El Pueblo se halla ausente del debate real, con un Congreso que ha sido mancillado y denigrado por un Ejecutivo, que ha sido avalado por un servicio de Justicia, enancado en la Corte Suprema que sólo dicta fallos funcionales al poder real, siempre en las sombras, escondido entre los pliegues informativos, manipulando y tergiversando los contenidos.

Entonces, la pregunta del título cobra vigencia, ya que la desaparición del concepto de “enemigo” no es propia de la democracia, sino una operación política de la anti política, que impone un discurso único destinado a darle invisibilidad al enemigo real, que es quien somete al pueblo al ajuste salvaje, que aunque no se  vea, es quien endeuda al país amputando soberanía, saca y fuga divisas por medios electrónicos que no se ven, nublando así la mirada de la realidad de la mayoría de la población. Esta, en este orden de situación, adjudica sus males a necesidades inventadas, siempre dramáticas,  por el mismo enemigo, para su necesaria subordinación al poder, aceptando sus reglas de juego.

La pregunta sobre la identificación del enemigo es de respuesta sencilla, aunque difícil ya que la misma nos lleva a un territorio de lucha diferente. No es lo mismo luchar contra Milei, en terreno conocido del voto democrático y en paz, que comenzar a visualizar que la lucha por la independencia nacional, que impida la claudicación definitiva de la Patria, debe desplegar todos los mecanismos posibles de confrontación.

Es contra Trump, EEUU y el Mundo Unipolar, que se niega a reconocer la Multipolaridad, que hoy domina el mundo comercial y diplomático, al cual sólo opone el enemigo su fuerza armada apresta para generar guerras, desde una maquinaria sangrienta diseminada por el mundo con la finalidad de generar conflictos, sancionando, bloqueando, concretando genocidios bajo consignas falsas tales como terrorismo, narcotráfico, populismo, comunismo, socialismo y otras excusas abanderadas de la “libertad y la democracia”, que derraman la sangre de los pueblos.

Esa lucha se desarrolla en nuestra geografía, en forma de disputa de poder hegemónico, entre ambos bloques de poder, y Javier Milei nos deja a los argentinos y a la Patria en la peor posición internacional, aislados de la mayoría de los países y pueblos del mundo

“El orden nuevo, el orden revolucionario, del orden del cambio en profundidad, ha de imponerse sobre las fuerzas del desorden, entre las que se incluyen, por cierto las del viejo orden de la explotación de las naciones por el imperialismo, y la explotación de los hombres por el imperialismo, y la explotación de los hombres por quienes son sus hermanos y debieran comportarse como tales”, frase de Perón el 1° de mayo de 1974, 60 días antes de morir en su mensaje al Congreso Nacional, un texto llamado Modelo Argentino para un Proyecto Nacional

Ignorar que una vieja lucha de los países explotados nos lleva a la colonización de la Patria, en un tiempo donde el mundo cambió y giró hacia el Oriente, lo cual por un lado es bueno para la humanización de la política internacional, si bien en un principio es “malo” para Latinoamérica, ya que aquí es donde EEUU y Trump encuentran su último refugio de retaguardia, ante el avance de una realidad Multipolar a la cual no quiere acoplarse, en paz y con reglas del juego claras, de respeto soberano y colaboración solidaria, en un mundo ya hambriento por la explotación de los pueblos a manos de un capitalismo voraz y financiero, que ha destruido modelos productivos y de Justicia Social.

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