Es que veo en tus juguetes

plástico de China

talleres trabajando sin parar

en el invierno

asiático

los rostros orientales

y las máquinas inyectoras

de la ciudad

más industrial del mundo.

Eso es lo que

veo

a veces

cuando vos no estás

y tus juguetes invaden nuestra casa.

Pienso que cruzaron el mar

en un container

sólo para acompañarte

en tu infancia latinoamericana

en el aburrimiento

de la siesta

de

este barrio.

Y son como un espejo

por donde el tiempo te mira

y después 

pasa.

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