En medio de la trágica situación, lo único destacable es que el conocido funcionario resultó ileso.

El testimonio de una nueva víctima de la creciente inseguridad en el AMBA:

Relató Ugartemendía al mencionado medio local que aparecieron dos muchachos corriendo, cuando descendió de su vehículo tras estacionarlo. Lo intimidaron a punta de pistola para sacarle la llave del auto. «Dámela o te quema», fue la amenaza, de acuerdo al relato del concejal.

Urgatemendia huyó «a la vereda de enfrente y siguió alejándose», dijo, y añadió: «Me corrían detrás, y yo revoleé el teléfono arriba de un techo y, a los pocos metros, hice lo mismo con la llave».

«Antes de llegar a la esquina me llamó la atención no escuchar nada. Entonces me di vuelta y volví a cruzar la calle. Ahí es cuando escuché la detonación», continuó el edil.

Sin embargo, aseguró que no sabe dónde impactó el proyectil, al tiempo que no halló el casquillo, aunque sintió un «cagazo bárbaro». La Policía afirmó que los ladrones escapaban tras cometer otros ilícitos y necesitaban un auto para fugarse más rápido.

Es inaudito que sucedan situaciones como ésta y semejantes, cada vez con mayor frecuencia y «naturalización» de dicho accionar. Lamentablemente, las condiciones socioeconómicas en sostenido declive e incremento de la desigualdad, avizoran una profundización y radicalización del delito y las metodologías violentas en los mismos, de pronóstico absolutamente incierto en cuanto a su eventual resolución. Ello sumado a un deficiente y/o insuficiente accionar en materia de prevención del delito, que se viene multiplicando exponencialmente en casi todas las áreas urbanas y suburbanas de nuestro país desde hace ya demasiados años.

Desde Huellas le transmitimos nuestro respetuoso abrazo a Leandro, con quien hemos conversado en numerosas ocasiones, y lamentamos sinceramente el espantoso momento que debió atravesar.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *