Hablar de progresismo es hablar de avance de una sociedad que se desarrolla tanto en forma individual como colectiva, significa más y más derechos…
Obviamente esta corriente de pensamiento tiene como opositor claro al conservadorismo que quiere sostener la inmovilidad o la necesaria estabilidad de las condiciones existentes.
Todo esto es de manual y suena hasta lindo, o sea: “qué bueno que es ser progresista”, pero sucede que en realidad hablamos corrientes de pensamiento muchas veces distintas en origen, formas y objetivos.
El progresismo se manifiesta democrático en reglas generales, y en estos tiempos se pronuncia por una “democracia” que más parece sacada de un cuento de fantástico que de la realidad.
La democracia que nos toca vivir
La democracia, aplicando el criterio de Abraham Lincoln, es la ejercida por “el pueblo y para el pueblo”. Y si usamos la definición del subcomandante Marcos “La democracia en mandar obedeciendo”
O sea que no es una cuestión de elecciones o de sistemas electorales, sino de participación popular. Este debería ser la medida de la democracia y no lo que llaman democracia formal o liberal, que es sólo una “fachada” que encubre el poder de elites poderosas.
Esta llamada democracia liberal es el modelo que aplica el llamado occidente y su propaganda ha instalado como el “verdaderamente” democrático.
Así, asistimos a “pases mágicos” donde las monarquías europeas como la británica o la española son “democráticas” y China y Rusia son estados autoritarios.
Esto no sólo es sostenido por la derecha conservadora sino por el llamado progresismo donde recalan “verdes” y “socialistas” varios (Mis disculpas a los verdes y socialistas dignos).
Es difícil medir o tener un índice objetivo sobre la calidad de la democracia en cada país más cuando la participación democrática es una cuestión dinámica, no está dada de una vez y para siempre, pero aún siendo formales, decir que el Imperio Británico es superior en ese sentido a Rusia, es una afirmación muy temeraria.
Rusia por ejemplo, es un país donde se integran más de cien etnias en una federación, donde existen elecciones con participación de distintos Partidos.
Gran Bretaña es un reino (Al rey ingles no se lo elige por ningún proceso democrático) donde viven sometidas distintas nacionalidades galeses, escoceses, nor-irlandeses, etc.
Si comparamos China con España se puede decir lo mismo. China era un imperio que pasó a estar regido por una democracia popular hegemonizada por el Partido Comunista donde existen siete Partidos, aparte del PC. La asamblea popular, máximo órgano de gobierno, es electiva y allí el PC no tiene mayoría y la promoción de ciudadanos independientes es lo más frecuente.
España es un reino donde son oprimidas las naciones vascas, catalanas, gallegas y otras. Y obvio al “Borbón” que cumple las funciones de rey no se lo designa por elecciones.
Estados Unidos: ¿La gran democracia del Norte?
Decir que en un país donde a un presidente se lo elige con 75 millones de votos sobre 330 millones de habitantes no es precisamente el colmo de la participación. Además, estamos hablando de un imperio que sostiene un genocidio como el que está cometiendo el gobierno fascista de Israel en Gaza, que es sólo unas de las masacres que avala sistemáticamente, darle patente de demócrata es como mucho. Pero eso no es todo: asimismo se pretende darle el título de progresistas a la dupla Biden-Harris frente a supuesto Trump autoritario.
Kamala Harris estaba a favor del aborto Trump en contra ahora la guerra contra Rusia en Ucrania, pero la matanza indiscriminada de palestinos les parece a los dos necesaria.
Y por nuestros pagos, ¿cómo andamos?
En Latinoamérica lamentablemente asistimos a un espectáculo similar, donde progresistas como Lula, que fue preso por democráticos jueces brasileños, le vete la entrada a Venezuela a los BRICS+ en nombre de no se sabe qué institucionalidad.
Venezuela, bloqueada por el imperialismo, que podría aliviar los padecimientos de su pueblo en vez de encontrar una mano amiga, encontró en Brasil a un “progresista” de una orquesta desafinada.

