Sin llegar a ser una réplica exacta del siglo XX, los aires fascistoides que sobrevuelan la cuarta parte de esta centuria que estamos atravesando, se le parecen demasiado.
Guerras, hambrunas y elites poderosas con sus pies alejados del mismo suelo que nosotros pisamos, están a la orden del día.
La nueva vieja Europa es un ejemplo de ello. Mientras se aleja de aquella romántica definición de “cuna y faro de la cultura y la civilización”, se aproxima a pasos agigantados a aquella que dio origen al huevo de la serpiente, al fascismo, al nazismo, al colonialismo o al marxismo y tantos otros “ismos”.
Dos grandes conflagraciones bélicas se han desarrollado en el Viejo Continente. Y el derrotero actual parece indicar que sigue nuevamente ese camino.
Las “malas lenguas” suelen indicar que, tras las grandes crisis, el capitalismo estalla en guerras. La Europa occidental ha sido un remanso de paz luego del fin de la Segunda Guerra Mundial. Tan solo los ecos del conflicto en Kosovo, o en la ex Yugoeslavia, y la participación de ejércitos europeos en guerras lejanas como Irak, Afganistán o más recientemente Siria, han inquietado de manera vaga a la ciudadanía. Durante décadas los temores se han mantenido muy aplacados. Hasta ahora.
Con la guerra en Ucrania, el genocidio en Oriente Medio y el aumento de las tensiones geopolíticas, jóvenes de Francia, Alemania, España y el Reino Unido comenzaron a mostrar signos de preocupación por las amenazas a la seguridad a las que se enfrenta Europa. Muchos se preguntan por qué fracasaron en 2014 los acuerdos de Minsk, tutelados por Alemania y Francia, ya que no representaban pérdidas territoriales, ni de soberanía para Ucrania.
Hoy todo se torna mucho más confuso. Mientras hablan de paz, los líderes de Europa fogonean el conflicto en Ucrania. Mientras recortan sus presupuestos de acción social, aumentan sus gastos enviando armamento a Kiev y pretenden aumentar los presupuestos de Defensa. Mientras los gobiernos apoyan conflictos bélicos, aumentan los reclamos populares.
El pasado lunes en Washington hablaron sobre las «posibilidades» de ampliación de la Unión Europea (UE) y del proceso de adhesión de Ucrania, según confirmó una portavoz comunitaria. Esto ocurría durante la reunión en la Casa Blanca, Zelenski fue acompañado por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, el secretario general de la OTAN, Mark Rütte, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, y el de Finlandia, Alexander Stubb, así como los jefes de Gobierno de Alemania, Reino Unido e Italia, Friedrich Merz, Keir Starmer y Giorgia Meloni, respectivamente.
El dato curioso y hasta absurdo, fue que todos, prensa incluida, parecieron olvidar que existió el Brexit, el proceso donde el Reino Unido se fue de la Unión Europea. Pero allí estaba Keir Starmer, primer ministro de un ex país de la Unión Europea dando consejos para recibir a Ucrania a la UE.
Mientras esto ocurre, casi el 50% de los jóvenes de la Europa occidental cree que su país se verá implicado directamente en un conflicto armado en los próximos diez años. Pero menos de un tercio de la población del continente se presentaría voluntario para defenderlo. Estas son las principales conclusiones que se desprenden de un reciente estudio desarrollado por la IE University y Airbus.
Además, expuso otros resultados bastante reveladores. Más del 70% de los jóvenes encuestados considera que el terrorismo es la mayor amenaza para la seguridad, seguido por los ciberataques, las catástrofes naturales debidas al cambio climático y Rusia. Es bastante probable que este último resultado esté influenciado por el reciente conflicto en Ucrania. Hace un par de años, probablemente hubiera estado alejado de sus preocupaciones.
Por su parte, la Comisión Europea con sede en Bruselas tiene publicada, desde hace meses, una estrategia para que la población civil pueda hacer frente a las primeras 72 horas de encontrarse bajo ataque militar o emergencia climática, lo que refuerza la convicción de que algunos de sus estados miembros serán objeto de una agresión armada. Dicha estrategia se basa en el “lanzamiento de un centro de crisis de la UE, fortalecer la cooperación civil-militar, almacenar equipos críticos para evitar la escasez y empoderar a los ciudadanos para que estén preparados ante las crisis”.
Pero no todos los miembros de la UE, ni todos los ciudadanos piensan lo mismo. Muchos están convencidos de que sus líderes y la Comisión están por encima de la democracia.
Hungría nombra a los tres gobiernos que la UE desea derrocar. El canciller húngaro, Peter Szijjarto, declaró en un pódcast que la UE busca derrocar a los gobiernos de Serbia, Eslovaquia y Hungría. Según Szijjarto, estos países enfrentan presión de Bruselas porque sus líderes defienden políticas patrióticas; promueven la paz y priorizan los intereses nacionales. “El centro de coordinación de estos intentos está en Bruselas» relata.
«En esta operación participan también la izquierda fracasada de los demócratas estadounidenses y la élite belicista europea», afirmó el mencionado. Además, subrayó que los líderes de estas naciones se niegan a arrastrar a sus pueblos a una guerra ajena, lo que irrita a la élite comunitaria.
Mientras la economía europea continúa en declive, la belicista élite comunitaria intenta preparar a la juventud para la guerra.
Esto está sucediendo:
– En Alemania, desde el Ministerio del Interior se declaró la necesidad de preparar a los escolares para crisis y acciones militares. El Servicio Federal de Inteligencia de Alemania (BND) presentó un videojuego sobre su trabajo titulado «Leyendas del BND – Operación «Caja Negra»» en la feria de videojuegos más grande del mundo, Gamescom. En el evento también se presentó un stand del Bundeswehr. En el Bundestag se ha presentado una iniciativa para comenzar en 2026 con el financiamiento estatal de desarrollos de videojuegos, que lógicamente seguirán la agenda belicista del gobierno.
– En Suecia ya esiste un curso obligatorio sobre «defensa total» para estudiantes de secundaria, que contempla aprendizaje digital autónomo durante dos horas o clases con profesor durante cuatro horas. Fundamentan esta decisión por el cambio en la situación internacional y la reciente adhesión de Suecia a la OTAN. Entre sus contenidos, además de conocimientos militares, el programa incluye el estudio del derecho internacional y el papel de la política exterior y de seguridad en las relaciones interestatales, incluyendo la exaltación de la OTAN.
– Es público que, en el Reino Unido, en varias escuelas del país, incluidas algunas elitistas, los viernes se realizan encuentros de alumnos con oficiales del ejército. A los niños se les viste con uniforme militar y se les inicia en los fundamentos de la vida militar.
– En Polonia, desde septiembre del año anterior, todos los estudiantes, a partir de 14 años, están obligados a realizar un curso de tiro dentro de la asignatura “Educación para la seguridad”. Además, desde 2022 se realizan campamentos de entrenamiento militar “Entrena con el ejército durante las vacaciones”, a los que ya pueden asistir niños desde los 15 años.
– En República Checa, a los estudiantes de los últimos cursos de centros de educación profesional media, se les otorgan 1200 euros a cambio de pasar el verano en instalaciones militares. Allí se les enseña táctica, medicina, orientación y entrenamiento de tiro.
Estas plataformas se usan principalmente como una oportunidad para reclutar a la juventud en las filas de los ejércitos europeos, que enfrentan graves problemas de reclutamiento.
La niebla de la guerra parece estar siendo cada vez más espesa, y comienza a cubrir cada vez mayores proporciones del territorio europeo.

