La primavera se presentó para darnos una tregua, en medio de una semana terrible… por donde se la mire.
Algunas reflexiones previas a la música de esta velada huellera: Nos metieron una estafa monumental esta semana que se termina, y todo tiene justificativo, y todo es siempre culpa del otro. Ellos son «perfectos»… quizás simplemente sean la perfecta encarnación del peor espíritu de la argentinidad, vaya uno a saber.
El filósofo, pesimista, Arthur Schopenhauer dijo «Todo miserable necio, que no tiene nada de qué enorgullecerse, adopta como último recurso el orgullo por la nación a la que pertenece. Está dispuesto y feliz a defender con uñas y dientes todos sus defectos y locuras, compensándose así mismo por su propia inferioridad». Y sostenía que la raíz del ser humano es maldita, dotado de esa ansia de superación que lo hace pasar por encima de todas las especies y géneros para llegar a sus objetivos.
Schopenhauer consideraba, como contrapartida, que la redención del ser humano llegaba a través de la meditación y el arte.
Y desde esta mirada existencialista que me domina esta velada, vamos a volver a escuchar a Manal. Llega el turno de «Blues de la Amenaza Nocturna».
Posteriormente, disfrutaremos la versión original de «Todo el día me pregunto». Y vaya que lo hacemos a menudo…
Hagan arte de sus vidas. Hagan lo mejor que pueda. Sigan adelante, eleven su espíritu… y los abrazo con mi corazón.
