El team de Riquelme sufrió una dura derrota por 1-0 ante Universidad Católica en La Bombonera y se despidió de la Copa Libertadores. El equipo argentino necesitaba ganar para avanzar a los octavos de final, pero terminó tercero en su grupo y deberá conformarse con disputar los playoffs de la Copa Sudamericana.
La caída profundizó la crisis deportiva que atraviesa el club. El resultado generó una fuerte reacción de los hinchas, que expresaron su descontento con silbidos e insultos al finalizar el encuentro. El mal momento se suma a una larga racha sin títulos importantes y vuelve a poner bajo la lupa tanto al cuerpo técnico como a la dirigencia encabezada por Juan Román Riquelme.
Desde el comienzo, Boca mostró dificultades para imponer condiciones. Le costó generar juego asociado y dependió principalmente de acciones individuales de Exequiel Zeballos y Lautaro Aranda. Aunque tuvo algunas llegadas aisladas, no logró transformar ese dominio territorial en situaciones claras de gol.
Universidad Católica, por su parte, planteó un partido inteligente y aprovechó una contra rápida para abrir el marcador. A los 34 minutos, Clemente Montes recibió dentro del área y sacó un potente remate que venció al arquero xeneize, estableciendo el único tanto de la noche.
En el segundo tiempo, Boca intentó reaccionar con modificaciones tácticas y cambios ofensivos, pero nunca encontró claridad. Además, la lesión de Leandro Paredes condicionó aún más el funcionamiento del equipo. Las oportunidades aparecieron de manera esporádica y la falta de eficacia terminó condenando al conjunto local.
Con el paso de los minutos, la desesperación se hizo evidente tanto dentro como fuera de la cancha. Boca necesitaba el triunfo, pero no encontró los caminos para revertir el resultado. El pitazo final confirmó una nueva frustración internacional y dejó abierta una etapa de incertidumbre sobre el futuro del plantel, el entrenador y la conducción del club.
La clasificación a la Copa Sudamericana aparece como un premio menor para una institución que tenía como principal objetivo competir por la Libertadores. La eliminación representa un nuevo golpe para un equipo que continúa sin encontrar regularidad ni respuestas en los momentos decisivos.
