El vocero presidencial y multipropietario amateur de la discreción patrimonial, Manuel Adorni, quedó envuelto en una investigación judicial que parece escrita por un contador con delirios de ciencia ficción financiera. El fiscal Gerardo Pollicita detectó movimientos en billeteras virtuales y criptomonedas que no habrían sido declarados durante 2024. En apenas una de esas billeteras, la llamada «Lemon» circularon entre 30 y 50 mil dólares. Todo muy compatible con el discurso de “no hay plata”, aparentemente, siempre y cuando la frase se interprete en pesos y para el resto de la población.

La investigación también dejó al descubierto un pequeño detalle doméstico: la familia Adorni tendría gastos mensuales de entre 18 mil y 20 mil dólares. Una economía familiar digna de un emirato boutique. Expensas por 2,5 millones de pesos mensuales, propiedades en Caballito, Parque Chacabuco, La Plata y un barrio privado en Exaltación de la Cruz completan el cuadro de austeridad militante que el gobierno suele recomendar por cadena nacional mientras explica que comer una vez al día fortalece el carácter.

La revelación cósmica de los sorprendidos

Entonces ocurrió el milagro político más fascinante de la temporada: dirigentes del PRO, de la Unión Cívica Radical y hasta el siempre oficialista Luis Juez descubrieron, con expresión de astrónomos viendo un eclipse, que algo “no estaría del todo bien”.

El PRO publicó un comunicado hablando de “dar un próximo paso” y cuestionando la soberbia y la arrogancia dentro del gobierno. Una observación impactante, considerando que llevan más de un año abrazados al oficialismo mientras este dinamita consensos, insulta aliados y administra el país como un streaming de Twitch con acceso a decretos.

Por su parte, el presidente de la UCR, Leonel Chiarella, deslizó una hipótesis revolucionaria: “o hay sobresueldos o están robando”.

Ante tamañas revelaciones, constatamos que la política argentina avanza así hacia descubrimientos trascendentales, como que el agua moja o que las billeteras virtuales no se llenan con pensamiento positivo.

El senador Luis Juez también pidió resolver el caso “lo más rápido posible” porque el daño “es inconmensurable”. Hasta hace unos días el daño parecía bastante mensurable y tolerable, pero la alquimia política argentina tiene esas cosas: las sospechas se vuelven graves recién cuando empiezan a afectar encuestas. O cuando la mierda rebalsa todas las cañerías, y comienza a salpicar demasiado cerquita…

Mientras tanto, el exjefe de Gabinete, Guillermo Francos, sostuvo que el caso “empioja” la relación del gobierno con la sociedad y sugirió que Adorni presente cuanto antes su declaración jurada. Horas después, Francos fue expulsado del directorio de YPF, presuntamente por decisión de Karina Milei. Una demostración ejemplar de transparencia institucional: en el oficialismo se puede cuestionar cualquier cosa, siempre y cuando uno no pretenda conservar el cargo después.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *