Es todo tan obsceno que el Tesoro de los Estados Unidos asumió la conducción argentina hasta límites jamás vistos
Muy propio de un extremista como Milei esto de llevarnos mucho más allá de cualquier límite más o menos dentro de los márgenes institucionales consabidos. Ello responde, a su vez, a la angurria timbera y el desprecio inconmensurable que quienes lo apuntalan, poseen contra el conjunto del pueblo de este país.
El Círculo Rojo, los elegantes capo di tutti capi que se codean en el coloquio de Idea y ámbitos similares, juegan ya febrilmente sus cartas en pos de quedarse con toda la torta, fugarla en todo lo que les sea posible para no volver a repatriarla, y ver sometido y – sueño esta vez no tan lejano pero aún esquivo- resignadamente acomodado a esa nueva realidad a una mayoría de la sociedad argentina, por aquel latiguillo ya inmundamente reiterativo -y por tanto, psicopático- de que es esto o el peronismo, ahora categorizado más globalmente como «populismo»… aunque Trump se anime a ir hacia categorías mucho más ramplonas, reduccionistas y erradas, y lo sitúe en términos de «socialismo – comunismo» en un revival exacto de tiempos del senador Mc Carthy.
Por estas horas, Arteche ya comienza a hacer toda clase de cálculos y, aún más o menos silenciosamente, va elucubrando junto a sus amiguitos cuándo entrar en acción, pisar quinta a fondo, y hacer lo que mejor saben hacer… (para los más jóvenes, obligación de cultivarse en historia nacional del siglo XX, ver la película «Plata Dulce» está completa en Youtube. Ahí comprenderán el por qué de mi elección del nombre Arteche, inolvidable personaje interpretado por el aún más inolvidable Gianni Lunadei)
Los hechos recientes
Milei se reunió con el presidente yanqui, Donald Trump, en la Casa Blanca. Trump condicionó el salvataje financiero a un eventual triunfo de La Libertad Avanza en las elecciones legislativas del 26 de octubre: “Si un socialista o un comunista gana, te sentís diferente sobre hacer una inversión. Si (Javier Milei) pierde con un candidato de extrema izquierda, no seremos generosos con Argentina”, amenazó.
Luego del encuentro, Milei justificó la intromisión del presidente yanqui, Donald Trump, en la política argentina a cambio del salvataje financiero: “El apoyo que Usted (Trump) y su gran país (Estados Unidos) nos ha dado es de vital importancia para la continuidad del largo camino de reformas que hemos emprendido”. “La situación es clarísima: si el país se alejara de la senda de las ideas de la libertad para volver al populismo, Estados Unidos dejará de apoyar a nuestro país. En su defecto nos van a seguir acompañando”, dijo.
El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, aclaró que no condicionó la ayuda financiera para Argentina al fin del swap vigente con China, pero sí criticó la presencia en nuestro país de puertos, bases militares y centros de observación vinculados al gigante asiático.
Dicen que no dijo lo que dijo, cuando Donald Trump dijo: “Si pierde, no seremos generosos”. Fueron a Washington por certezas, pero el equipaje de la comitiva presidencial argentina regresó repleto de interrogantes. El “salvataje” prometido por la Casa Blanca dependerá de las urnas el próximo 26 de octubre. Por más que los exegetas argento-libertarios de Trump (esos secuaces a sueldo) se arrojaron sobre la granada discursiva del patrón yanqui, la bomba estalló. Otro papelón de la era mileista, a días de los comicios.
La vida continúa más allá del Caribe sur…
¿Quién queda con honestidad intelectual -y no sea un mero operador grandemente ensobrado que se caga en todo el drama cotidiano de más de la mitad de sus compatriotas- que se atreva a hablar en términos de «éxito» por esta intervención extranjera directa, con desaires bochornosos incluidos, ayer nomás, y que todo esto deba haberse enmarcado posterior a que el gobierno se comiera un blanqueo, otro préstamo del FMI, y parte de una cosecha?
¿Cuánto dura hoy la memoria de los pueblos para registrar cómo termina lo que siempre terminó exactamente de la misma manera, desde el primer préstamo del FMI en 1958?
Mientras tanto, y en medio de tanto frenesí bizarro, parece ser que asistiremos en menos de dos semanas a votar en la provincia de Buenos Aires con una boleta en la que, a la cabeza libertaria, habría de figurar un postulante calvo de firmes indicios narco, renunciado a último momento contra la opinión de jamoncito, y que sigue gozando de su sueldo en la cámara baja, en vez de ya haber sido destituido y desaforado como la magnitud -ya con rebotes a escala internacional- del caso lo amerita.
Sin embargo, las ruedas de auxilio cómplices de toda complicidad en la deriva a la cual nos lleva este pseudo gobierno a toda velocidad, gobernadores del palo, peronistas «dialoguistas» y radicales con peluca, permitieron que las huestes que encabeza Milei hayan conseguido demorar la restricción de sus decretos de necesidad y urgencia. Diputados devolvió el proyecto al Senado. Como señaló Eduardo Aliverti días atrás, se hace cada vez más difícil no roturar a «Provincias Unidas» como «un maxikiosco de mendicantes». A primera de cambio, en el sentido De Loredo de la vida, tienen estos principios, pero también estos otros. Y pasa un tiempo hasta que se registra públicamente cuál fue el volumen asegurado por el gobierno para romper tamañas «voluntades inquebrantables», pero ya entonces a nadie le interesa. Y todo sigue su normal cauce. No sólo no se rompen, sino que se doblan en todas las direcciones y destinos conocidos… y un poco más también.
También cabe la concreta posibilidad que frente a tamaño escenario, sólo equiparable a la Década Infame (con actores político y empresariales intervinientes, pasmosamente similares a los de nuestros días) arremeta una gran respuesta popular. En las urnas, claro está.
Ser neutral o fingir equidistancias en este contexto, es un pútrido sofisma para intentar sostener, cuando no avalar en las sombras, la continuidad a todo vapor de este régimen colonial que sólo puede gobernar por decreto e incrementando (sin límites de ninguna índole a la vista) sistemáticamente la represión y el terror institucional.
Y a pesar de todo… quizás una sombra ya pronto serás
La suerte de jamoncito, ya en el corto plazo, no se juega sino en Washington, y ayer Trump le arrojó por la cabeza un salvavidas que resta verificar si es de plomo o si tendrá alguna efectividad de vuelo cortísimo. Pero ante tanto arribista y acomodaticio pululando por los pasillos parlamentarios, la sociedad tiene una potentísima carta en sus manos el próximo 26 de octubre. Muy lejos de optar por chirles moderaciones, cada día más expuestas en toda su falsedad e hipocresía, habrá de desbordar las urnas de votos irreconciliablemente opositores al oficialismo y asociados.
A cuanto más intransigentes, en las urnas y también en las calles, tanto mejor.
Es probable que la crisis abajo y en el medio ya no tenga retorno en las urnas, por más intentona de estabilidad cambiaria cortoplacista procuren inyectar desde Washington a las apuradas. Habrá que poner todas las fichas al volumen más contestatario posible de una sociedad, que supo ser un gran faro regional -y mundial- de combatividad tanto callejera como intelectual. No es posible que la desmemoria colectiva haya arrasado, aún, con todo ello.


