Hace muchísimos años tuve un compañero en el colegio secundario que se llamaba Mario… era un buen compañero, un tipo simpático, un tipo leal…

Años después, a través de un libro de Julio Cortázar, me entero de lo que fue su destino… Marito había sido víctima de la dictadura militar.

Ante este hallazgo, destaco que el arte de una manera u otra siempre da testimonio, siempre pone la cara, y por tanto reivindico a la música como una herramienta de resistencia.

Esta velada les traigo «Alicia en el país…» que es un testimonio metafórico si queremos, pero también muy realista… un pantallazo del devenir de la historia argentina, muy valiente Charly, muy valientes los muchachos de Serú al expresarlo.

Recordemos siempre que mientras los asesinos siguen asesinando, los jueces siguen fallando en contra del pueblo.

Sostenemos que fueron 30.000, tal vez más; fue el atentado contra una generación que pudo haber hecho de la Argentina algo mejor de lo que fue luego

Incluso si se tratara de un solo caso como el de mi compañero, la gravedad del hecho no cambiaría, puesto que este grupo generacional representaba una oportunidad perdida para el progreso del país.

Reafirmo mi compromiso sosteniendo que los 30.000 siguen estando ahí y que no los abandonamos, y seguimos en la búsqueda. Con la esperanza de un reencuentro en las calles, cierro esta intervención destacando la alegría que despierta el compartir una marcha, una manifestación, en tanto acto de dignidad colectiva.

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