltearon cinco decretos desregulatorios. Se debatirán los repartos de fondos que impulsan los gobernadores… y se acordó, lo cual siempre está por verse, no cajonear la investigación por la CripoEstafa Libra. Lo cual inquieta, y mucho, a Casa Rosada, por la magnitud del tema a escala especialmente internacional. Ya que en los tribunales estadounidenses estas cuestiones no se toman a la ligera.

Incluso entre sectores a medio camino entre la moderación y la hipocresía de falsos modositos, sobrevuela el hartazgo por los modos presidenciales. Es duro hasta para miembros de las derechas locales aceptar mansamente que se recorten fondos para un hospital pediátrico de excelencia mundial, que se reprima a gente con discapacidades, o que se tolere la barbaridad que dijo Milei sobre los cadáveres en las calles, si fuera cierto que no se llega a fin de mes.

Y que, para colmo, nada de tamaños dislates, esfuerzos inhumanos y degradaciones institucionales, sirvan para el más mínimo despegue económico.

Las reservas internacionales retrocedieron en 1282 millones de dólares en tres ruedas consecutivas, de acuerdo al balance del Banco Central. Y los cara ´e piedra festejan por los 2000 millones que volvió a proveer el FMI. La subida obscena de las importaciones acrecentó el déficit comercial nada menos que con Brasil.

Así van las cosas. Y todo el mundo lo sabe.

Este contexto, ¿Será capaz de profundizar la dispersión de apoyos fundamentales que hasta acá tuvieron los devotos de Milei? ¿o volverán a reproducirse los Kueider de diferentes distritos y banderías, pero idénticas y ensobradísimas convicciones grouchomarxistas?

A todo esto, la rendición incondicional en toda la línea que ofreció un desteñido Mauricio Macri, reviste de patetismo violeta al otrora fulgurante amarillo de la ya sepia revolución de la alegría. Identitariamente, el Pro está finiquitado, y quienes no aceptaron la entrega a la que los empujaba su jefe, lo han hecho notar con las más diversas adjetivaciones en distintos espacios mediáticos o de redes sociales. Así hasta arribar al cénit de lo declarado por el ex embajador Diego Guelar, que cruzó todas las fronteras hasta llegar enunciativamente al núcleo mismo de la madre de Mauricio, para dejar bien sentada su postura respecto a la disolución del Pro dentro de La Libertad Avanza.

Nadie en su sano juicio puede explicar porqué Macri toleró semejante humillación. Y las oscuridades hacen sus movimientos tenebrosos entre bambalinas, para dar sentido a lo que el común de los mortales jamás lograremos dilucidar.

Del otro lado, el cierre de listas no tuvo mucho de bonito y sí demasiado de áspero y poco claro en cuanto a la fortaleza de una unidad sacada con fórceps, de interminables reuniones de roscas a mediana y gran altura. Donde, una vez más, muchos de los compatriotas militantes más valiosos, vuelven a mirarla desde afuera. Serrat diría, “tanto tienes, tanto vales”, y para pesar de muchos, el español no estaba errado en absoluto. Sólo por citar un ejemplo, un gran amigo huellero, el dirigente popular de Virrey del Pino, La Matanza, Pablo Ayala, un laburante de base que ha puesto la cabeza y el cuerpo en innumerables luchas de diversos sectores marginados de nuestra sociedad, para variar, debió conformarse con volver a resignar toda posibilidad en las listas, validar su ética en pos de una causa, que sólo conforma a los mismos de siempre, mientras resuelven sus pulseadas y sus pijoteos en Puerto Madero o en restaurantes ultra vip, a expensas del sacrificio de las legiones de Pablos que entregan años y años de sus vidas a la búsqueda de un sueño… sueños que nunca llegan a concretarse tal como lo merecen y sueñan los de más abajo. Mi respeto y amistad para ellos, siempre. Algún día… quizás… veremos la realización de una plena justicia histórica, y los tendremos encabezando como corresponde todas las construcciones de tinte popular.

Mientras tanto, San Cayetano unió luchas pero no pudo evitar que continúe la fragmentación. Porque no nos mintamos: muchos de los que componen el campo nacional y popular se detestan tanto entre sí como les acontece al variopinto derechoso que apuntala circunstancialmente a jamoncito. Hay roscas por cargos, beneficios y contratos. ¿Lealtades y convicciones? ¡De acá! Diría don Alberto Olmedo.

Las organizaciones sociales están debilitadas luego de un año y medio de un gobierno que las persigue y reprime con saña… la policía se dio el “gusto” de inaugurar con los trabajadores de la economía popular el dispositivo de disparar con balas de goma a los ojos de los manifestantes. Práctica posteriormente extendida a otros sectores.

Nuestras minorías intensas no terminan de articularse debido a la total ausencia de un liderazgo que sea tan indiscutible como socialmente consensuado, pero siguen exponiendo su vigor. Y a esta altura de los acontecimientos, vaya que no es poca cosa esa saludable perseverancia en pos de justicia y un noble ideal que los motoriza.

Finalmente, vuelve a urgir una pregunta que nos prometa algunas claridades. Las barbaridades discursivas del gobierno, las afrentas con el uso de Inteligencia Artificial, la constante violencia gestual y simbólica contra los más desprotegidos de nuestra sociedad… ¿Las vomitan porque sí, o porque hay una gran parte del electorado que lo acepta y lo fomenta? ¿A quién interpelan con lo que a nuestro entender, es un cúmulo de groserías enunciativas jamás leídas ni escuchadas en 42 años de sistema democrático? Quizás vaya dirigido –vaya novedad- al enorme conglomerado más furibundamente antiperonista, más o menos tradicional. Los más jóvenes engrosan las filas de los desencantados que no encuentran –ni se interesan en buscar- referencias, y dejan con su no participación el terreno propicio para la consolidación de una especie de voto calificado de hecho, que se nutre del abstencionismo.

Todavía no estamos en condiciones de aseverar, así las cosas, que aún frente al evidente desbarrancamiento interno del gobierno, los números estructurales del país que no cierran por ningún lado, y el moribundo aliado ex amarillo que cada vez tracciona menos aquí y allá, este horrendo sainete no pueda salirles más o menos bien en los próximos meses. No estamos en condiciones de aseverar lo contrario.

Es nuestro explícito deseo que los caminos de la dispersión de unos y el desencanto de otros, no conduzcan a la fanfarria de los más delirantes, nefastos y malvados entre todos los que ya nos toca en suerte conocer.

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