Con el objetivo de llegar a cubrir necesidades básicas, regresó el intercambio de servicios y ropa por comida. La «Feria Villa Manuelita», la primera de muchas.
Juan Caramun es uno de los organizadores: «Surgió un día a las 12 de la noche, más o menos, un grupo de vecinos que tenemos hacemos esto, mucha necesidad en el barrio. Hacemos una feria, hice un flyer así enseguidita desde una red social y largamos», declaró a Radio 3.
Inicialmente la Feria Villa Manuelita tenía casi 500 feriantes, hoy son cerca de 800: “Viendo la necesidad de alimentos y carencias que existen en mi barrio como en muchos, fui convocando vecinos, familiares y amigos para comenzar esta feria del trueque”, relató Caramun.

Estos encuentros en carácter de emergencia se dan los miércoles de 12 a 16 y los sábados y domingos de 10 a 16. Los feriantes sostienen que todo el tiempo se acerca gente para sumarse, dada la grave crisis económica y social que atraviesa la Argentina.
En este marco de informalidad, se explicitan algunas reglas. La más importante es que no se pueden vender productos que sean proporcionados por el Estado. Habitualmente lo que más se busca es puré de tomates, azúcar, yerba, fideos y arroz.
También se proveen servicios a cambio de alimentos: desde albañilería, hasta labores de electricista y peluquería. Cada corte cuesta $2000 a cambio de yerba, azúcar o aceite, de acuerdo a lo que muestra el feriante en su cartel escrito con fibrón.

En el 2001, el trueque fue moneda corriente durante la gestión de Fernando De La Rúa. Según información suministrada por Diario La Capital, «en la ciudad existían 200 clubes de trueque en ese entonces». La Red de Trueque Solidaria verificaba la llegada de 45.000 personas que sobrevivían con esa metodología, algo que regresa en Rosario.
“Es increíble la cantidad de vecinos que se sumaron, muchos de clase media, con mucha vergüenza de ir, pero los fui animando a que vengan a cambiar todo eso que ya no usan por servicios, alimentos, ropa o productos de higiene” detalló Caramun.
