Un antiperonismo cada día más fanatizado y sobreideologizado (nunca lo olvidemos, el “a-político”… el “no me meto en esos temas” son de derecha, sólo que lo callan porque se saben poseedores de una matriz de pensamiento vergonzante) nos sale desmedidamente caro, a punto tal de situarnos en el umbral de la desaparición completa en cuanto estado nacional soberano. Con grandes posibilidades de que esa pesadilla se concrete en toda su monstruosidad… tan apenas en los próximos seis meses. O menos.

De espaldas a la sociedad… pero no tanto

En el acuerdo recientemente establecido entre la “corona” de Donald Trump y sus administradores en estas remotas pampas tan atractivas para toda clase de pillaje y saqueo, todos los beneficios son para Estados Unidos, y todas las obligaciones, como es natural, para Argentina.

La lista de beneficios es tan larga como surrealista: Acceso a los mercados agrícolas, para colmarnos de carnes bovina y pollos; también facilidades para automotrices; patentes farmacéuticas; inversión en minerales críticos; comercio digital preferencial para sus intereses y transferencia de datos personales (el Big Brother de Well ya no es ciencia ficción catastrofista). Lo dicen en nuestras caras, veamos: “Argentina otorgará acceso preferencial a los mercados estadounidenses para las exportaciones de bienes, incluidos ciertos medicamentos, productos químicos, maquinaria, productos de la información, dispositivos médicos, vehículos automotores y una amplia gama de productos agrícolas”. Es textual. Además, señalan que debe haber “alineación en materia de seguridad económica”.

No sólo se trata de la dirigencia en uso de facultades gubernamentales en la actualidad: Estos son los tiempos de un país arrastrado. Caputo dijo ahora, con toda la liviandad que ese contexto sociocultural le autoriza, que el dólar no flota y que será muy difícil que lo haga, mientras la alternativa siga siendo el “comunismo”. De hecho, dijo lo que dijo delante de empresarios tan probadamente pusilánimes como explotadores con los más débiles, y sobradamente merecedores del asco social. Muchos de esos empresarios escucharon de la propia boca del ministro una nueva patoteada al estilo de “esto es lo que hay” y cuando el pútrido país factoría asome nuevamente junto a su océano de desigualdades absolutas, quizás algunos de aquellos se rasgarán las vestiduras, pondrán su mejor semblante de honda preocupación en un grado de hipocresía deleznable, y alzarán –una vez más- alguna voz para denunciar que jamoncito y sus secuaces operaron deliberadamente un industricidio “a la carta” de los intereses yanquis.

De una buena vez, podemos comenzar a descartar de plano la idea de una “burguesía nacional” que empuje y decida ser motor de reconstrucción criolla por aquello del espíritu patriota y bla bla. La refundación, si cabe tal posibilidad llegado el momento, del país también precisará repensar su propia dirigencia empresarial y marco de producción en todas sus escalas, tanto industriales como de materias primas.

Cómplices a cualquier precio

Mientras tanto, la enésima tapadera informativa con la causa de los cuadernos quemados y reaparecidos mágicamente, presión mediática mediante, fue reestructurada para que su resolución empalme para las elecciones de 2027. No estoy descubriendo nada en lo más mínimo. Los hechos se exponen de manera desembozada y obscena. Y aún así, una mayoría social se mantiene en la más rigurosa ignorancia, o aferrados a creer en aquellos que ellos mismos consideran como válido. La irracionalidad avanza, pero quienes tejen y manejan los hilos de sus títeres son todo lo contrario al momento de cranear este orden imperante.

Lo de Julio De Vido y su nueva detención, por una causa ya prescripta por puro derecho desde 2018, redundó en otra velocidad asombrosa y oportunísima de la Corte, modelo perfecto para la reedición de un régimen falaz y descreído al estilo de los años 30 del siglo pasado, tan corrompidos y corroídos en sus bases y pilares que les dan sustento, en escalas iguales por lo menos en lo que respecta al poder Ejecutivo y al citado Judicial. Aunque una buena parte del legislativo empuja y mueven sus colitas para ganarse los favores y llevarse sus respectivos huesitos a domicilio. Y plin caja, que acá ya no importa nada. Ni siquiera ya se preocupan a esta altura desde la Corte y principales tribunales –Comodoro Py a la cabeza- por ocultar su militante parcialidad.  Parece naïf, pero no está de más preguntarse, ¿Por qué los testimonios sueltos serían prueba contra Cristina y contra De Vido, y no contra Karina Milei? No es chicana. Es la patética desigualdad judicial que impera en nuestro “país”.

Argentina por un lado, ya ni existe a los meros efectos de comunicar lo que firma con otros países, por caso ni más ni menos que los Estados Unidos. Pero puertas adentro, la agenda de lo que se habla, está completamente controlada por el gobierno.

Opositores, oposicionismos dentro de la oposición, funcionalidades al poder real… y la furia popular que sigue hirviendo la olla a fuego lento

La oposición real, detonada internamente, llena de facciones que juegan en contra del propio intento de rearmado frentista nacional, y que suele lucir groggy y falto de reflejos para dar respuestas duras e inmediatas a las barbaridades que dice y hace el oficialismo, expone como nunca la ausencia total de conducción política. Ello reduce todo a valorables esfuerzos individuales o de más o menos pequeñas minorías intensas, pero todo mayormente inorgánico. Conducidos por la nada misma. Y un poco más allá, el abismo.

La parte minoritaria de la sociedad que no se resigna, protesta y resiste, no encuentra cauce unificador. Y quien aparentemente se sigue empeñando en conducir, no parece querer asumir que una mayoría hasta incluso de su propia segunda y tercera líneas de dirigencia hace rato que ya no la siguen ni le responden. Pero a su vez, esa pretendida conducción con escasa tropa propia y real, no acepta dar su pasito al costado para permitir descomprimir esas tensiones internas que no paran de lacerar y desangrar al campo nacional popular (por llamarlo de algún modo, en muchos casos, harto generoso de mi parte). Se persiste en ese no correrse aunque más no sea sutilmente, en aras de permitir el desarrollo de nuevas experiencias en una imprescindible actualización incluso doctrinaria para forjar un cambio diametral de época. Mientras ese fango se mantiene inalterable, todo es disperso y no existe nada que sea más funcional a los intereses de Milei, de Macri, del Círculo Rojo y del FMI más el gobierno filo fascista norteamericano… que la oposición política popular esté exactamente del modo empantanado en que se encuentra.

Algunas veces, detrás de los magníficos discursos de auténticos sofistas, se pueden esconder funcionalidades hacia el poder que aplasta a nuestro pueblo.

Quedarnos sentados a esperar que esta nueva etapa de ultra derecha extranjerizante y colonial culmine del mismo modo que las anteriores, no sirve de nada. Los tentáculos están atenazándonos con tanta fuerza, que no habrá salvación del pueblo hasta tanto volvamos a ser millones los que clavemos los pies sobre la tierra, gritemos basta, y arremetamos contra un poder al que sólo se lo correrá de la escena cuando dejemos de hacerle el caldo a quienes sólo buscan integrarse al sistema por unos cómodos y sabrosos contratos para muy poquitos… y adquiramos la madurez cívica y ética suficiente para ir y patearles el tablero.

2 comentarios en «No habrá salvación… sin revolución»
  1. Eso jamás va a suceder. Y creo que UD lo sabe bien pero respeto que no pueda decirlo con toda claridad. Argentina es sociocultural ente hablando, un país, una sociedad profundamente conservadora, con minorías afectas a la sensibilidad, el progreso colectivo y demás quimeras. El mov nacional tan afecto al «sistema» reglamentado a gusto i piacere del poder, gana o pierde elecciones para negociar cargos y contratitos. No para remover los cimientos del orden imperante. No quieren hacerlo, ese siempre fue el límite histórico del peronismo y antes del yeigiyenismo. Y aún hoy no existe masa crítica para ir más allá de esos límites entre tímidos y oportunistas. Quizás nunca se supere esa dicotomía, porque la colonia pronto será una realidad.

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