En general la publicidad vende que todo lo privado es mejor que lo público o estatal. Pero esto no siempre es así. Creo que en todos lados hay opciones buenas y opciones malas, aunque a veces puedas estar obligado a ellas, sin poder optar.
Lo que voy a narrar, es una mala experiencia que nos ha tocado vivir en nuestro hogar con una de las empresas encargadas de brindar el servicio de electricidad en nuestros domicilios: EDENOR.
Hace aproximadamente c-u-a-r-e-n-t-a (40) años vendimos con mi esposa el primer departamento que habíamos adquirido en García Silva Int. 1563 – Dto. 1. Morón, para mudarnos al que es nuestro domicilio actual.
Hecha esta introducción, pasaré a contar el laberinto en el que nos ha hecho ingresar dicha empresa. Un par de meses atrás comenzaron a llegar correos electrónicos a nombre de mi esposa en los que EDENOR notificaba que estaba al cobro la Factura del departamento de la calle García. Al principio pensamos que podía ser un simple error por parte de la empresa, sobre todo porque habían pasado esos 40 años.. Pero como los correos continuaban repitiéndose mes a mes decidimos averiguar qué estaba ocurriendo.
En el mes de julio pasado, Mirta se presentó en las oficinas comerciales de EDENOR en Morón, donde fue atendida. Pese al tiempo transcurrido, ni el titular actual del domicilio, ni su inquilino ni la empresa se han ocupado de modificar la titularidad del medidor de aquella propiedad. La primera respuesta obtenida fue que la titularidad seguía estando a su nombre y que hasta que la factura no fuese abonada, EDENOR (hasta sugirieron que nos hiciéramos cargo de la misma) no lo iba a modificar. Pero si se les contactaba vía mail o telefónicamente luego de la fecha de vencimiento, y si la factura estaba cancelada, se podía solicitar la baja del medidor y dar por terminado el tema.
En su momento se envió el mail correspondiente, pero hasta la publicación de esta nota aún no se ha recibido respuesta alguna por parte de la empresa. Eso sí, volvieron a enviar la notificación por la factura de García Int. 1563. Y como frutilla del postre envían la notificación de nuestro domicilio actual a su nombre, pese a figurar mi persona como titular. ¡CRÉASE O NO POR EL MOMENTO TODO ESTO SIGUE IGUAL!


