En algunos momentos, me parece estar viendo una “película” de hace poco más de 30 años. Y me pregunto…tan imbéciles pueden ser, para hacerlo de la misma manera… Tan tontos somos para creerlo sin más, sin intentar hacer nada. Pues parece que sí.
Un tren que sí, otro que no; cancelaciones, lejanas frecuencias, hasta hace pocos años, de un servicio cada 5 minutos hoy llevada a 15 y en algunas ocasiones en fin de semana, de hasta 50 minutos. Este es el día a día de viajar en el Sarmiento.
En un país que jornada a jornada está perdiendo su dignidad, el Ferrocarril Sarmiento no iba a ser la excepción y se la están haciendo perder. No es casual que esta línea que mueve a cientos de miles de trabajadores desde el conurbano oeste hacia C.A.B.A. está operando con menos de la mitad de sus formaciones, y esté funcionando como lo hace. De 25 formaciones de las que dispone, sólo están operando 10; el 60% de la flota queda fuera de servicio.
Haedo tuvo desde siempre, desde épocas de locomotoras a vapor, muchos vecinos ferroviarios. Quien más, quien menos, tuvo o tiene trabajadores de la línea Sarmiento. Y ya conocen cómo continua esta historia.
Al mismo tiempo que la región avanza en trenes más rápidos y más seguros, Argentina, que alguna vez se comprometió a modernizar su infraestructura ferroviaria, hoy está retrocediendo a pasos agigantados. Hoy, como ayer, cuando el servicio no da para más, dirán que la solución estará en manos privadas, que el Estado es ineficiente y bla, bla… Nada nuevo, esto ya lo hicieron sus lejanos predecesores, que esta vez contarán un amplio porcentaje de la población permeable a ese discurso.
En las actuales condiciones operativas, las unidades en servicio funcionan con una mayor carga horaria. Ergo, consumen más material, requieren un mayor mantenimiento y se desgastan antes y tienen una menor vida útil. Avanzan hacia el colapso.
Diagnóstico: dejaron caer la operatividad de la flota al circular menor cantidad de unidades. Por estas condiciones, transporta una mayor cantidad de pasajeros por tren. Se alteran los procesos de mantenimiento por el sobreuso a la vez que es problemático el desarrollo de las reparaciones por el estado del stock de repuestos. La sumatoria de estos “problemas” retrasa la recuperación de unidades y aumenta la posibilidad de riesgos.
Viabilidad de soluciones (leído por allí) para lograr mantener previsibilidad y operación: 1 – Creación del Fondo de Estabilización Operativa del Sarmiento (reasignación temporal y auditada para que garantice frecuencia mínima de 7–8 minutos sin pedir más presupuesto total). 2 – Información pública mensual sobre el estado real de la flota. 3 – Equipos móviles de mantenimiento y stock crítico obligatorio, conrepuestos básicos siempre disponibles 4- Un administración que garantice estas pautas: frecuencia mínima, informe periódico y auditoría ciudadana.
Que el Sarmiento sea un ferrocarril con un servicio digno en un país que se debe dignidad a sí mismo. Y que los trabajadores del AMBA Oeste no sean quienes paguen la crisis, el ajuste ni las disputas políticas.


Historia: La destrucción de los Ferrocarriles Argentinos la comenzaron los milicos de la Revolución Libertadora, siguió Frondizi con su Plan Larkin. Martínez de Hoz enorgullecido de cerrar ramales y echar ferroviarios. Menem con ramal que para ramal que cierra.
Vamos bárbaro. Ah, y Mariú Heidi Vidal no se privó de parar el tren a Mar del Plata.