Yo llegué a la serie con cinco años, por Magic Kids y por un VHS que gasté de tanto verlo: Los Caballeros del Zodiaco contraatacan, la película de Abel. Todavía hoy, cuando pienso en Saint Seiya, la primera imagen que me aparece es Atlas derrotándolos uno por uno y Seiya hablando para volver a levantarse, hasta que Shiryu y Hyoga también se ponen de pie.

El anime original tuvo 114 episodios y convirtió al manga de MasamiKurumada en un fenómeno internacional. La obra superó los 35 millones de ejemplares y Saint Seiya llegó a más de 80 países y regiones. Pero los números explican solamente una parte. Lo otro está en los chicos que jugaron a lanzar un Meteoro de Pegaso en el patio o esperaban que apareciera Ikki cuando todo parecía perdido.

Si tengo que quedarme con cuatro batallas, no lo pienso demasiado.

Seiya contra Shiryu en las Guerras Galácticas sigue siendo tremenda. El puño y el escudo del Dragón parecían invencibles. Seiya encuentra el punto débil del Rozan ShoRyu Ha, detiene el corazón de Shiryu y después usa lo último que le queda para hacerlo latir otra vez.

Ikki contra Shaka es otra cosa. Shaka le quita los sentidos con el TenbuHorin y aun así Ikki sigue peleando, despierta el Séptimo Sentido y está dispuesto a desaparecer con él para salvar a los demás. Era la aparición que todos esperábamos cuando nadie más parecía tener una oportunidad.

Hyoga contra Camus duele todavía hoy. Maestro y discípulo llevan el hielo hasta el cero absoluto y terminan lanzando la Aurora Execution al mismo tiempo. Hyoga supera a su maestro, pero Camus muere después de llevarlo exactamente hasta donde quería que llegara.

Y Shiryu contra Shura tiene uno de esos finales que de chico no se olvidan. Sin otra salida, Shiryu utiliza el Último Dragón y asciende hacia el cielo dispuesto a morir con Shura. En ese viaje, el Caballero de Capricornio comprende quién tiene delante y termina entregándole su armadura para salvarlo.

Y después estaba la música. Saint Seiya tuvo a Seiji Yokoyama al frente de una banda sonora orquestal enorme, interpretada por la Andromeda Harmonic Orchestra, capaz de llevar una escena de la épica al drama en cuestión de segundos. Beautiful Gold Saints, Saints versus Warriors, aquella versión triste de Pegasus Fantasy, el inolvidable Réquiem de Mime y la Marcha al Templo de la Corona forman parte de una música que todavía hoy alcanza para transportarnos a aquellas tardes frente al televisor. No eran simples temas de fondo. Eran parte de la identidad de Caballeros del Zodiaco y muchas veces hacían que una escena quedara grabada para siempre.

Pegasus Fantasy, de MAKE UP, probablemente sea la mejor canción. Pero si creciste viendo la serie en Latinoamérica, Los Guardianes del Universo pega de otra manera. Es el recuerdo de esa versión, de esa época y de ese televisor.

Hoy puedo ver defectos que de chico no veía. Personajes de bronce casi abandonados, Caballeros de Acero que quedaron en el camino y Caballeros de Plata que merecieron más. También siento que la serie no envejeció del todo al ritmo de las modas actuales.

Caballeros del Zodiaco cumple 40 años. Yo prefiero festejarlo volviendo a ese VHS, a Magic Kids al mediodía y a la sensación de ver a alguien levantarse cuando ya parecía imposible.

Vengan a recordar conmigo. Pongamos Pegasus Fantasy, pensemos en Magic Kids y volvamos un rato a esas tardes.

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