Ya en octubre de 2023 el Grupo de Expertos en Asesoramiento Estratégico (SAGE) sobre inmunización de la Organización Mundial de la Salud recomendaba vacunar contra el dengue a determinados sectores etarios, y que, a su vez, la administración de la vacuna se acompañara de una estrategia de comunicación bien planificada y de la participación comunitaria.
En nuestro país se hizo caso omiso a ambas recomendaciones, mientras los casos registrados aumentaban. Directamente, la cartera sanitaria nacional no adoptó ningún rol al respecto. Recién a fines de marzo se lanzó una mediocre y limitada campaña radial.
Las “medidas” que el Gobierno nacional tomó, fueron levantar las trabas a la importación de repelentes, con exención del IVA e Impuesto a las Ganancias, mientras que, cuando lleguen los productos importados, se suspende por 30 días el servicio de la ANMAT (Organismo que se encarga del control y fiscalización sobre la sanidad y calidad de las drogas, productos químicos, reactivos, formas farmacéuticas, medicamentos, elementos de diagnóstico, materiales y tecnología biomédicos y todo otro producto de uso y aplicación en la medicina humana).
Sintetizando, la Nación “delegó” en las provincias el manejo del brote de dengue y que la escasez de repelentes la solucione el mercado.
Hasta hoy se llevan registrados en Argentina 232.996 casos confirmados de dengue (90% autóctonos, 7% en investigación y 3% importados). La incidencia acumulada hasta el momento para el total país es de 495 casos cada cien mil habitantes. En el mismo período 512 casos fueron clasificados como dengue grave (0,2%) y se registraron 161 casos fallecidos.
Después de permanecer durante un largo tiempo en el anonimato, apareció el titular de la cartera sanitaria a nivel nacional, Dr. Mario Russo, brindando una serie de entrevistas por televisión.
Entre las insólitas declaraciones pudimos enterarnos de que “se recomienda el uso de ropa clara, no se deben usar pantalones cortos… y sin mosquito no hay dengue”. Por ahora no se incluirá la vacuna contra el dengue en el programa de inmunización.
Asimismo, al opinar sobre dicha vacuna expresó: “Es una vacuna que ha superado la fase 3, que ha sido segura y efectiva, pero las definiciones que vamos a tomar como ministerio tienen que ver con el riesgo-beneficio de la gente” (algo que nadie supo cómo interpretar). Y como cierre, la frutilla del postre fue la autorización para comprar repelentes a través de Amazon dentro de los tiempos y condiciones de esa empresa. Alejándonos de estas decisiones, existen quienes decidieron enfrentar el dengue.
Si nos disponemos a realizar un recorrido imaginario por el país, podemos encontrarnos con quienes trabajan en ello. El Norte Grande Argentino es una de las zonas afectadas por la epidemia. Hacia el noreste del mismo, se encuentra la provincia de Formosa. El Ministerio de Salud de la Nación había realizado a fines de Marzo una primera reunión por la problemática del dengue, que incluyó la vacuna y situación epidemiológica. Pero, según había manifestado el ministro de Desarrollo Humano de esta provincia, doctor Aníbal Gómez: «Fue solo una reunión, tienen bastante palabra, pero de hechos concretos y ayuda para las provincias y municipios, cero», lamentó.
Agregó el funcionario provincial que «toda la campaña de lucha contra el dengue que viene realizando Formosa, es por decisión del gobierno provincial, que puso todos los recursos necesarios para que sea exitosa, y que la provincia sea un ejemplo a nivel nacional».
Formosa cuenta con el Laboratorio de Especialidades Médicas (Laformed), establecido en 2002 por la provincia porque desempeña un papel crucial en esta lucha al producir larvicidas y repelentes durante todo el año. Allí se fabrican tres elementos importantes para el combate contra el dengue. Dichos productos son el insecticida que se utiliza tanto en la fumigación espacial como domiciliaria, los larvicidas biológicos para combatir los focos de aedes aegypti en los domicilios y los repelentes que se distribuyen gratuitamente a la población.
La directora técnica de Laformed, Dra. Isabel Casadei, confirmó que vienen elaborando diariamente entre 9.000 y 10.000 frascos de loción y pomada de repelentes naturales elaborados en base a aceite de citronella. Además producen paracetamol e ibuprofeno para combatir los cuadros febriles, a disposición de la población en centros de salud y hospitales
Los controles de calidad se realizan por universidades y entidades nacionales. La fabricación, envasado y distribución de repelentes se llevan a cabo en la misma empresa, y luego son entregados gratuitamente a las familias formoseñas a través de visitas casa por casa realizadas por trabajadores y promotores sociales.
Si nos dirigimos hacia la frontera sur formoseña, podemos pasar hacia la provincia de Chaco. Allí también está presente la epidemia de dengue, y es por eso que también hay escasez de productos para repeler al mosquito Aedes aegypti que es el vector de la enfermedad.
Enfrentando la problemática sanitaria, la Universidad Nacional del Chaco Austral (UNCAUS) y como resultado de una necesidad social está «produciendo 4.000 repelentes por día» en sus laboratorios para «comercializarlos» en farmacias y supermercados de esa provincia a precios más accesibles.
La carrera de Farmacia de la UNCAUS, con el fin de docencia e investigación, que son parte de la formación de los estudiantes, viene trabajando «desde hace años» en la producción de repelentes.
Mientras los “vivos de siempre” o la “libertad de mercado”. Ante la escasez de repelentes los ofrecen en plataformas web con precios superiores a los 20.000 pesos, los que produce la UNCAUS se venden a $5.000. Si pudieran conseguir una máquina que cuesta u$s 50.000 (algo imposible porque el presupuesto es el del año anterior, más la inflación) podrían ampliar la producción a 10000 unidades diaria.
Siguiendo esta travesía hacia el sur, y arribando al este de la zona central del país, entraremos en la provincia de Buenos Aires. Allí también se decidió enfrentar la pandemia. El Instituto Biológico «Tomás Perón», que depende del Ministerio de Salud provincial, desempeña un papel esencial en la lucha contra el dengue, fabricando un repelente eficiente contra el mosquito Aedes aegypti.
El repelente no está disponible para la venta comercial, y se utiliza en operativos de abordajes territoriales en los barrios donde se detectan focos epidemiológicos. Se producen 13 millones de mililitros que se distribuyen en hospitales y mediante programas ministeriales en toda la provincia como parte de las medidas preventivas contra esta enfermedad.
Además se está estudiando la posibilidad de aumentar gradualmente la producción con miras a una futura comercialización y ampliación de la distribución.
En definitiva, nos encontramos con un gobierno central que no actúa como corresponde, y por otro lado son curiosamente los gobernadores a los que tildó de «delincuentes» quienes deben hacer frente a la pandemia.


